Artículos por Categorías
Artículos de Manel Marina
Artículos exclusivos y originales sobre medicina alternativa y bienestar aportados por Manel Marina.
Artículos de septiembre de 2011
Sé lo que quiero y cómo lo quiero, lo difícil es conseguirlo.
Ok! Vamos por partes.
- Lo que quieres, ¿por qué lo quieres? ¿Consideras que te lo mereces, que te lo has ganado? O… ¿lo necesitas? ¿Es vital? Entendámonos, la mayoría queremos cosas que realmente no necesitamos. Las queremos, las ambicionamos, porque el vecino las tiene… Llámese vecino, amigo, conocido, famoso o famosillo. Otros quieren, qué sé yo, un cuerpo 10.
Lo primero que tenemos que hacer es marcar nuestras prioridades. En definitiva, nuestros objetivos. Pero, eso sí, con una cierta lógica… Mi segunda recomendación es visualizar. Imagina que consigues aquello que pretendes, cuéntame, ¿cómo te sientes? Trata de ser detallista… Y ahora piensa qué hay en tu vida que te impide conseguir lo que te propones ¿Qué te bloquea? ¿El miedo, la inseguridad, las relaciones, el trabajo, la familia…? Ya sabes: el que algo quiere, algo le cuesta… ¿Hasta qué punto estás dispuesto a jugártela? Espera, vamos a ir un poco más allá. ¿Cómo te consideras, emocional o racional? Piénsalo. ¿Tú de qué tipo eres, de los que actúan por corazonada o, por el contrario, calculas muy bien todas las opciones? Ya sabes, en el término medio está la virtud. Hasta esto se puede aprender y mejorar, sí. - Y ahora vamos a ver cómo se puede conseguir aquello que anhelas. Si por ejemplo lo que quieres es estar como estuviste hace años, qué mejor que recordar… Busca entre tus recuerdos pasados un momento feliz y ¡revívelo! Trata de imaginar esa situación en tu vida presente y, a continuación, proyéctala en el futuro. ¿Cómo te ves? ¿Es factible?
Artículos de febrero de 2011
Últimamente no hago más que oír por todas partes, sobre todo en la consulta, “si yo fuera feliz como antes”… ¿Feliz? ¿Antes de qué?
Veamos, entendemos por felicidad: satisfacción, gusto, contento… Estoy seguro que si os preguntara a vosotros, mis silenciosos y desconocidos lectores, añadiríais alguna acepción más. Tipo bienestar, dicha, gozo, alegría… Y más de uno, incluso, diría: éxito, progreso, superación, mejora… aunque esto directamente nada tenga que ver. Pero así somos, confundimos la felicidad con cualquier forma relacionada con el éxito material. Ya se sabe, ya se dice: “el dinero no da la felicidad pero ayuda bastante”… Y, en cuanto al “como antes”, la mayoría se suele referir, a cuando eran más jóvenes.
No es un secreto, no, a estas alturas de la película (de la vida) lo que me propongo explicar estoy seguro no sorprenderá a nadie. Todo lo más servirá para confirmar algunas sospechas. Desde hace algunos años, tantos como los que llevo escribiendo, digo continuamente: “mi vida cambió de tal manera que ya no soy ni la sombra de lo que fui”. Entre otras cosas porque cambié la forma de mirar y entender la vida…
Al margen del trabajo que realizo en el campo de la ayuda social, aunque en realidad no es más que una continuación de mi práctica diaria como entrenador personal, suelo dedicar muchas horas al día para intentar transmitir todo aquello que a mí me sirvió para cambiar de vida y para disfrutar plenamente con todo lo que hago. Intensamente, añadiría. Es cierto, cuando cambiamos nuestro pensamiento, creamos una realidad totalmente distinta. Aunque a veces puede parecer cosa de magia o ilusión no lo es en absoluto, es realidad pura y dura. No hay más que ver, pensar en positivo, para darnos cuenta que el día se va transformando y presentando de manera muy diferente. Todo parece rodar en perfecta sintonía con el entorno. Sí, hay cientos de libros que tratan estos temas, y no sólo libros, incluso también otras tradiciones filosóficas o místicas hablan de la relación existente entre lo que das y lo que recibes. Y naturalmente en función de cómo lo das o lo proyectas así lo recibes o lo recoges. Quien siembra vientos, recoge tempestades… He puesto un ejemplo catastrofista muy a propósito. Tendemos a inclinarnos más hacia lo negativo que hacia lo positivo.
