La Escucha en el "Aquí y Ahora"

Cuando como terapeuta puedo sentarme con un paciente sin tener un plan previo, sin intentar forzar una experiencia, sin pensar que sé y que va a pasar con la persona que tengo enfrente, entonces como terapeuta estoy incorporando el respeto y la escucha, “El Aquí y Ahora”.

A veces el hablar no es siempre la parte mas interactiva entre terapeuta y paciente, y sin embargo se busca con gran valoración. Y a veces es inevitable que el Terapeuta hable demasiado de su experiencia, escuche demasiado a sus propios conocimientos, sin escuchar al paciente, ( es tener un plan y unos conocimientos previos).

El Terapeuta debe aprender a estar en “silencio” y a no temerlo. Debe permitir que el silencio sea posible y no debe sentir que esto signifique una falta de interés o ausencia.

Cuando alguien se siente escuchado, puede sentir la presencia y la atención de quien “escucha” y recibe una intensa fuerza emocional, que le permite una clara respuesta en su proceso.

La presencia en la escucha y el silencio, tiene capacidad para resolver grandes problemas. El silencio a veces, en la terapia abre una puerta en el paciente que de otro modo le resultaría una amenaza. A través del silencio y de la presencia del terapeuta, puede permitir al paciente poder expresar o decir algo que no había pensado.

Cuando la escucha es posible en el terapeuta, el paciente puede sentirlo, y es muy importante para él.

Durante la escucha el paciente, está preparado para entrar en un mundo nuevo. En este momento existe la posibilidad de una comunicación sin guiones previos y por encima de todo, el paciente se abre a la comunicación con el terapeuta, y a ese maravilloso momento donde todo el proceso es posible.

También debemos saber que el silencio puede ser tremendamente difícil y la vez un gran alivio para el paciente. El silencio puede sacar a la luz mucho material, junto a las verdaderas razones para venir a la terapia.

También es importante saber que el silencio, puede ser muy fértil o destructivo. En ese momento puede existir comunicación entre el inconsciente entre ambos, y el terapeuta debe permitir y fomentar que esto sea posible. Esto ayudara de una manera importante para que el paciente no sienta la intrusión mental del terapeuta.

Los deseos y las expectativas del terapeuta, aun siendo muy sutiles, generan presión en el paciente y reacciona o se somete. A esto le podemos llamar “ no interferir”.

A veces llevamos a camilla nuestras propias actividades mentales, recuerdos y deseos. Si no es posible separar esto en ti, el paciente puede percibirlo.

Escucha en silencio y.........

NO PIENSES, NO CONOZCA, NI PLANEES

Pacopraxis

Artículo publicado el 22 Noviembre 2011. Última modificación el 22 Noviembre 2011.
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