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Artículos de César Ariel Sandoval
Artículos exclusivos y originales sobre medicina alternativa y bienestar aportados por César Ariel Sandoval.
Artículos de enero de 2012
El cliente no siempre tiene la razón
Para los que brindamos servicios relacionados con la salud y el bienestar, hemos de estar más que atentos a la estrecha vinculación entre la satisfacción del cliente y la satisfacción de las necesidades del cliente. La primera no necesariamente está ligada a la segunda. La cuestión es: ¿Cómo dejar felices a nuestros clientes y brindar un servicio integral, aún cuando a veces esto signifique cubrir aspectos que al cliente no le agradan? O poniéndolo en otras palabras, ¿Cómo lograr el equilibrio entre lo que el cliente quiere y lo que el cliente necesita?
Por ser masajista, el ejemplo más claro que tengo son las terapias manuales. Muchas veces el cliente busca relax, pero sucede que en ocasiones el masajista ha de efectuar un tratamiento en el que no le queda más que provocar dolor para que la musculatura se relaje. A consecuencia de esto, el cliente corta con el clima de relax y pasa por un período de incomodidad y/o dolor que según el caso puede durar varios días. Entonces nos encontramos con la delicada paradoja de provocar dolor para que se vaya el dolor…
Artículos de marzo de 2011
Antiguamente, la medicina y la espiritualidad estaban íntimamente ligadas, tanto como la astronomía y la astrología, o la filosofía y la religión. El mejor médico bien podía ser también un maestro de meditación, y viceversa. Con el correr de los siglos, la ciencia y la razón se encargaron de separar estas disciplinas; hablar de estados de disolución del ego, unión con el cosmos o armonía con la naturaleza se convirtieron en ámbito de la magia y el esoterismo. Sin embargo, los estados extáticos nunca fueron de dominio exclusivo de meditadores reclusos en cuevas o chamanes de barbas largas. Muchos deportistas, corredores por ejemplo, describen un estado especial de conciencia al que definen como “el cielo de los corredores”. Llevando este tema al espectro de las terapias manuales, ¿Podremos hablar también de un “cielo de los terapeutas”?
Artículos de febrero de 2011
A lo largo de las diferentes etapas de instrucción que un individuo debe pasar para convertirse en terapeuta, casi siempre se hace hincapié en el aprendizaje de la técnica, la sensibilidad, indicaciones y contraindicaciones, etc.
Pero no siempre se hace mención sobre la necesidad del propio terapeuta de aprender a utilizar herramientas que le permitan no solo sufrir el menor desgaste posible como resultado de su trabajo, sino prevenir afecciones naturales provenientes del contacto con aquellos a quienes se quiere ayudar.
Artículos de enero de 2011
Para los entusiastas del masaje, tanto para aquellos ávidos por recibir como para los que disfrutan aprender a dar, resulta fascinante verificar la infinita cantidad de técnicas y estilos, especialmente cuando incursionamos en el ámbito de las técnicas étnicas.
Hace alrededor de 8 años, cuando todavía pensaba que las manos constituían la herramienta primordial para el oficio de masajista, descubrí estilos que no sólo incorporaban otras manipulaciones utilizando diferentes partes del cuerpo, como el shiatsu o el masaje tailandés, sino que algunas técnicas soslayaban sistemáticamente los miembros superiores como instrumentos en la ejecución del tratamiento, y además resultaban tan o más efectivas que las técnicas manuales que conocía. Por medio de las líneas que siguen os introduciré a tres tipos de masaje realizado enteramente con los pies, proveniente de tres culturas diferentes. Me refiero pues al Abhyanga Pada, Ashiatsu y Yam Kham, originarias de la India, Japón y Tailandia respectivamente.
Cuando pensamos en un masaje se nos viene a la cabeza todo tipo imágenes relacionadas con el confort, la belleza, los aromas exóticos y el relax. Pero no todos los tipos de masaje son placenteros, como no todos los tipos de masaje tienen el mismo valor terapéutico. Hay técnicas que exacerban el placer y la sensualidad, mientras que otras, priorizan la utilidad terapéutica sacrificando deleite, y otras consiguen sanar con manipulaciones suaves.
En los tiempos que corren, donde el estrés es moneda corriente y la necesidad de relajación se vuelve urgente, puede quedarnos la duda: ¿está bien que un masaje duela cuando buscamos relax?
En primer lugar, habría que reformular la pregunta. La consigna no sería debatir sobre la validación filosófica del dolor, sino sobre el por qué duele o por qué debería doler. El nuevo escenario tiene que ver entonces con que en determinadas circunstancias el dolor durante el tratamiento puede no sólo ser necesario sino hasta buscado. Imaginemos una persona sumamente estresada que lleva adelante una vida sedentaria, con dolores recurrentes en la espalda, dolor de cabeza y dificultad para dormir; en este caso el sentido común podría engañarnos al deducir que lo que necesita este individuo es una sesión de masaje suave y relajante. Sin embargo, si analizamos las cuestiones fisiológicas del problema, veremos que muchas veces para relajar hay que recurrir a técnicas que producen dolor e incomodidad momentánea.
