El agua de mar y sus beneficios

Josep Masdeu Brufal ha escrito la definición de Naturopatía

los beneficios del agua de marEl agua del mar tiene una estructura parecida a la del plasma sanguíneo, además de ser rica en oligoelementos, yodo, potasio, cinc, etc, que el agua dulce no tiene.

El agua de mar tiene propiedades antibióticas y ejerce un gran efecto terapéutico.

Los beneficios del agua de mar son numerosos.

  • Facilita la relajación muscular.
  • Mejora la capacidad respiratoria.
  • Ayuda eliminando toxinas.
  • Mejora la circulación sanguínea.
  • Por su alto contenido en sodio es de gran ayuda en la recuperación muscular.
  • Cuando estamos en el agua somos más ligeros, por lo que el esfuerzo de nuestro corazón es menor.
  • Alivia dolores reumáticos y musculares.
  • Los baños de mar son buenos si padecemos psoriasis.
  • Por su contenido en magnesio es positivo para calmar la ansiedad.
  • Revitaliza los tejidos.
  • Equilibra y retrasa el envejecimiento de la piel.

No sólo los baños en el mar son buenos, el aire del mar, está cargado de iones negativos creados por las olas, que tienen un efecto relajante y antidepresivo y los paseos por la arena, que funcionan como un masaje que activa la circulación de las piernas, son muy aconsejables.

El agua de mar contiene oligoelementos y por esa razón sirve para el tratamiento de muchas enfermedades.

La quimiosíntesis es un fenómeno que se produce en el mar que cambia los minerales inorgánicos por nutrientes biodisponibles.

El mar recibe muchos elementos a través de la lluvia que arrastra minerales, metales y oligoelementos de la tierra y el subsuelo y sustancias vivas y muertas procedentes de vegetales y animales.

Esos productos son llevados por los ríos hasta el mar donde se mezclan y son asimilados y transformados en elementos orgánicos por el plancton y el fitoplancton.

La concentración de sales minerales en el mar siempre ha sido de 9 gr  por litro de agua, la misma concentración que tenemos el cuerpo, 9 gr por litro de sangre.

RENE QUINTON, descubrió que 2/3 partes de nuestro cuerpo es agua y que las células viven como si estuvieran con agua y esta, es agua de mar isotónica, con la misma concentración de sales y la misma composición química que el agua del mar.

El agua de mar, tiene un valor único y bebiéndola adecuadamente, proporcionamos al cuerpo todos los elementos de la tabla periódica, lo cual no consigue ningún otro alimento.

El agua de mar es alcalinizadora y reguladora del medio interno, nutriente celular, reconstituyente, limpiadora, laxante, desinfectante y cicatrizante para infecciones de boca, estomago y neutralizador de la acidez estomacal.

Si tomamos agua de mar tal cual, nuestra concentración de sal sube tanto que los tejidos del cuerpo deben liberar agua para que la proporción de sales del agua que hemos tomado vuelva a ser de 9 gr por litro. Y eso produce diarreas y deshidratación.

Una manera de tomar agua de mar es beberla de forma isotónica. Eso es rebajando agua de mar con agua dulce o añadiendo agua de mar al agua dulce.

La cantidad recomendada para su consumo diario es de un cuarto de litro de agua de mar al día mezclada con agua, zumos u otro tipo de bebida en una proporción de una parte de agua de mar por tres partes de la otra bebida.

  • Hemos de comprobar que no somos intolerantes al agua de mar tomándola en pequeñas cantidades para ver que sienta bien.
  • Debemos calcular la cantidad y frecuencia para beberla ya que al principio puede provocar diarrea al beberla.
  • Probar a hacer mezclas con zumos, con agua normal con unas gotas de limón. Esto último es para no aborrecer el agua de mar antes de  habituarnos a beberla.

Todo esto sabiendo que no padecemos ninguna enfermedad relacionada con el consumo de sal sea contraproducente.

También se puede tomar hipertónica, sin diluir y en cantidad abundante para que actúe como laxante o purgante, o ingerirla igualmente hipertónica pero en pequeñas dosis como desinfectante bucal, dentífrico o limpiadora.

Otro uso muy apropiado del agua de mar es en la cocina.

Hemos de tener en cuenta, la gran cantidad de sal que la industria añade a los alimentos, que supera la capacidad que tienen los riñones para asimilarla.

Artículo publicado por Josep Masdeu Brufal el 7 Abril 2012. Última modificación el 3 Abril 2015. Valoraciones: 4.4 de 5 en 11 votos.