Artículos de septiembre de 2010
Nuestro primer aniversario
Puede que os parezca una tontería pero para mí los aniversarios son muy importantes. Hoy hace exactamente un año de nuestra primera contribución escrita en SaludTerapia. “Dicho y Hecho” fue el primer artículo que publicamos aquí. Hoy, un año después, figuran 35 artículos generales sobre salud y 6 específicos sobre técnicas. Pero lo más importante para nosotros es la excelente relación que se ha ido creando con todos vosotros: lectores, colegas y administradores… Y eso que lo que no figura lógicamente son todas esas palabras dichas desde el corazón, a lo largo de este año, mientras nos íbamos conociendo. A fin de cuentas los aniversarios sirven para eso, para recordar. Para recordar, agradecer y valorar lo que fuimos y lo que somos antes, durante y después de un determinado tiempo o periodo.
A lo largo de este año todos hemos ido cambiando, mejorando, creciendo… es ley de vida. Nada es igual a cómo fue ayer. El propio Portal ha crecido y se ha transformado. SaludTerapia se ha convertido en un referente sin igual. Aunque desconozco los datos internos intuyo que los profesionales que figuran en su base de datos se han debido de multiplicar por cuatro o cinco. Y no me sorprende nada puesto que su Equipo gestor ha hecho y hace cada día un excelente trabajo. Y con esto llegamos al punto realmente importante, a la reflexión, al balance que todos debemos hacer cada vez que cumplimos un año. La primera pregunta que nos deberíamos formular es: ¿Hemos dado todo lo que podemos? En la respuesta se encuentra la clave del análisis, sea personal o profesional. En función de nuestra entrega, así salen o no las cuentas. Máxime cuando los tiempos vienen revueltos como es el caso actual, me refiero a la dichosa crisis. Ahora más que nunca es cuando hay que redoblar esfuerzos. Y desde luego no estoy hablando de dinero, los ingresos llegan después. Ya se sabe, ya se dice, todo esfuerzo tiene su recompensa.
Artículos de agosto de 2010
¿De qué color es el caballo blanco de Santiago? Era una pregunta con “trampa” que a muchos de nosotros nos hicieron cuando éramos pequeños. Y un poco más adelante, seis u ocho años después, las preguntas continuaron. Siempre recordaré una del examen de reválida de 4º de bachillerato: “¿Dónde está el Mundo en España?” El mundo, no sé. El río en Albacete… Aprobé a la segunda, por ese motivo nunca olvidé esa pregunta. Las experiencias que se graban con emoción permanecen de por vida… Con el tiempo descubres que hay otras maneras, mucho más saludables, de aprender y recordar. Y es de eso precisamente de lo que quiero hablar, del aprendizaje y la asimilación.
Bajo mi punto de vista de nada sirve leer y leer sin asimilar. Mejor dicho, sin digerir. A veces ocurre que de tanto que sabes, no sabes nada. O eso sientes. Vamos, que en el peor de los momentos te quedas en blanco. O de tan obvia que puede llegar a ser la pregunta que te formulan, te cortocircuitas. Te bloqueas. Sudores y nerviosismos a parte, es una experiencia demoledora. Te crea tal inseguridad que incluso te llegas a plantear que no sirves para nada. Muchos de los fracasos escolares en los niños y jóvenes tienen una directa relación con estos cuadros, con el nerviosismo… Esto es como vivir, o qué sé yo, ser padres. Nadie nos ha enseñado, unos lo hacen más o menos y otros no superan el menos. A la mayoría de los mortales nos faltan unas cuantas lecciones, de todo tipo. En este caso, por ejemplo, en materia de desarrollo de las funciones cerebrales. Es decir, necesitaríamos que desde muy pequeños nos enseñaran no sólo a estudiar y a aprender también a asimilar. Y ya puestos, a desarrollar saludablemente nuestras capacidades innatas. Porque esa es otra, muchas de las disciplinas que estudiamos a lo largo de nuestra vida son lecciones que ya sabíamos pero teníamos olvidadas. Es como el sentido común, más de uno lo tiene atrofiado por la falta de uso.
Artículos de julio de 2010
Reconozco que juzgo a la gente por cómo trata sus cosas. Para mí es importante saber de qué pie cojean algunos para, con arreglo a eso, ver si la situación tiene o no futuro. Y, desde luego, aquí no sirve aquello de «donde fueres haz lo que vieres…»
Me considero una persona cuidadosa, de las cosas que para mí son valiosas e importantes. No tengo mucho pero lo que tengo, lo tengo en alta estima. Y detesto a quién lo mal usa o lo maltrata. Como, por ejemplo, los libros. Los libros nos enseñan, entretienen, recuerdan… Los libros, para mí, son mis hijos. Hace años que tengo la costumbre de escribir, marcar, subrayar e, incluso, anotar pensamientos o citas relacionadas tanto con la temática del libro como con la fecha o momento en el que lo compré o lo leí. Y, por descontado, también suelo hacer una valoración sobre lo aprendido, entendido o el nivel, por así decir, de entretenimiento. Rara vez presto un libro, porque la experiencia me ha demostrado que lo pierdes, sino el libro, al amigo. Odio ver a mis libros, en casa ajena, de cualquier manera. Tirados, maltratados u olvidados en los más inverosímiles lugares. Cuando no, también, extraviados o traspapelados… ¡Pobres hijos míos!
