¿Es mejor usar el pensamiento positivo?

Mariano Godoy Castiglione
4 May 2018 lectura de 6 minutos
¿Es mejor usar el pensamiento positivo?

¿Cuántas veces has tratado de cambiar tus pensamientos negativos por otros positivos? ¿Te ha funcionado?

Frecuentemente en la consulta o en conversaciones con amigos surge esta cuestión. Muchos son los que al percatarse de que piensan negativamente enseguida comienzan a pensar positivamente. Creen que por cambiar negativo por positivo el problema se soluciona pero no siempre, más bien casi nunca, sucede así.

Hay multitud de libros sobre el pensamiento positivo, así como sobre las afirmaciones, los decretos y otros procesos similares en los que se aconseja usar el pensamiento positivo por medio de la fuerza de voluntad.

La cuestión aquí es: ¿cuánto tiempo dura la fuerza de voluntad aplicando el pensamiento positivo? ¿Qué probabilidades de éxito tiene?

Bien pues las probabilidades de éxito son muy escasas, menores que el 5% y la duración de eso es muy breve también. No digo que no funcione, yo lo he probado con éxito en algunas ocasiones pero no siempre, y la gran mayoría de las personas se encuentran en la misma situación y normalmente se acaban frustrando y abandonan…

¿Por qué sucede esto?

Veamos esto con un poquito más de detalle:

Los pensamientos positivos y negativos, ambos tienen carga electromagnética, y se encuentran regidos por la ley de la dualidad. Esta ley nos dice que en cuanto hay positivo simultáneamente hay negativo.

Cada aspecto dual siempre tiene su opuesto, sino no podrían existir, una buena muestra de esto son los imanes, que por más pequeños que los cortes siempre generan un lado negativo y otro positivo.

Esto nos lleva a que si positivamos nuestro pensamiento simultáneamente estamos creando pensamientos negativos, que tarde o temprano florecerán en nuestra vida de una forma u otra.

Otro aspecto también a tener en cuenta es que nuestra mente consciente es apenas un 5 o 10% del total de nuestra mente, dejando un 90 o 95% a nuestra mente sub o inconsciente. Es decir, el barco lo gobierna un capitán que apenas conocemos. Si con nuestra fuerza consciente pretendemos implantar un pensamiento que diga “soy rico” cuando hay 100 millones de pensamientos y experiencias que nos dicen lo contrario, va a ser una ardua batalla y con un vencedor muy claro, esto es David, sin onda, contra Goliat…

¿Cómo podemos cambiar esto?

Bien, pues en primer lugar debemos conocer algunas singularidades de nuestra mente.

  1. Nuestro inconsciente no es nuestro enemigo, es nuestro amigo y está constantemente jugando a nuestro favor. ¡¿Cómo?! Si, tranquilo, pronto lo verás…
  2. Nuestras mentes son nuestras amigas, obedientes y serviciales… ¿Ah si? No ha funcionado así para mí nunca,  me dirás… Bueno, eso tiene fácil solución, sigue leyendo…
  3. El estado de alarma o ansiedad no permite que nuestro cerebro realice los cambios en las redes neuronales necesarios para cambiar comportamientos, con lo cual seguimos repitiendo los patrones que queremos cambiar.

Conociendo estas peculiaridades podemos empezar a hacer que nuestro inconsciente y nuestra mente trabajen a nuestro favor conscientemente.

Para ellos podemos llevar a cabo estos sencillos pasos:

1- Relájate

Y no hablo de ir a un spa o salir a tomar unas cañas con los amigos, que también puede estar bien en un momento dado, sino de buscar una relajación profunda para tu mente y tu cuerpo, por medio de meditaciones, respiraciones o cualquier otro método que te sirva para dar PAZ a tu mente y corazón.

2 - Comienza a crear lo que deseas

Para hacer esto puedes usar preguntas en lugar de afirmaciones. Las afirmaciones implican una lucha con tu interior si no está de acuerdo con lo que afirmas, en cambio, las preguntas abren la energía y no implican lucha. Por ejemplo, puedes decir ¿Cómo es que soy tan afortunado/a? ¿Por qué me resulta tan fácil y divertido…completa a tu gusto? ¿Por qué/como es que soy tan rico? ¿Cómo es que me siento tan a gusto en mi cuerpo? ¿Cómo es que me resulta tan fácil ponerme en forma?

Si observas tu energía al hacerlo se sentirá más abierta y ligera… Esa energía es la que quieres y necesitas para crear lo que quieres.

Además, como te dije tu mente es una fiel y muy efectiva sirvienta, y le encanta responder tus preguntas, así que cuando haces algunas de las preguntas de arriba se encargará de traerte respuestas, en forma de pensamientos y experiencias… Genial ¿no?

Estate al tanto de no hacer preguntas estúpidas del tipo ¿Cómo es que me va tan mal en mis relaciones? ¿Por qué soy tan desgraciado? O cosas así, por que tu mente te traerá también respuestas y experiencias relativas a tus preguntas y solo harás que aumentar el montón de basura mental y emocional que has acumulado durante tu vida. ¿No quieres eso verdad?

3 - Disfruta y expande tus creaciones

Lo bueno de hacer preguntas para crear es que puedes hacerlo sobre cualquier aspecto de tu vida, y puedes seguir preguntando, y creando con facilidad. Una que te puede ayudar mucho es ¿Cómo puede mejorar esto?

No importa si la haces cuando te despiden del trabajo o después de ganarte la lotería, esa pregunta abrirá la posibilidad de que algo nuevo y diferente suceda. También puedes probar con ¿qué más es posible? O, esta me encanta, ¿Qué más es posible ahora para mí que nunca antes lo fue?

4 - Recibe

Para ser la energía de permisividad que necesitas ser para recibir lo estás creando y lo que la vida te quiere dar, una forma muy simple es que te imagines como una esponja de mar, abriendo los poros de tu piel y permitiendo que toda la energía del mundo pase a través de ti, nutriéndote y expandiéndote. Con esto expandirás tu capacidad de recibir y recibirás más.

Espero que esto te sirva de mucho, y… quiero saber como te va con esto, si tienes dudas o comentarios, me los puedes hacer llegar por email y estaré encantado de recibirlos.