Nutrición y la suplementación en procesos oncológicos

Susagna Muns Camp
1 Jun 2026 lectura de 4 minutos
Nutrición y la suplementación en procesos oncológicos

El abordaje de los procesos oncológicos ha evolucionado significativamente en las últimas décadas, pasando de un enfoque centrado exclusivamente en el tumor a un modelo integral que considera al cáncer como una patología metabólica y tiene en cuenta al paciente en su totalidad.

En este contexto, la nutrición clínica ha emergido como un pilar fundamental dentro del tratamiento oncológico.

El estado nutricional de un paciente con cáncer no solo influye en su calidad de vida, sino también en su capacidad para tolerar tratamientos como la quimioterapia, la radioterapia o la cirugía. Además, la nutrición puede desempeñar un papel relevante en la respuesta inmunológica y en la recuperación.

Este artículo aborda en profundidad la importancia de la nutrición y la suplementación en procesos oncológicos, haciendo especial énfasis en la necesidad de que estas intervenciones estén supervisadas por profesionales de la salud acreditados.

Impacto del cáncer en el estado nutricional

El cáncer puede afectar el estado nutricional de múltiples formas:

  • Disminución del apetito.
  • Alteraciones del gusto y el olfato.
  • Náuseas y vómitos.
  • Dificultades para tragar.
  • Aumento del gasto energético.

Uno de los síndromes más relevantes es la caquexia oncológica, caracterizada por una pérdida progresiva de masa muscular que no se revierte completamente con la alimentación convencional.

Rol de la nutrición en el tratamiento oncológico

Una intervención nutricional adecuada puede:

  • Mejorar la tolerancia a tratamientos.
  • Reducir efectos secundarios.
  • Prevenir la desnutrición.
  • Mantener la masa muscular.
  • Favorecer la recuperación postoperatoria.

Suplementación en oncología

La suplementación puede ser útil en determinados casos, pero siempre debe ser individualizada. Algunos ejemplos incluyen:

  • Ácidos grasos omega-3: Pueden ayudar a modular la inflamación y mejorar la caquexia.
  • Vitamina D: Importante para la salud ósea y el sistema inmunológico.
  • Micoterapia: es necesario que la persona que recomiende el uso de la micoterapia tenga estudios y formación sobre ello, ya que se trata de una terapia eficaz pero si no se adapta adecuadamente al tipo de fenotipo celular cancerígeno en lugar de ayudar puede perjudicar.
  • Agua de mar sanitaria: ha de ser sanitaria. El  sistema inmunológico se encuentra comprometido en estos tipos de procesos, por lo que hemos de garantizar la calidad de la misma. Existen dos tipos de agua de mar, la hipertónica que nos ayuda a mineralizar a la persona sin peligro de que tenga una sobredosis y, la isotónica que nos ayuda limpiar el líquido intersticial. 
  • Omega 7 para reparación de las mucosas: se trata del conocido espino amarillo. Ha de ser de calidad, actualmente hay muchos estudios sobre su aplicación en diferentes patologías y tanto es así, que existen laboratorios que han creado suplementos de omega 7 específicos para el tracto digestivo. 

Riesgos de la suplementación sin control

El uso indiscriminado de suplementos puede ser perjudicial. Algunos riesgos incluyen:

  • Interacciones con tratamientos oncológicos.
  • Toxicidad por exceso de micronutrientes.
  • Falsa sensación de seguridad.

Evidencia científica

La literatura científica respalda el papel de la nutrición en oncología. Guías clínicas internacionales recomiendan la evaluación e intervención nutricional como parte estándar del tratamiento.

Consideraciones éticas

Es fundamental evitar la promoción de dietas milagro o tratamientos sin evidencia, que pueden poner en riesgo al paciente.

Conclusión

La nutrición y la suplementación desempeñan un papel crucial en el manejo del cáncer. Sin embargo, su uso debe estar siempre supervisado por profesionales cualificados para garantizar la seguridad del paciente y maximizar los beneficios terapéuticos.