Artículos de mayo de 2010
En realidad hablan, se expresan, transmiten… Utilizan otro lenguaje, no verbal, pero hablan. Siempre se dijo: “hay miradas que matan”… Hace unos días atendí a una persona que, en esencia, quería y buscaba ser feliz. Pero su mirada expresaba lo contrario. Estaba demasiado rabiosa con el mundo entero. A lo largo del tiempo que duró la consulta le fui explicando cómo debería proceder, traté de restar importancia a muchos de sus problemas en un intento desesperado por tranquilizar su ánimo. Una y otra vez dije sin decir: tranquila, estás en el lugar adecuado… Su mirada seguía desconfiando, sus palabras insistían en que necesitaba ayuda, pero todo su ser se negaba a aceptar que tenía derecho a ser feliz. A disfrutar de una vida plena.
Demasiadas veces hablamos sin saber de qué hablamos. Mencionamos conceptos e ideas procedentes de otras filosofías o corrientes de pensamiento, como por ejemplo aquellas que dicen que todo en nuestra vida debe de estar alineado con el Universo. De nada sirve, pongamos por caso, “alinearse” entre la Tierra y el Cielo si en nuestra persona hay una desarmonía tal que cuerpo, mente, espíritu y emoción van por libre…
El otro día hablando con un amigo de todo y de nada… Bueno, de nada no. Hablamos mucho, y sobre todo de cine. El cine es mi segunda o tercera gran pasión, según tenga tiempo o no. No es que sea cinéfilo, que lo soy. Es que lo que más me gusta con diferencia es escribir guiones.Aunque parezca mentira cuento en mí haber con unos cuantos trabajos, algunos ya se han hecho realidad y otros duermen esperando una mejor ocasión. La última vez que nos vimos le expliqué que estaba dando vueltas a una idea relacionada con mi actividad terapéutica: “La familia en los tiempos actuales”. Cuando le expliqué los detalles se entusiasmó de tal manera que me dijo: ¡Lo tenemos que hacer! Ese es el corto de nuestra vida…
Apuntes para un guión
Lo bueno de tener mucha familia es que nunca te sientes solo. Todos se desviven por ti, a cualquier problema que surja en el seno familiar todos están ahí sin que tengas que pedirlo siquiera. Debe de ser algo relacionado con la telepatía del útero compartido en tiempos distintos. Qué sé yo…
Artículos de marzo de 2010
Sin conocimiento
La vida es una constante lección, y un continuo recordatorio…
A estas alturas de la historia no voy a negar que me gusten los juegos de palabras, las frases con doble sentido o intención y todo lo que sirva para mover las neuronas. Es decir, todo lo que nos haga pensar o tomar conciencia. Plena conciencia de la vida. De esa vida que tenemos y que tan mal llevamos la mayoría, o en la mayoría de los casos tanto maltratamos.
No, no, tranquil@s no os voy a contar un cuento. Os voy a contar una historia de lo más real, tan real que yo mismo doy fe que así sucedió… Se trata de una capacidad natural que todos nosotros portamos desde el mismísimo momento en el que nacemos a la vida, aunque no seamos plenamente conscientes de ello hasta algunos años después. Incluso puedo decir que esa capacidad o don no solamente viene con nosotros sino que además se puede desarrollar y, por tanto, expandir a niveles ciertamente increíbles. Cuando somos niños la utilizamos de manera inconsciente y espontanea, casi con la misma frecuencia que nuestra capacidad de asombro. ¿No os habéis fijado? Los niños constantemente están sorprendiéndose por todo lo que van descubriendo de novedad… Naturalmente hablo de la IMAGINACIÓN. De nuestra capacidad de crear realidades futuras.
Seguramente habréis oído cientos de veces la expresión: “eres lo que piensas”. En este caso añadiría: “…y lo que eres capaz de imaginar”. Aunque eso sí, no sólo consiste en pensar e imaginar. Puesto que por más que pensemos en situaciones idílicas o favorables, si no las creamos debidamente… Cierto, se desvanecen. No conseguimos materializar nada, hacer realidad nuestros sueños. ¿Cómo se hace? Esto es como todo en la vida, se necesita conocer unas mínimas técnicas de “dibujo” mental y después perseverar y practicar regularmente.
