En Terapia Emocional tenemos el convencimiento que la mayoría de los trastornos emocionales, como los trastornos de la ansiedad, miedos, fobias, obsesiones, decaimientos, estados depresivos, manías compulsivas, etc., tienen un origen de impacto emocional. Esta situación de impacto emocional, también llamada escena original, marca en muchos casos un antes y un después en la vida de la persona. En otros casos esta escena original queda totalmente olvidada, o sin una relación directa o aparente con el trastorno emocional que en la actualidad le está afectando.
En los primeros casos de escena de impacto evidente son los llamados situaciones de shock, o trastornos de estrés post traumático, TEPT, y son producidos por una situación traumática violación, perdida repentina, accidente, atentado a la vida, etc., que ha puesto en peligro la seguridad, la estabilidad o la vida de la persona.
En los otros casos no se ha producido un impacto, sino una serie de situaciones reiteradas y repetitivas a lo largo del tiempo, como abusos, vejaciones, malos tratos, humillaciones, etc., siendo la suma de situaciones de forma acumulativa el que crea el trastorno emocional o TEPT.
También hay que distinguir que la emoción es un estado subjetivo del individuo, y que situaciones vividas en un colectivo solo le supone trauma a una parte de esos individuos y no a todo el colectivo, por lo que podemos distinguir situaciones de trauma con "T" mayúscula y situaciones de trauma con “t” minúscula. La misma situación vivida por una persona le pude suponer un trauma y a otra persona no le puede causar ningún trauma, ya que esta segunda persona dispone de los recursos necesarios para afrontar y superar esta situación.
Las emociones “negativas”... esas poderosas energías que nos arrastran y nos llevan a lugares que no queremos visitar y en los que no nos encontramos bien... Realmente, ¿crees que esto es así? ¿estás totalmente de acuerdo con esta afirmación?
Te invito a que sigas leyendo, porque hay muchos matices que te darán un nuevo punto de vista. Y además, podrás conocer 3 maneras de gestionar las dichosas emociones “negativas”.
Se nos llena la boca hablando de Emociones. Pero, ¿qué significa la palabra "Emoción"?
Emoción: según el Spanish Oxford Living Dictionary, es un “Sentimiento muy intenso de Alegría o Tristeza producido por un hecho, una idea, un recuerdo, etc...” o también, “una alteración del ánimo producida por un sentimiento de este tipo”.
A mí se me queda coja esta definición. Y, de hecho, en la página definicion.de comienzan el artículo dedicado a la definición de la palabra "emoción" de la siguiente manera “A simple vista, definir el término Emoción puede resultar sencillo, seguramente todos podríamos hacerlo. Sin embargo, conseguir una definición consensuada de esta palabra es una tarea un poco más complicada”.
¿Quién no ha experimentado un dolor muscular en algún momento de su vida? Tras un esfuerzo brusco o prolongado, o tras permanecer en posturas incorrectas durante excesivo tiempo, puede aparecer tensión o dolor muscular en alguna zona de nuestro cuerpo. No suele tener mayor importancia si desaparece poco después, pero, si las molestias se vuelven persistentes, nuestra calidad de vida se puede resentir de forma importante, lo cual aconseja buscar remedio antes de que se convierta en un problema más serio.
Existen muchos tipos de dolor muscular (mialgias), por eso es necesario averiguar la causa en cada caso. Modular esfuerzos o corregir posturas. Si se sospecha alguna otra causa u otra dolencia asociada, se debe investigar, tratarla o descartarla.
Sin embargo, en algunos casos pueden existir factores emocionales que pasan desapercibidos y que, silenciosamente, favorecen tensiones internas que, en algún momento se manifestarán en forma de dolor muscular.
El yoga nidra y mindfulness: una potente herramienta para la tercera edad, para tratar y mejorar los trastornos de la memoria y el alzheimer.
El mundo abre su mente y se sorprende descubriendo los beneficios de prácticas milenarias como la meditación y la relajación y es esta nueva dinámica de crecimiento interior, la que nos da la oportunidad de abrir nuevos campos de aplicación en ámbitos, en los que no hace tantos años, hubiese sido difícil poder convencer a nadie de su utilidad.
Conocedor de los grandes beneficios que su práctica regular puede aportar, en estos últimos años he querido centrarme en la aplicación de estas técnicas como coayuda para mejorar la calidad de vida en la tercera edad, en trastornos de la memoria y Alzheimer.
Si como un hombre piensa en su corazón, así es él, somos pues el producto de nuestras experiencias pero también de todas estas ideas y sentimientos, entender cuáles son en esta etapa de la vida nos ayudará a enfocarnos en las soluciones.
El miedo a la enfermedad, a la muerte, al deterioro de la condición física, a la pérdida de autonomía, a ser una carga para los demás, al abandono de la familia, a la pérdida de amigos, la pérdida de la memoria, de los recuerdos, del concepto de uno mismo, del ser y del existir... y, como consecuencia directa, un mayor deterioro, nerviosismo, depresión, estrés, pérdida de autoestima, insomnio y cansancio... cerramos un círculo perfectamente redondo. ¡Perfectamente inútil!