Introducción:  El Libro de las Mutaciones (I Ching, Yijing o I King).

El I Ching fue, al principio, una colección de signos destinados a fines oraculares.

Por oráculo también se entiende el lugar dónde se hace la consulta y se recibe “el oráculo”. Muchas civilizaciones han utilizado oráculos, fenicios, griegos, romanos, egipcios, hebreos… y cómo no… lo chinos.

Los oráculos más arcaicos y primitivos se limitaban a dar respuestas de SÍ y NO. De ésta forma, inicialmente en el Libro de las Mutaciones, al “SÍ” se le representaba con una línea entera ----------, y al “NO” con una línea partida -----  -----. Fijémonos en la exacta similitud con el sistema binario, unos y ceros, la base de numeración de la informática actual, un 0/1 representa un bit, la mínima unidad de información. Imaginémonos una bombilla, puede estar apagada: CERO, o encendida: UNO, pero una bombilla sólo nos puede proporcionar dos informaciones. Por tanto, era necesario disponer de una mayor diferenciación y de los trazos simples, mediante su duplicación surgieron nuevas combinaciones: dos líneas enteras superpuestas, dos líneas partidas superpuestas, una línea inferior entera y una superior partida, una inferior partida y una entera. Ahora en lugar de dos informaciones tenemos cuatro, podría leerse, siempre de abajo hacia arriba, cómo un SÍ-SÍ, que podría representar una afirmación rotunda, un NO-NO, negación rotunda, un SÍ-NO, podría interpretarse que aparentemente SÍ, pero al final NO, y un NO-SÍ, aparentemente NO, pero al final SÍ.

Añadiendo una tercera línea a las ya existentes, las combinaciones pasan a ser ocho, los así llamados “ocho signos” o trigramas. Estos ocho signos eran imágenes de lo que sucedía en el cielo y sobre la tierra. Siempre había una perpetua transición de un signo al otro. Esta es la idea fundamental de las mutaciones. Los ocho signos son símbolos de cambiantes estados de transición, imágenes que permanentemente se transforman.

Estos cambios podían representar los diferentes estados de la naturaleza, también representaban a los miembros de una familia: padre, madre, tres hijos y tres hijas. Los trigramas no representan cosas, representan tendencias de movimiento, funciones.

Trigrama

Nombre

Pronunciación

Representa

Cualidad

Imagen

Familia

Ch’ien

Kien

Lo creativo

Fuerte

Cielo

Padre

K’un

Kun

Lo receptivo

Abnegado

Tierra

Madre

Chen

Dschen

Lo suscitativo

Movilizante

Trueno

Hijo mayor

K’an

Kan

Lo abismal

Peligroso

Agua

Hijo mediano

Ken

Gen

El Aquietamiento

Quieto

Montaña

Hijo pequeño

Sun

Sun

Lo Suave

Penetrante

Viento

Hija mayor

Li

Li

Lo Adherente

Luminoso

Fuego

Hija mediana

Tui

Dui

Lo Sereno

Regocijante

Lago

Hija pequeña 

Para obtener aún una mayor diversidad, se combinaron estas ocho imágenes, obteniendo 64 signos o hexagramas, por tanto cada hexagrama se compone de seis trazos positivos o negativos. Estos trazos son susceptibles de mutación, cada trazo que emprende una mutación, el estado que representa un signo se va transformando en otro.

¿Qué ha suscitado tanto interés por el I Ching? ¿En qué se diferencia de otros oráculos?

 Al parecer en China no se daban por satisfechos con solo conocer el porvenir, querían saber qué se debía hacer ante cada situación, cómo actuar, de ahí que el I Ching no es sólo un libro oracular, también es un libro sapiencial. Para adaptarse a cada situación se requería una forma de actuar, según el modo de actuar podía llegarse a una actuación correcta que proporcionaba felicidad, en cambio, actuar de forma errónea podía producir desgracia.

