El proceso de Coaching y el recorrido por los niveles de aprendizaje y cambio

Los niveles de aprendizaje y cambio del CoachingTal y como vimos en el artículo anterior, cualquier intención que emerja en la conciencia de una persona con el propósito de materializarse realiza una recorrido desde los niveles más abstractos de la transpersonalidad y la Identidad, hasta el de la conducta y el entorno; en un último análisis podríamos decir que los niveles neurológicos son indicadores que señalan el trayecto desde la “Conciencia pura” a la “Conciencia de...” y pueden abrir y cerrar el paso a los anteriores o posteriores niveles y, de este modo, impedir secreta o explícitamente que una ilusión concrete en la conducta y el entorno de la persona. 

Desde otra perspectiva, la gran virtud de este sistema es la de unificar en una sola operativa la devoción por el estudio y vivencia de la conciencia pura - que habitualmente descuida los aspectos más prácticos de la vida - con la vocación por la acción y el tener - que a menudo olvida el sentido y propósito profundo. 

Ser - Hacer - Tener, unificados en un modelo práctico y operativo, complementa la arquetípica visión oriental con el gusto por la acción de Occidente. 

Los niveles superiores contienen información que organiza mayor actividad en el inferior; por ejemplo si yo creo que soy un buen orador (creencias influyendo sobre la identidad), esta creencia desarrollará mi capacidad para comunicarme (comportamiento) en entornos diferentes. El modo en que te definas, aún cuando no seas plenamente consciente de ello, conforma la auto imagen que has diseñado y sigues diseñando a lo largo de tu vida, esto afecta a tu autoestima y sentido de identidad (ser más o menos idóneo) que definirá los límites de tus conductas y permeabilizará en todo tu Ser, Estar y Hacer. 

En la teoría de este sistema, un cambio en los niveles superiores precipita casi automáticamente cambios en los inferiores, el camino inverso a veces mantiene esta reciprocidad pero con menor frecuencia. En el ejemplo anterior, aprender a comunicarme con soltura ante un grupo de amigos (comportamiento en entorno específico), puede influir en mis creencias sobre mis capacidades y mi identidad (niveles superiores) como comunicador, pero no siempre es así. Lo más habitual es que para que un cambio en los niveles inferiores afecte a los superiores, las modificaciones en el comportamiento deban aglutinarse en distintos entornos que requieran diferentes matices en la conducta y mayor flexibilidad en las capacidades. En general conviene atender este trayecto minuciosamente, adaptado a las particularidades de cada persona, para evitar bloqueos en la (re)construcción de la coherencia necesaria que favorezca el cambio. 

El corazón de este sistema está en las creencias, conviene destacar que este nivel es el que más influencia tiene en todos y cada uno de los eslabones, inferiores y superiores, es por esto que tanto en Coaching como en Psicoterapia se atiende minuciosamente esta variable de la experiencia interna. 

Conviene destacar que, para propiciar cambios, cada nivel requiere modalidades distintas de intervención, esto, y las diferencias individuales, explica porqué algunas “técnicas” funcionan en algunas personas y no en otras; no es lo mismo intervenir para modificar una conducta inadaptada que para restañar la autoestima; aunque los niveles están íntimamente relacionados, hay que saber dónde dar el “golpe de gracia” para conseguir con el mínimo esfuerzo el mayor aprovechamiento (¿recuerdas el relato del artículo anterior?) 

Tal y como destaqué anteriormente las diferentes modalidades de Coaching enfatizan su intervención en distintos niveles, así el Coaching transaccional se relaciona con el cambio llamado “remediativo” en PNL, el Coaching Transformacional propicia el cambio “generativo” (habilitado ya para generar mayor diversidad de conductas) y el Transpersonal opera cambios de tipo Evolutivo, que implican un cambio revolucionario en la concepción misma del individuo como tal.

Para establecer un símil que algunos autores han utilizado, podemos aventurar una equivalencia entre este modelo y el más conocido de los chakras orientales en el que un chakra bloqueado puede impedir el flujo energético del más próximo. Para los seguidores de este sistema, estableceré un pequeño comentario comparativo, si bien no olvidemos que equivalencia no es igualdad.. 

Chakra Nivel neurológico

7. Sahasrara (coronoario) Transpersonal/Espiritual
6. Ajna (frontal) Transpersonal
5. Vishuddha (laríngeo) Identidad
4. Anahata (corazón) Valores/Creencias
3. Manipura (plexo solar) Capacidades
2. Svadhishthana (Sacro) Conducta
1. Muladhara (Chakra Raíz) Entorno

Comentaremos más adelante estas correspondencias y los ejercicios sugeridos, de momento seguimos con la explicación global de este sistema. 

En el sistema de los chakras, Anahata (chakra corazón) marca la frontera entre los “superiores” y los “inferiores”, del mismo modo a lo señalado anteriormente sobre la importancia de las creencias en el modelo de los niveles neurológicos. 

Podemos comparar también los niveles con la estructura del cuerpo del ser vivo, que está formado, en orden ascendente, por moléculas, células, tejidos, órganos, sistemas (circulatorio, respiratorio...) y el individuo. La salud del sistema depende de la salud de cada uno de los componentes y de la calidad de la relación que mantengan entre sí; no olvidemos que, según el pensamiento sistémico, el eslabón más débil de cualquier sistema marca su propio límite como un todo integrado, esto tiene implicaciones muy importantes en la práctica. 

La coherencia entre los distintos niveles, optimiza el rendimiento de los recursos internos con lo que, no solamente, aumenta la eficacia sino que además genera una sensación de menor esfuerzo y estrés e incluso, en algunos casos, de fluir y disfrutar con lo que haces. 

En el siguiente artículo seguiremos profundizando en este modelo con ejemplos prácticos.

Artículo publicado por Josep Guasch Gómez el 12 Marzo 2012. Última modificación el 13 Abril 2015.