La psicoterapia energética y el cáncer

Olga Valencia
5 Nov 2026 lectura de 4 minutos
La psicoterapia energética y el cáncer

El cáncer es una de las enfermedades que más asusta, tanto por la posibilidad de su fatal desenlace como por el sufrimiento que provocan los tratamientos médicos —quimioterapia y radioterapia—. En muchas ocasiones, la persona que lo padece soporta meses o años de costosa lucha contra la enfermedad, sin tener certeza alguna de que vaya a vencerla y, aunque consiga victorias parciales, con la amenaza continua de que el enemigo se despierte de nuevo.

¿De qué manera puede ayudar la psicoterapia energética?

Ante todo, quiero dejar claro que no se va a poner objeción alguna a que el/la paciente siga los tratamientos médicos que desee; eso siempre es su decisión. La psicoterapia energética puede usarse como una terapia complementaria, absolutamente compatible con cualquier otra.

Quiero dejar claro también que, de la misma manera que los médicos aportan su ayuda sin tener certeza sobre los resultados que obtendrán, lo mismo ocurre con la psicoterapia energética.

Todos conocemos casos en los que, con el mismo tratamiento, unas personas han sobrevivido y otras no. Eso depende de algo que está por encima del poder sanador de cualquier terapeuta, sea del tipo que sea.

La psicoterapia energética interpreta la enfermedad, en este caso el cáncer, como una alteración en el flujo energético de la persona. Me explicaré: desde el descubrimiento de la física cuántica hay un consenso cada vez mayor en aceptar que estamos formados de energía; nuestro cuerpo físico, nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestras emociones, son energía. Esa energía vibra en una determinada frecuencia y está interrelacionándose continuamente con las energías de las personas y los ambientes que nos rodean. Cuando dos energías de frecuencia distinta entran en contacto se produce un efecto contagio.

En el estado ideal de salud la energía fluye de manera libre, de la misma manera que el agua fluye por la corriente de un río. Pero si acumulamos traumas, conflictos, culpa, miedo... y no lo enfrentamos de manera consciente, es como si en ese río fueran apareciendo troncos, rocas, obstáculos que van a entorpecer e incluso a impedir que el agua pueda seguir su camino, llegando a veces a desbordarse de manera incontrolada y perjudicial.

La terapia energética lo que hace es trabajar directamente sobre el campo energético del/de la paciente, yendo a buscar el origen más profundo de su enfermedad: qué conflictos está expresando, qué emociones reprimidas, qué traumas inconscientes, qué aprendizajes..., haciéndolos conscientes, transformando su frecuencia energética, liberándolos y permitiendo, de esa manera, el correcto flujo de la energía que permite recuperar el estado de salud.

Como ya he dicho antes, este trabajo no consigue siempre la ansiada sanación física (igual que no siempre lo consiguen los tratamientos médicos), pero hay cosas que sí consigue siempre:

  • En caso de que el/la paciente siga los tratamientos de quimio y radioterapia, reducir los efectos secundarios espectacularmente, tanto que puede seguir haciendo su vida de una manera casi normal.
  • Que el/la paciente no se sienta víctima sino protagonista de su enfermedad, y que la sienta como una oportunidad de aprendizaje y evolución personal.
  • Que el/la paciente llegue a un profundo estado de bienestar y paz consigo mismo/a y, por tanto, a su sanación emocional y espiritual.

En conclusión, si el plan vital de esa persona es seguir viviendo, lo hará de una manera mucho más consciente y plena que antes. Si se le pregunta al cabo de un tiempo si querría volver atrás para no pasar por lo que ha pasado, siempre contesta que no, porque, aunque duro, el proceso valió la pena y ahora se encuentra mejor consigo mismo/a y con los demás; siente que ha experimentado un verdadero proceso de transformación. Si el plan vital de esa persona es morir, lo hará con una paz y una serenidad que servirá de ejemplo a todos los que la rodean. Y en cualquiera de los dos casos, el sufrimiento se ha reducido al mínimo.