El rey Wen (1000 a.J.C) y su hijo, el duque de Chou fueron los promotores de éste cambio. Ellos proporcionaron los claros consejos para una correcta actuación, de ésta forma, el hombre se convirtió en coautor de su propio destino, la idea básica es que mientras las cosas están en proceso de gestación, todavía es posible guiarlas. Una vez crecidas hasta llegar a sus consecuencias, se convierten en entes poderosos en extremo, frente a los que el hombre se halla impotente.

¿Cómo se realiza el oráculo?

Para realizar el oráculo utilizaban tallos de milenrama, que procedían de plantas sagradas (artemisa, aquilea). Después se realizó, tanto en Oriente cómo en Occidente, mediante el lanzamiento de 3 monedas, cada lanzamiento de 3 monedas representa una línea (yao): línea partida o línea entera.

Primero debe realizarse la pregunta que se quiere formular al oráuclo, luego se lanzan 6 veces las 3 monedas, tomando nota si sale cara o cruz, la cara tiene un valor de 2 y la cruz un valor de 3 (la cruz es donde están representados los trigramas en las monedas chinas). Sumando los valores de cada tirada obtendremos valores 6 (partida mutante), 7 (entera), 8 (partida) o 9 (entera mutante). El hexagrama se construye siempre de abajo hacia arriba.

Las líneas mutantes (valores 6 y 9), obligan a leer un segundo hexagrama, el primero es el resultado directo de las tiradas, el segundo es el hexagrama resultante de cambiar las líneas mutantes: si sale partida mutante, hay que buscar el hexagrama con línea entera en esa posición del hexagrama, si sale entera mutante, hay que buscar el hexagrama con una línea partida en esa misma posición. A las líneas partidas posteriormente se las relacionaría con un estado Yin y a las enteras con Yang.

Fuente de inspiración.

A partir de ésta idea de mutación se inspiraron sabios, filósofos, reyes. Esta ley es el SENTIDO (Tao: es aquello que se pone en movimiento), de Lao Tse, el Curso, lo Uno en toda multiplicidad. Es el origen del Wu Chi (Wuji), círculo vació dónde nace el  Tai Ch’i (Taiji), “la viga principal, la viga maestra”. Posteriormente se generaron los principios del Yin y Yang, tiniebla y luz, estas ideas son posteriores a la idea original primaria del I Ching.

Yin, en su significado primario, es lo nuboso, lo turbio. Yang significa un estandarte que ondea a pleno sol, se trata de algo iluminado, claro. Luego se aplicaron estos conceptos a las laderas de una montaña o un río, la iluminada o Yang, la oscura o Yin. De aquí se pasaron al Libro de las Mutaciones y se aplicaron a los dos estados cambiantes del ente, a pesar que éstos términos no aparecen propiamente en el texto, se refieren a lo Firme (Yang) y a lo Blando (Yin).

Otro pensamiento fundamental del Libro de las Mutaciones, es que: lo que ocurre en lo “visible” es efecto de una imagen, de una idea situada en lo “invisible”. Cuándo se reconocen los gérmenes, se aprende a prever el futuro y también a comprender el pasado. De éste modo las imágenes, el fundamento de los signos, sirven precisamente como modelos para una actuación adaptada a lo temporal, en las situaciones por ellas aludidas.

Aparte de las imágenes deben tomarse en cuenta los Dictámenes o Sentencias. Los Dictámenes señalan si una acción acarrea ventura o desventura, arrepentimiento o humillación. De ésta forma dan al hombre libertad de acción, poder cambiar el rumbo según las condiciones temporales, si éstas tienden a la desventura y de esta forma, independizarse de la compulsión de los acontecimientos.

Síntesis.

Por tanto el Libro de las Mutaciones brinda al hombre una enorme visión de conjunto sobre las configuraciones de la vida y le ofrece la oportunidad de configurar su propia vida.

Bibliografia:

  • Ching. El Libro de las Mutaciones. Richard Wilhelm.
  • Ching. El oráculo chino. Judica Cordiglia 

Un fuerte abrazo,

Feng Shui Vida- Consultores
Anna Colomer y Benjamín Ibáñez

Artículo publicado por el 2 Febrero 2010. Última modificación el 8 Noviembre 2011.
Este artículo ha recibido 10809 visitas. 4.9 en 12 votos.