Consecuencias en la vida adulta de los abusos sexuales en la infancia

Consecuencias en la vida adulta de los abusos de infanciaPor desgracia y por mucho que nos cueste asumirlo, los abusos sexuales infantiles son mucho más frecuentes de lo que nos gustaría pensar y suceden en todo tipo de entornos y situaciones sociales. Los niños son vulnerables e inocentes y por lo tanto no comprenden y no pueden defenderse de esos abusos y de hecho, ni siquiera comprenden lo que les puede estar sucediendo. De hecho muchos de estos abusos son causados por miembros de la propia familia o personas cercanas en las que el niño confía o incluso quiere y admira y que ante todo no quiere perjudicar.

Cuando se suelen descubrir este tipo de cosas, si es que llegan a salir a la luz en algún momento de la vida del individuo, suele ser muchos años después del suceso, cuando la víctima ya ha es adulta, es capaz de comprender lo que le ha sucedido y aún así en muchas ocasiones ni siquiera entonces es capaz de poder exteriorizarlo y hablar de ello con sus seres queridos, ya que las secuelas de aquellos sucesos suelen acumularse y quedar acarreadas en los hombros de la víctima como un terrrible peso sobre sus hombros.

Generalmente el abusador además suele envolverlo todo en un halo de secretismo, en el cual convence al niño o le amenaza para que no cuente nada. Le dice cosas como que si lo cuenta le van a castigar a él o nadie le va a creer, o que va a causar un gran daño a su familia y la va a destrozar, que ese es su secreto y que tiene que saber guardar secretos... Consignas todas que permanecen grabadas en su memoria y que incluso siendo ya adultos muchas veces no son capaces de hablar de ello por el sentimiento de culpabilidad que se ha creado.

Lo que sí es importante saber es que todos estos sucesos horribles en la vida de una persona dejan una huella. Suponen un trauma y que luego muchas de las cosas que suceden en la vida adulta y que la persona no es capaz de explicarse a sí misma, tiene que ver con esos sucesos del pasado que aún no han sido superados y que siguen afectando de un modo u otro.

Saber las consecuencias de estos sucesos puede ayudar a estas personas a identificar lo que les sucede y saber por donde trabajar sus problemas. Algunas de estas consecuencias serían:

  • Sentimiento de culpabilidad por lo ocurrido: puesto que hablamos de episodios ocurridos en la infancia, los niños tienden a culparse de las cosas malas que les suceden y que no consiguen comprender. De hecho esta es una de las consecuencias más comunes que se experimentan, independientemente de la gravedad del suceso o del tiempo que haya permanecido el abuso. A pesar de saber (en algunos casos) que no son culpables, a nivel emocional llegan a sentirse culpables y considerarse malos por cuanto les ha sucedido.
  • Baja autoestima y rechazo hacia su propio cuerpo: se produce un odio hacia el propio cuerpo que creen que ha provocado esa situación. Esto lleva muchas veces a problemas más graves como los trastornos de alimentación, el uso del alcohol o drogas, o incluso las autolesiones más directas como un castigo o una negación del propio cuerpo que es donde han sentido el daño.
  • Problemas sexuales: de diverso tipo. No quiere decir que las personas que tienen algún tipo de problema sexual haya sufrido abusos. Pero sí que las personas que han sufrido abusos suelen tener algún problema de tipo sexual como: anorgasmia, promiscuidad, masturbación excesiva, miedo a las relaciones sexuales, dolor coital, ausencia de deseo sexual...
  • Ansiedad: surgen problemas de ansiedad aunque resulta difícil saber lo que los origina. Es decir no es como una fobia por ejemplo a los perros que surge la ansiedad cada vez que hay un perro. En caso de abusos la persona puede pasar de estar totalmente bien y normal, a experimentar una sensación de miedo muy fuerte y no sabe el motivo. El motivo suele existir lo que ocurre que es muy mínimo y tiene que ver muchas veces con olores, miradas, gestos, colores, lugares, parecidos... que están asociados al suceso traumático del abuso y del que no siempre se es consciente de tenerlo asociado.
  • Aislamiento o falta de confianza en los demás: pueden confiar en las otra personas de forma consciente, pero de algún modo son reservados, no expresan sus emociones y sus problemas, les cuesta profundizar en ellos mismos y pocas personas de mucha confianza llegan a conocer realmente el origen de todo lo que les pasa. Existe una sensación de desconfianza o miedo de que otras personas puedan hacerles daño de algún modo. Pueden ser extrovertidos incluso, pero siempre hay algo que permanece distante y oculto y quienes les conocen saben que hay algo en lo que no les dejan entrar.
  • Problemas de pareja: es difícil la estabilidad en la pareja, pudiendo adoptar o posturas sumisas y nada defensivas de sus derechos, hasta hacerlo de forma exagerada y superexigente, demandando de esas parejas una protección que no han tenido antes, lo cual puede dificultar las relaciones de pareja.
  • Inestabilidad emocional: pueden tener cambios muy fuertes e incluso descontrolados por ellos mismos, por ejemplo reacciones de ira muy desmesuradas en comparacion con el suceso del presente que la ha originado, momentos depresivos en los cuales no son capaces de salir por sí mismos, reacciones de miedo inexplicables, dificultad para identificar siquiera sus emociones y poder hablar de ellas...
  • Flasback: revivir el pasado, imágenes del pasado les asaltan de forma involuntaria o en forma de sueños, por lo que es como si lo estuviesen reviviendo una y otra vez, a veces por la noche incluso tienen que dormir con la luz encendida por las pesadillas que les asaltan y la intensidad con la que vuelven estos episodios.
  • Disociación: cuando sucede un cuadro traumático la disociación suele ser una acto de defensa, en el cual la persona digamos que se divide, permitiendo que el cuerpo permanezca pero impidiendo sentir tanto el dolor del suceso logrando cierta evasión de lo sucedido. El problema es que muchas veces esto que se hace forma inconsciente y que puede resultar útil para escapar de esas situaciones, luego puede seguir funcionando en edad adulta, impidiendo una coordinación de toda la persona y actuando muchas veces de forma incongruente. De ese modo una persona por ejemplo es capaz de llevar una vida de responsabilidad absoluta en el trabajo, pero es incapaz de tener la casa mínimamente ordenada. O tan pronto puede ser sumisa con alguien e incapaz de defender sus derechos, como hacerlo de forma muy agresiva e intimidatoria...

Tened en cuenta estos datos nos puede ayudar a comprender el daño que causan los abusos en la infancia, a empatizar más con personas de nuestro entorno que hayan podido sufrir ese tipo de daños, a ser conscientes de que el problema es mucho más grave de lo que muchas veces se plantea en los medios, a estar más alerta en pequeñas señales en nuestros hijos que pudieran estar sufriendo algún tipo de situación conflictiva, y también a poder identificar y ser consciente de lo que nos sucede si hemos sido alguna persona abusada en el pasado, que quiere dejar aquello atrás, pero que no lo ha superado y le condiciona y mucho el presente, pero que se puede solucionar.

Lo importante es saber que a pesar de las consecuencias y el daño que se haya causado, se puede trabajar con este tipo de traumas y se pueden superar realmente, pero para ello el primer paso es saber qué me sucede y por qué.

Artículo publicado por María Jesús Adán Meléndez el 24 Mayo 2011. Última modificación el 14 Abril 2015. Valoraciones: 4.9 de 5 en 908 votos.