Querido/a compañero/a Esfera Mataró.
Tienes razón, y duele, pero las verdades que duelen son las que mueven algo. Llevamos años pidiendo que nos tomen en serio mientras dentro de casa hay quien reparte títulos como quien reparte flyers.
Pero quiero matizar algo desde donde yo formo: el problema no es lo online. Lo online es solo un canal, una puerta. El problema es lo que hay detrás de esa puerta. Puedes dar una formación presencial vacía de contenido y una formación a distancia con más rigor, más horas de acompañamiento real y más exigencia que muchos cursos de fin de semana en una sala con incienso. La modalidad no forma a nadie; la forma quien enseña, y lo que ha vivido antes de enseñar.
Lo que sí es cierto, y ahí no me escondo, es que la facilidad de lo online ha bajado la exigencia en muchos centros. Grabar cuatro vídeos y vender un "diploma" no es formar. Formar es sostener a alguien mientras integra algo que le va a cambiar la manera de estar con otras personas. Eso lleva tiempo, práctica supervisada, y sobre todo, haberlo ejercido tú antes de enseñarlo. Nadie debería enseñar Reiki sin haber puesto las manos, sin haber acompañado sesiones reales, sin haberse equivocado y haber aprendido de eso.
¿Qué se puede hacer? Yo creo que empieza por cada uno de nosotros, antes de esperar que llegue una ley que nos ordene desde fuera:
* Exigirnos horas mínimas reales de práctica, no solo de teoría.
* No titular a nadie que no haya practicado con casos reales, supervisados.
* Ser transparentes con lo que un título de Reiki es y no es: no es una licencia sanitaria, no es autorización para tratar enfermedades, no es sustituir a nadie.
* Cuidar el vocabulario, porque las palabras generan expectativas, y las expectativas mal puestas hacen daño.
Y, sobre todo, dejar de mirar a la fisioterapia o la osteopatía con envidia y empezar a mirarnos a nosotros con la misma exigencia que ellos se aplican.
La legalización no nos la va a regalar nadie. Nos la vamos a tener que ganar, formación seria a formación seria, maestro serio a maestro serio, hasta que la mala praxis deje de tener hueco donde esconderse.
Un saludo igual de esférico.