Qigong para la mujer según las fases de la luna

Curso/Taller · Presencial

Ejercicios de Qigong y meditación destinados a la mujer, siguiendo las fases de la luna según la MTCh.
Organizado por Maris Stella Morales
Evento realizado anteriormente en Barcelona.
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Por qué la importancia de realizar estos ejercicios según la luna

De acuerdo con la tradición china, las fuerzas del Cielo se manifiestan a través del campo de energía combinado del Sol, la Luna y las estrellas. El Sol y la Luna son las manifestaciones primarias del Qi o Energía Vital Yin y Yang. El Sol es Yang (considerado como el Alma Espiritual del Cielo) y la Luna es Yin (considerada como el Alma Corpórea de la Tierra). Ambos cambian cíclicamente sus grados de Yin a Yang durante el día, el mes y el año. Y estos cambios afectan a su vez a las correspondientes energías Yin y Yang de la Tierra, así como a la Energía Vital de nuestro cuerpo.

Los biorritmos del cuerpo se encuentran bajo la influencia de estos cambios cíclicos de energía, por ejemplo: ciertas hormonas, la temperatura, la presión sanguínea, algunos aminoácidos, etc, manifiestan una variación cíclica durante el día, y los ciclos menstruales y emocionales de la mujer suelen durar 28 días siguiendo los cambios de las fases lunares.

Por otra parte, según la simbología astrológica los planetas son símbolos que representan una determinada función vital o un rasgo del carácter y entre ellos la Luna simboliza la naturaleza emocional de la persona, sus sentimientos, su deseo de contacto con los demás, su necesidad de ternura y comprensión, y su grado de dependencia en las relaciones. También representa el estado de ánimo y decide si la persona reacciona con simpatía o antipatía. Como principio reflector, su principal función es la sensitividad, capacidad que utiliza para adaptarse.

También de acuerdo con la MTCh (Medicina Tradicional China), la Energía Vital y la sangre del cuerpo varían según la cantidad de luz reflejada y también con las pulsaciones gravitaciones del Sol y la Luna, así como lo hacen las mareas (y no olvidemos que nuestro cuerpo está constituido por un 75% de agua); por lo que los antiguos maestros de Qigong aprovechaban estos ritmos para tonificar o purgar meridianos y órganos en un momento específico.

El problema es que en esta sociedad cada vez más inmersa en la prisa, el reloj de nuestro cuerpo se ve alterado constantemente por una mala alimentación o una alimentación a deshoras, la falta de sueño o mala calidad del mismo, o los fármacos para seguir tirando, etc. Pero si aprovechamos estos biorritmos, es decir, el ciclo natural de la vida, podemos potenciar el efecto de los tratamientos en momentos concretos tanto a nivel físico, como energético y emocional.

Y es que hemos olvidado con tanta prisa diaria, que el cuerpo es una senda de conocimiento. Al fin y al cabo, todo pasa a través de él y en él.

Acostumbrados en nuestra cultura a un tiempo lineal, olvidamos que el tiempo ni se ve ni se oye. La verdad es que no existe ningún artilugio mecánico capaz de capturar la magia inaprensible del tiempo. Y es que, al fin y al cabo, el movimiento del cielo se asemeja mucho más a un ritmo que a una pulsación mecánica. En ese sentido, también nuestro organismo tiene mucho más de rítmico que de mecánico. ¿Qué es la respiración, al fin y al cabo, sino el más bello ejemplo de ritmo cósmico individualizado en cada ser humano?

La teoría cuántica nos invita a observar el universo como un sistema vivo organizado en forma de compleja red, en la que existe un flujo constante de materia, energía e información entre las distintas partes de un todo unificado. La energía y la información están por doquier en la naturaleza. Y, por supuesto, también en nosotros mismos. Nuestro cuerpo es el microcosmos en el que se contiene y refleja resumida la larga y rica historia del macrocosmos. Cada criatura expresa en sí misma la diversidad de la creación.

El gran Ibn ‘Arabí, ya nos habló de la unidad de la existencia (uahdat al-uyud), es decir, de la concordancia e interrelación mutua de todo cuanto existe. Todo está en todo e interactúa de forma sinérgica. Todo comparte una misma energía creativa, cósmica y unitiva, un mismo principio inteligente y ordenador.

En la tradición sufí se dice que, en realidad, somos hijos del instante, ibn-ul-uaqt en lengua árabe. Y ellos nos lleva al hecho de que estamos vivos porque respiramos, cada acto de absorción de aire es un acto de vida, podemos estar sin comer o beber o incluso dormir durante días pero no sin respirar.

La respiración nos permite absorber también el Qi o Energía Vital, sabido es la gran importancia que tiene la forma de inspirar y respirar a la hora de la práctica del Qigong como de cualquier otra técnica energética o de meditación.

Llegados a este punto, estas sesiones de Qigong para la mujer según las fases de la Luna, están destinadas a que al igual que respiramos a cada momento, aprendamos a ser conscientes de cada instante en nuestra práctica y de nuestra relación con los ciclos de la naturaleza. Yo, Aquí y Ahora como diría el sabio adagio del buddhismo zen.

Programa

El programa de cada sesión - dos mensuales que intentaremos coincidan, Dios mediante, con la Luna Nueva y la Luna Llena de cada mes -, consta de las siguientes partes:

  1. Breve explicación de la teoría de la MTCh y su relación con la Luna en el cuerpo de la mujer
  2. Ejercicios de calentamiento
  3. Práctica de la Rutina más las formas que potencien o regulen meridianos y órganos según la fase lunar en la que estemos.
  4. Meditación con música y visualización de centros sutiles
  5. Meditación en silencio