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Logoterapia práctica
Decía Nietzsche que "quien dispone de un para qué vivir es capaz de soportar casi cualquier cómo". En cierta manera es lo mismo que predica la Logoterapia de Viktor Frankl, la búsqueda del significado y el sentido de la existencia humana.
De acuerdo con la Logoterapia, el primer motivo del hombre es la lucha por encontrar sentido a la propia vida, a la vida tal cual. Puesto que por más adversa que sea siempre tiene algún sentido. Por eso a pesar de los problemas que podamos tener, toda vida vale la pena ser vivida y más aún cuando el hombre pone en práctica la fuerza de oposición del espíritu frente al destino, o sea frente a aquello con lo que se encuentra en la vida sin haberlo elegido. De algún modo, la vida cobra más sentido cuanto más difícil se hace.
En psicoanálisis el paciente se tiende en un diván y le dice al psicoanalista cosas que a veces son muy desagradables de decir. Pues bien en la Logoterapia el paciente permanece sentado y es él el que tiene que oír cosas que a veces son muy desagradables de escuchar. Comparado con el psicoanálisis, la Logoterapia es un método menos retrospectivo y menos introspectivo.
La Logoterapia mira más bien al futuro, es decir a los cometidos y sentidos que el paciente tiene que realizar en el futuro. Por eso Frankl afirma que “el hombre es hijo de su pasado pero no esclavo de su pasado y es padre de su porvenir”. Esta disciplina es tan obvia porque es connatural al hombre el cual por naturaleza está orientado a los valores y quizás más de uno vive según una escala de valores. De ahí que aún sin saberlo la gente común vive logoterapéuticamente sólo que le falta poner nombre a esa postura ante la vida, a ese modo habitual de actuar.
Desde el punto de vista práctico esta psicoterapia siempre cumple como una característica de su esencia el rol de “despertador de conciencias” porque de lo contrario el hombre corre el riesgo de transitar por la vida sin nunca llegar a saber quien es, para qué existe y cuál es su misión existencial. Para quienes no han podido desplegar el sentido de sus vidas, el pasado se convierte en una carga que se arrastra, el presente en un problema y el futuro es una amenaza.
Dado que lo que el hombre quiere realmente no es la felicidad en sí, sino un motivo para ser feliz. En cuanto lo encuentra, la felicidad y el placer surgen por sí mismo.
© Lucía Arranz. Manel Marina & Asociados.
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