Algunas pistas de abordaje terapeútico

Abordaje terapéutico - conflicto entre lo consciente y el inconsciente Alguna pista para el trabajo cuando hay disociación en los procesos personales:

En ocasiones, muchas veces en personas que están sufriendo ansiedad por ejemplo, hay una gran incongruencia entre el deseo de calma, paz y pasividad del individuo en cuestión (lo que el deseo consciente identifica como: mi necesidad) y su cuerpo y las sensaciones que se pueden mostrar muy activas, en ebullición; incluso los sucesos vitales que rodean a la persona y sus sueños... todo aquello que está en ‘lo inconsciente’ emite una señal distinta que lo que el deseo consciente de la persona ‘querría’ (esta parte sería, lo que el resto del Ser en la sombra, identifica como: mi necesidad).

Hay una gran pelea y distorsión que acrecienta el malestar, la ansiedad y a su vez acrecienta la evitación generalizada desde la parte consciente. La persona puede querer, encontrándose en la ‘barrera’ en la que se encuentra, evitar ciertas cosas que en cambio ‘Su Proceso’ (lo pongo como una entidad separada con mayúsculas) entiende que tiene que enfrentar para avanzar... por ejemplo, la persona puede estar tratando de evitar cualquier contacto o roce con otros en su día a día y su cuerpo en cambio, llevarle a chocarse literalmente y o establecer aparatosos contactos con los otros, y a la vez podrá estar soñando que pelea, que empuja, que tiene relaciones sexuales muy físicas y perturbadoras o contactos intensos de algún tipo con los demás...

En el proceso de ‘individualización’, mayor congruencia y menor disociación, casi siempre va a ser una aspiración y algo positivo.

Para mayor congruencia, primero hay que sentir los propios síntomas (cosa esta que puede costar mucho en determinadas situaciones de evitación, ansiedad, miedo y/o sufrimiento, en las que el paciente solo quiere dejar de sentir esos síntomas, que desaparezcan y ‘estar bien’ y ‘normal’).

Segundo, un paso más; permitir que estos síntomas se expresen (incluso como trabajo terapéutico, en un entorno cuidado; amplificarlos)... que es algo bastante más allá que solo sentirlos... y que requiere también, que se deje de especular intelectualmente sobre ‘el significado’ de mis síntomas y ‘pensar en y sobre lo que me pasa’ entregándose a una inmersión activa en el proceso personal sin prejuicios...

En la medida que hay una aceptación a lo que el proceso nos pide, ‘lo evitado’, ‘lo negado’ integrándose y aceptándose, la distorsión, la incongruencia, la disociación se amaina y el avance personal se produce.

Hace falta coraje, mucha valentía para, ‘disminuidos’ como nos encontramos en esos momentos de crisis, dar ese paso y enfrentar desde esa perspectiva el problema. La otra opción es sufrir pasivamente, como víctimas impotentes sin ninguna consciencia, arrastrados en ‘algo que nos lleva’ y nos vapulea a su antojo y que ‘es externo y superior a mí-mismo’. Cronificar esta disociación que nos irá desenergetizando y o psicotizando y que cuanto menos caso la hagamos con más potencia se podrá manifestar, o taparlo y o posponerlo con medicaciones (que pueden ayudar en momentos extremos, desde luego) o distracciones de otro tipo que funcionaran por un tiempo.

Estamos en todo lo que nos sucede...

Pedro Gómez G.

Artículo publicado por Pedro Gomez Gil el 11 Septiembre 2017.