Satisfacción en pareja

Hoy en día, por desgracia, las relaciones de pareja son cada vez más complejas y complicadas, disponemos de poco tiempo entre el trabajo y las responsabilidades para dedicárselo a nuestra pareja, estamos estresados y disgustados y todo lo pagamos con la persona con la que vivimos que es la más cerca, pero al mismo tiempo implica aportar negatividad a los seres más queridos, y no tenemos paciencia muchas veces para ponernos en la piel del otro y comprender o respetar que somos diferentes y nos gustan cosas distintas.

La satisfacción en pareja podríamos decir que se sitúa en tres claves importantes, que bien cuidados podrían ayudar y mantener el equilibrio y el estado de bienestar entros dos personas. Estas claves serían:

1. El amor: obviamente no hay pareja si no hay amor recíproco y aunque parezca evidente no siempre lo es, el amor entre pareja no es el mismo amor que se tiene por un amigo, o por un hermano, y muchas veces es lo que se da entre dos personas que se conocen de hace mucho tiempo un amor más familiar que pasional, y que no aporta una bienestar a la relación estable.

2. La reciprocidad:

No hay que olvidar en ningún momento que por mucho que queramos a la otra persona, ante todo somos conscientes de nuestras necesidades y deseos, por lo que necesitamos tanto satisfacer al otro, como sentir que la otra persona me aporta a mí también.

En este punto podríamos señalar que la base es:

  • Dar para recibir: no significa que tengamos que dar cada uno el 50% de todo en la pareja, pero si aportar algo y recibir algo del otro que nos compense.
  • Introducir elementos positivos en la pareja para mantener un buen clima para afrontar dificultades: si aportamos cosas buenas ambos a la relación de pareja, se crea una unión y positividad que da más fuerza cuando surgen épocas malas o momentos difíciles y más razones para luchar por algo y superar los problemas. Si en cambio la base no es buena, no hay mucho de donde tirar a la primera dificultad que pueda surgir por pequeña que sea.
  • Influencia de lo positivo:  no es sólo dar cosas buenas, sino saber lo que desea mi pareja de nuestra relación y atinar en ello y aportarlo, de no ser así, si mi pareja únicamente quiere cariño y yo le lleno de regalos, el efecto de lo que hago por ella, no va a ser ninguno porque no estoy aportando lo que realmente solicita o necesita.

3. Expectativas: ambas personas tienen que coincidir en las expectativas sobre lo que esperan o desean en la relación de pareja, y estas expectativas tienen que ser realistas.

Muchas veces tenemos expectativas demasiado ambiciosas que tenemos que pulir porque de mantenerse no funcionará ninguna relación de pareja, y otras veces simplemente son distintas y no somos capaces de ponernos de acuerdo.

Una persona que tiene la expectativa o la forma de entender la pareja de que una relación es libertad y poder viajar y centrarse en su vida profesional y dedicar poco tiempo a su relación, no puede llevarse muy bien con alguien cuya idea de pareja sea formar una familia, la estabilidad e ir a comer a casa de los padres los domingos. La forma de entender la pareja ha de ser más o menos similar o al menos flexible para poder crearla entre dos.

Cuidando estos tres aspectos, todos los demás problemas que surgen pueden ser acordados, negociados y resueltos, si esto falla, en cambio, la relación se viene abajo.

Artículo publicado por María Jesús Adán Meléndez el 18 Enero 2011. Última modificación el 22 Abril 2015. Valoraciones: 5.0 de 5 en 6 votos.