El impacto de las relaciones tóxicas en nuestra salud: cómo reconocerlas y protegernos.
Las relaciones pueden ser una fuente profunda de bienestar, compañía y crecimiento personal. Sin embargo, cuando se vuelven dañinas, su impacto puede extenderse mucho más allá de lo emocional, afectando nuestra salud física y nuestra percepción de nosotros mismos. La toxicidad no siempre se presenta de manera evidente; a menudo se instala de forma silenciosa, desgastando poco a poco nuestra energía, nuestra autoestima y nuestra estabilidad interna.
Pero además de identificar comportamientos perjudiciales en los demás, es esencial reflexionar sobre nuestro propio papel dentro de estas dinámicas. ¿Estamos reforzando sin querer ciertos patrones? ¿Hemos normalizado actitudes que nos hacen daño? Comprender esto es clave para recuperar el equilibrio y construir relaciones más sanas.
Consecuencias del abuso sexual infantilAbigail Sibauti, psicóloga y Analía Verónica, Doctora en Psicología, han publicado su estudio sobre las consecuencias que tiene el abuso sexual infantil. Su investigación es estremecedora. El trabajo realizado tiene la finalidad del estudio de las consecuencias psicopatológicas que pueden presentar las personas que fueron víctimas de abuso sexual en la niñez o adolescencia.
Para Jean Pierre Garnier Malet, físico y autor de la Teoría del Desdoblamiento del Espacio y el Tiempo. Si la realidad está compuesta de materia y energía, nuestra realidad humana no tiene que ser una excepción.
Nuestra percepción material del mundo que experimentamos, tiene otra realidad energética paralela, al igual que sabemos que el átomo se manifiesta en partícula materia y onda energía como demostraron los experimentos de 1927, de Davisson y Germer.
Estudios recientes de La Universidad de Ginebra, demuestran que los abusos tienen repercusiones psíquicas en las víctimas, y hoy demuestran que también dejan un rastro biológico en el ADN. Un rastro que los investigadores de la Universidad de Ginebra han evidenciado, los Docs. Yvan Elli y Chantal Palattier.
Según este estudio demuestra que los traumas dejan huellas y no solo psicológicas sino también genéticas. Con muestras de sangre de los pacientes, víctimas de situaciones traumáticas, atendidos en el área de psiquiatría, y analizada por los doctores, especialistas en el estudio de la ingeniería genética.
Averiguaron que había una forma de cicatriz en el ADN, de esos eventos traumáticos experimentados por estas personas que han sido abusadas, durante su vida, en circunstancias difíciles, y en la mayoría de los casos en periodos de su infancia. Estas marcas en la superficie o epigenética, del ADN, reflejarían ese estrés tan fuerte sufrido como resultante de un trauma.