La gran preocupación de muchos españoles es la “jubilación”. Miles de jubilados se manifiestan cada semana pidiendo lo que por derecho le pertenece. Y los “políticos” para justificar su sueldo, discuten día tras día, el incremento de una miseria. Para tener saneadas las cuentas de los jubilados el gobierno, entre otras cosas como disminuir sus salarios, tendrá que eliminar la corrupción y el fraude del sistema sanitario.
En un país campeón en corrupción política y fraude fiscal, ¿alguien piensa que el sistema sanitario es la Virgen María?
Son muchos los casos de diferentes tipos de corrupción y fraude dentro de las diferentes Organizaciones de Salud, desde la manipulación de estudios científicos, hasta el pago a médicos para que receten ciertos medicamentos en concreto, esto sin contar la apropiación indebida de todo tipo de artículos, desde guantes hasta papel higiénico. Aunque nos parezca muchos, los casos de corrupción solo son la punta del iceberg de un fraude generalizado y que ocurre en todos los niveles de la organización sanitaria.
En 2013 un informe de la UE señaló, que el sector de la salud era especialmente vulnerable a la corrupción debido a:
En un informe de transparencia internacional sobre la corrupción en los sistema de salud, se afirmaba:
El alcance de la corrupción (en los sistemas de salud) es, en parte, un reflejo de la sociedad en la que opera.
Savedoff, W. & Hussmann, K. 2006. ‘Why are health systems prone to corruption?’. Global Corruption Report, Transparency International.
El Eurobarómetro publicado en 2012, el 60% de los encuestados españoles consideraba que entre los profesionales de la sanidad pública se daba con frecuencia “el abuso de posiciones de poder para su beneficio personal“. En el Informe de la UE “Study on Corruption in the Healthcare Sector” de 2013, se consideraba que entre el 10 y el 25% del gasto de contratación pública para la provisión de tecnologías sanitarias y productos farmacéuticos se perdía en prácticas corruptas. En el año 2012, el 17% de todo el gasto sanitario en la UE correspondió a medicamentos y el 7,5% a tecnologías sanitarias: en total unos 300.000 millones de euros, de los que se estiman de 30.000 a 75.000 millones fueron sobre-costos debidos a prácticas corruptas.
Hay que diferenciar entre los procesos fisiológicos automáticos de carácter inconsciente (como el respirar, los latidos cardíacos, la secuencia de movimientos al caminar o al conducir un vehículo) y los procesos psíquicos inconscientes que surgen como resultado de un mecanismo de defensa del ego. Estos son el objeto de nuestro estudio.
El proceso que da lugar al inconsciente se puede resumir como la negación o represión de ciertos contenidos psíquicos. Por ejemplo, es posible no ser consciente del odio o del amor que sentimos hacia alguien, así cómo podemos no ser conscientes de un trauma psíquico de la infancia. La mente inconsciente no es un lugar de la mente sino un mecanismo. El inconsciente no consiste en una especie de almacén donde se ocultan cosas sino en un mecanismo de desconexión, un apagado de la luz de la consciencia ante la presencia de ciertos contenidos psíquicos.
Ese apagado no es casual, sino el resultado de la negación de lo que no se quiere ver. Parece ser un proceso involuntario pero no lo es. Se trata de una decisión que se toma a voluntad en una pequeñísima fracción de segundo y luego se olvida porque queremos olvidarlo. Vemos lo que queremos ver. Lo que no queremos ver, simplemente no lo vemos. Cuando empleamos la palabra “ver” en este contexto nos referimos a un proceso psicológico, no a algo que se hace con los ojos del cuerpo. Aquí ver equivale a pensar y sentir algo.
Por supuesto, no es necesario ser conscientes todo el tiempo de todos los pensamientos, sentimientos y emociones, pero sí es necesario ser consciente de los pensamientos, sentimientos y emociones que se alimentan en este preciso momento, ahora mismo, pues ellos son la causa de lo que ahora sentimos.
Ante una misma situación, dos personas pueden reaccionar de distinta manera, para una puede ser un drama y vivirlo con mucha ansiedad y preocupación, pudiendo llegar incluso a deprimirse y otra reaccionará con más tranquilidad, sopesando las distintas posibilidades y buscando recursos que le permitan salir de esa situación y seguir adelante.
Pongamos un ejemplo, dos personas pierden su trabajo. Ambas tienen una situación similar: hipoteca, família, dos hijos pequeños,... Una de ellas lo vive como un desastre, con mucha preocupación, se dice frases del tipo: «¿Y ahora qué voy a hacer?, «Seguro que no encontraré trabajo?», «A mi edad,... menuda desgracia. ¿Cómo voy a sacar a mi familia adelante,... soy un fracasado».
La otra, tras el shock inicial, sopesará alternativas y posibilidades e incluso puede verlo como una oportunidad para hacer aquello que siempre ha deseado, tal vez decida capitalizar el paro y emprender, montando su propio negocio. En ningún momento, mantendrá un diálogo negativo consigo misma como en el caso anterior porque confía en sí misma y en sus capacidades para encontrar soluciones y superar con éxito esa situación.
Como ya sabrás, la terapia floral comenzó a principios del siglo XX con Edward Bach. Éste era médico cirujano en Inglaterra pero su amor por la naturaleza y por el ser humano, hizo que dejase la medicina convencional y se dedicase en cuerpo y alma a estudiar los 7 nosodes y sus personalidades correspondientes. A lo largo de su investigación descubrió la relación entre los estados emocionales de sus pacientes y las patologías que estos presentaban. Tras varios años de investigación estableció lo que hoy conocemos como la terapia floral con Flores de Bach.
Más adelante, partiendo de los principios establecidos por Bach y la forma de extracción y elaboración de las esencias de cada flor, se han ido descubriendo otras flores que se pueden usar en beneficio del ser humano, animales y plantas. Esto ha posibilitado la ampliación del espectro de desarreglos emocionales y patologías que tratar con esta técnica. Así es como surgió la escuela de Terapia Floral con Flores de California.
Bajo esta escuela, nos encontramos con más de 100 elixires originarios de la zona de California. Al igual que sucede en el conjunto de las flores de Bach, hay esencias de todo tipo: para temores (aunque en este caso son más específicos), para infinidad de trastornos físicos y emocionales más concretos, para superar vivencias traumáticas del pasado y mucho más. Pero hoy lo que más nos interesa es la pareja, por eso nos vamos a centrar en todos los relacionados con ésta, y más concretamente, a nivel sexual.
Eso sí, antes de pasar a analizar cada una de las flores, hemos de decir que, si bien éstas tratan desarreglos emocionales, es más que recomendable que la persona vaya a un profesional especializado en el tema. La flor ayuda, pero el apoyo de un especialista cualificado es la base de todo.
Una vez dicho esto, veamos cada una de estas flores detenidamente.