Golpe de calor... ¿cómo evitarlo?

Cómo evitar los golpes de calorEs habitual que cada año, en estas fechas veraniegas, escuchemos en los medios de comunicación mensajes de alerta ante los posibles efectos peligrosos de la hipertermia o más popularmente conocida como “golpe de calor”.

Pero... ¿qué sabemos de la hipertermia? ¿Qué es un golpe de calor?

En primer lugar debemos saber que la hipertermia, se presenta cuando somos incapaces de disipar más calor que el que absorbemos, por estar -por ejemplo- expuestos al sol demasiado tiempo, especialmente en climas húmedos, o en un ambiente de trabajo donde se concentren elevadas temperaturas.

Conviene recordar que la forma natural que tiene el ser humano de regular su temperatura corporal es mediante la sudoración, de ahí que por ejemplo, sudemos cuando sufrimos un proceso febril. Al evaporar el sudor se produce el anhelado descenso de nuestra temperatura corporal. Y de esta manera, nuestro cuerpo trata de retornar a los valores que se consideran normales para el ser humano (entre 36 y 37º Centígrados).

Los efectos y síntomas

Los daños realmente graves de la hipertermia se producen cuando se superan los 41º C, momento en el que pueden comenzar a producirse serios daños por destrucción celular que pueden culminar en la muerte.

Sin embargo, las señales suelen comenzar antes con la aparición de fatiga, mareos, respiración rápida, pulso agitado, sudoración intensa al principio hasta desaparecer (indica que ya nos hemos deshidratado), calambres musculares si estamos haciendo deporte, sed, dolores de cabeza, escalofríos..., en definitiva, una sensación de agobio y fatiga, que nos debe alertar de que algo no va bien. Nos estamos deshidratando y nuestro cuerpo ya es incapaz de aplicar de forma eficaz los mecanismos de termorregulación interna.

Factores de riesgo

Las personas enfermas, con sobrepeso o medicadas, los ancianos y los niños son los grupos más sensibles a sufrir un golpe de calor, por lo que la atención debe ser especial en estos casos. Sin embargo, personas en buena forma física pero que realizan trabajos pesados o intenso deporte, pueden sufrir un golpe de calor si no están alerta de los avisos.

Pero... ¿Cómo evitar y tratar los primeros síntomas?

Lo primero es prevenir, y para ello basta con aplicar la lógica, huyendo de exposiciones solares y de realizar deporte en las horas de radiación solar y calor más intenso.  Buscar un sitio fresco, y, como no, mantenernos hidratados. También conviene evitar las comidas pesadas, eligiendo comidas frías ricas en sales. Como no las frutas y verduras deben ser más protagonistas de nuestra dieta de verano. Y recordad siempre tomar especial atención de los grupos de riesgo antes mencionados. 

Y ante los primeros síntomas, que debemos hacer:

  • Buscar un lugar más fresco, alejado de la radiación solar.
  • Hidratarse de forma urgente y recuperar sales minerales. Para ello, si no disponemos de un producto específico, bastaría con tomar agua ligeramente salada, o agua y un poco de alimento salado.
  • Refrescar el cuerpo mediante compresas húmedas, pero nunca aplicar hielo o enfriar de forma súbita. Debe hacerse suavemente para evitar un shock.
  • Y, como no, pedir ayuda a nuestra médico o centro más cercano!

En definitiva, hagamos del verano un momento de disfrute y no nos excedamos con los baños de sol. Y escucha a tu cuerpo, que como ves, suele enviar avisos que debemos interpretar.

Yo por lo pronto, me voy a tomar ahora un zumo de frutas de verano!

Artículo publicado el 1 Agosto 2009. Última modificación el 6 Diciembre 2016. Valoraciones: 4.7 de 5 en 6 votos.