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Cuestión de mayoría...
La mayoría de las veces, las personas que asisten a una consulta de salud, alopática, homeopática, natural, alternativa o no, lo hacen porque quieren solucionar un problema que arrastran desde hace tiempo.
La mayoría de las veces, son personas, que en primer lugar, consultaron con una figura familiar o cercana. Pudo ser una hermana, cuñada o amiga. El farmacéutico de la esquina o, ya en la última fase, con su médico de cabecera. Dependiendo, claro está, de la sintomatología, pues “todo el mundo sabe” que cuando duele mucho hay que ir al hospital sin dilación.
Y, la mayoría de las veces, estas personas demandan o exigen al profesional de la salud, una solución concreta para su mal. Un remedio alopático, homeopático, alternativo o no, que ELIMINE, lo antes posible su problema.
Suele ocurrir, la mayoría de las veces, que el profesional de turno, responde a sus demandas y receta o aplica un remedio, alopático, homeopático, alternativo o no, que, cual varita mágica, promete eliminar de cuajo (o en la mayor brevedad) el mal que les aqueja.
En algunas ocasiones (no me atrevo a decir, en la mayoría, que es lo que realmente pienso), el problema se resiste a desaparecer, pero OBLIGADO por el ataque cruento al que es sometido, se ve forzado a esconderse y mutar, apareciendo al cabo de un tiempo, la mayoría de las veces, con otra identidad. Ante esto, muchas personas creen que su problema de inicio ha sido resuelto y que se encuentran ante un problema diferente, por lo que, de nuevo piden consulta con un profesional para que su nuevo problema sea eliminado.
Al cabo de un tiempo (semanas, meses o años, depende de la historia personal a resolver) la mayoría de personas tienen un HISTORIAL, un currículo de salud-enfermedad pormenorizado, donde es posible seguir, profesional a profesional, el proceso que ha seguido su demanda interna de salud.
Como profesional de Desarrollo personal, cuando un cliente llega a la consulta lo primero que le pido es este historial y lo segundo que hago es VALORAR lo apegado que se encuentra a su rol de PACIENTE. Esta valoración es muy sencilla, basta con decirle que nada de lo que pone en ese documento importa. Que la resolución de sus problemas depende ABSOLUTAMENTE de él o ella y que en nuestra consulta no abordamos el problema hasta que la persona no acepta su responsabilidad en la creación del mismo.
Son excepcionales las personas que, ante un síntoma de malestar o de dolor (físico o anímico-emocional) eligen solucionarlo, en primera instancia, indagando en su propia conducta.
Sin esta actitud de inicio es imposible eliminar (DE VERDAD) un solo síntoma, molestia o dolor, aunque sí que es posible, por supuesto, enmascararlo, adormecerlo o desviarlo. Incluso, en ocasiones, se puede pedir una hipoteca de salud emocional que se paga al final de la vida, restándole en calidad y cantidad.
Si la persona acepta este enfoque de autogestión, se convierte en nuestro cliente y sesión tras sesión aprenderá las claves de una vida saludable y las bases para un desarrollo personal sostenible. (Concepto que dará mucho que hablar en un futuro)
Cuando un cliente se sienta frente a mí, le pregunto ¿Qué puedes hacer por ti? ¿Qué has estado haciendo por ti los últimos 3, 5, o 10 años? ¿Crees que ha sido suficiente? (Es evidente que NO, dada la situación) Y antes de que se bloquee, le explico que nuestra labor como profesionales holísticos es ofrecerle una imagen de sí mismo, COMPLETA, que le permita resolver cualquier problema o reto que la vida le plantee.
Desde luego, este proceso lleva su tiempo ya que es análogo a recuperar la memoria de inicio, la capacidad de autogestión inherente a todo ser humano, que se DESACTIVA cuando no recibimos las pautas adecuadas en nuestra primera y segunda infancia.
Es por eso que en cronos pensamos que el proceso de recuperar la salud, es un proceso de recuperar nuestra propia vida y que todo síntoma es un aliado que nos recuerda que una parte de nosotros está pérdida o desactivada. Escucharlo y saber interpretarlo es parte del proceso de sanación. Aunque ya antes que nosotros, otros pensadores han hecho suya esta idea, sabemos que todavía es una cuestión de minorías y que queda mucho por caminar hasta que la mayoría de personas asuman la gestión de su propia vida.
«Ninguna gran idea radical puede sobrevivir, a menos que se encarne en individuos cuyas vidas sean el mensaje mismo» -Erich Fromm.
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