¿Sabes aplicar la reeducación mental en tu vida?

Victoria Muñiz
25 Sep 2018 lectura de 3 minutos
¿Sabes aplicar la reeducación mental en tu vida?

Desde que nacemos empezamos a movernos por la vida guiados por un instinto de supervivencia que marca de manera inconsciente la mayoría de nuestras decisiones.

Hay muchas personas que siguen pensando que sus conflictos de pareja, con el dinero, familiares o de salud siguen perteneciendo a lo externo (mala época, mala suerte...). Esta mentalidad es precisamente la que pertenece a ese plano básico de supervivencia orientada al exterior, y sin duda anclada en un paradigma caducado y poco práctico en la era en la que estamos.

Cuando me encuentro con alguien que me expresa su sentir o problema despojándose de cualquier responsabilidad y en muchos casos auto inculpándose erróneamente, veo claramente como su campo emocional está bloqueando a esa inteligencia que está detrás del pensamiento y que es la única capaz de conectar con el foco de poder que todos tenemos para salir de la oscuridad o para sanarnos.

Muchos chamanes esto lo conocen muy bien, y detectan rápido a la persona que vive desde la emoción-confusión de la que viene con una actitud de apertura, entrega y poder. En ambos casos se puede trabajar, pero en el primero hace falta una previa reeducación mental para que el proceso de sanación sea transparente y equilibrado.

Cómo aplicar la reeducación mental y de conducta en tu vida

La reeducación mental y de conducta se aplica trazando un mapa de toda tu vida deteniendonos en lo más significativo, para trabajar con parte de tu programación inconsciente (creencias, bloqueos, traumas, patrones) y entrenar a la parte mental-emocional a una nueva percepción que te permita elegir desde la parte de tí que siempre está disponible (poder-amor-paz) y no desde la parte que has creado desde tu programación-ego (miedo, confusión, rabia).

Hay 3 aspectos de tú que debes de cuidar cada día para potenciar tu autoestima, poder y amor propio:

  1. Escucharte,
  2. hablarte con cariño,
  3. amarte por encima de todo.

Es fácil confundir estos aspectos con egoísmo, ser ególatra... Nuestra religión y cultura nos lo inculcó de lleno con creencias lapidarias que doblegaban la voluntad de la persona a través de la culpa y la pena. La mejor forma de hacer felices a los demás es siendo tú un ejemplo de amor, equilibrio y libertad.

Gandhi lo expresó muy bien:

Se tú el ejemplo que quieres ver en los demás.
Gandhi

Para mí no hay forma de egoísmo más grande que cuidar y dedicarte a los demás dejándote a ti en el último lugar. La abnegación, sumisión es una forma brutal de egoísmo que termina haciéndonos enfermar y alejándonos de nuestro poder y fuerza personal.

Cuando ya has perdido la confianza en ti misma y has dejado tu amor propio esparcido a lo largo de tu vida, no es de extrañar que la Vida (inteligencia infinita que siempre está para ayudarnos a evolucionar), te ponga situaciones adversas (pareja, trabajo, dinero, salud), para que utilices la experiencia y empieces a recuperar tu poder.

Pero si sigues echando balones fuera, pensando que son los demás los que te hacen o es la Vida la que te trata mal, ninguna terapia te servirá a largo plazo, ya que el Camino hacia uno mismo requiere asumir responsabilidad, emplear coraje y autoconvencerse de que tú eres lo más importante de tu vida.