La soledad contiene un componente subjetivo muy elevado, si para unos el retiro en soledad supone un contacto con su interior y una experiencia de superación y plenitud, ya puede ser intelectual o espiritual.
En otros casos la misma soledad o retiro social, no buscado, no deseado, se convierte en un verdadero dolor y sufrimiento.
Para el investigador John Cacioppo, neurocientífico y psicólogo. Las zonas neuronales que se activan cuando sentimos soledad angustiosa son las mismas que se activan con las dos emociones primarias el dolor y el miedo, desencadenando las reacciones de defensa del organismo y del individuo frente aquello que le hace daño y aquello que le asusta.
Por el contrario, la soledad feliz activa zonas cerebrales relacionadas con el placer.
¿De dónde proviene ese miedo, esa ansiedad, esa situación de pánico que me impide conducir?
Este artículo sobre la fobia a conducir se resistía a ser escrito, no por la complejidad de la fobia, que no deja de ser un mecanismo bien estudiado por la Terapia breve estratégica, de la cual soy terapeuta, sino por la raíz, la causa de ese impedimento a una práctica tan extendida y necesaria en la sociedad actual, donde el trasporte se ha convertido en la herramienta de comunicación esencial.
Cuando nos encontramos en estados pesimistas nuestro horizonte de posibilidades y de opciones se reduce, tanto que quizás no le vemos salida ni opción a nada. Todo ello nos trae un desanimo añadido, una falta de expectativas, de ilusiones, una falta de proyección de futuro, todo ello nos lleva a ver en él las trazas de un estado depresivo.
Si bien no podemos hablar de depresión, si le vemos sintomatologías relacionadas a este estado pesimista. Como abordamos estas situaciones que nos llevan a una rendición delante de la sociedad, nos rendimos, abandonamos a seguir empujando una sociedad a la cual hemos perdido toda ilusión y expectativa. Por un lado, nos podemos sentir no útiles. Por otro lado, podemos sentir que, para mí, no tienen ningún interés, o que no me da ninguna motivación ni beneficio.
¿Estoy atrapada en un círculo que se repite?
Quizás no, en todos los aspectos de mi vida, pero quizás en algún aspecto sí, que estoy atrapada, y el sentirme atrapada/o es cuando este aspecto se me repite.
Primero hay que tener en cuenta la palabra, el dialogo con el cual me expreso, ya que la palabra crea la realidad, en el sentido, que el significado que le dé a esa palabra es la realidad que termino viviendo.
Veamos cuando me refiero a un círculo, atrapado en un círculo, algo que cuando se termina vuelve a empezar cíclicamente, que quizás no es así, pero el solo hecho de denominarlo circulo, ya estoy acotando esa realidad.