5 propuestas para mejorar tu felicidad en pareja

Georgina Burgos Gil
9 Nov 2017 lectura de 9 minutos
5 propuestas para mejorar tu felicidad en pareja Recomendado

El conflicto es inherente a toda relación humana y por ello forma parte de la cotidianidad de nuestra relación afectiva y amorosa. Cuando surgen problemas y desavenencias en la convivencia y crece la frustración de nuestras expectativas y deseos, la primera solución que intentamos aplicar es la de centrarnos en los problemas para resolverlos.

Esta estrategia suele desgastar la relación, disminuir la motivación y el bienestar personal provocando un distanciamiento y una espiral del conflicto crecientes.

Por ello, para contrarrestar el efecto nocivo de prestar una atención insistente al problema que nos incomoda en la relación mediante el enfado, la amenaza, las discusiones, el reproche, la exigencia o es distanciamiento, las cinco estrategias que te propongo a continuación pueden ser un buen camino hacia el objetivo de una mejora de tu felicidad en pareja.

Es verdad que en algún momento habrá que hablar de los problemas y de cómo solucionarlos, aunque mejor desde la cercanía afectiva con nuestra pareja.

Estrategias de solución de conflictos que pueden dar el resultado que deseas

1. Dirige tu atención hacia las cualidades y virtudes de tu pareja

Es imposible que tu pareja no tenga cualidades positivas. Del mismo modo que es imposible que no las tengas tú. De hecho, muchas de esas cualidades son las que os enamoraron y las que os han mantenido juntos.

Por desgracia, ocurre que muchas veces prestamos más atención a lo negativo, dejando que crezca y nos enfurezca o provoque frustración y malestar. Sin embargo, la fortaleza de vuestra relación está en lo positivo.

Ahora bien, si te embarcas en la cruzada del reconocimiento o, lo que es lo mismo, te centras en que el otro reconozca tus cualidades para mejorar la situación, probablemente conseguirás lo contrario de lo que deseas.

Pon atención a las cualidades de tu pareja

En cambio, si te concentras en disfrutar de lo bueno que hay en tu relación y en tu pareja y así se lo haces saber, te sentirás mejor y harás que tu pareja esté en mejor disposición de hacer lo mismo por ti. Como nada es infalible ni inmediato, cualquier cambio que inicies necesitará un tiempo para mostrar sus efectos beneficiosos y para consolidarse.

Experimenta. Por ejemplo, prueba a no sacar a la luz los defectos, problemas y frustraciones de la relación ni de tu pareja durante una temporada -por ejemplo una semana-, y céntrate en mostrar qué te gusta y satisface de la relación, de tu pareja y de tu nueva conducta. Esto último ante ti mismo.

Se trata de prestar más atención a lo que te hace feliz para disfrutar más de la vida, de ti mismo, de tu relación y de tu pareja.

2. Trata a tu pareja “como si” la amaras

Es verdad, amas a tu pareja. Sin embargo, estáis de malhumor el uno con el otro más de lo que te gustaría, discutís con frecuencia y hay entre vosotros una tensión que no se resuelve. Cuando te paras a pensar, te das cuenta de que ahora os relacionáis como si los problemas fueran el centro y hay poco espacio para mostraros amor y cariño. Lo que os mostráis es enfado y resentimiento.

Por eso, precisamente, es el momento de reconectar con esa parte de ti que ama y dejar que se muestre en todo su esplendor.

Trata a tu pareja como si la amaras

Centrado en el conflicto y el malestar, estás en una espiral de agravamiento del problema. Para cambiar algo lo mejor es adoptar una conducta diferente a la actual. Si actúas como una pareja feliz que ama, tus sentimientos y el clima de la relación experimentarán un cambio, y lo más probable es que mejores el bienestar de tu pareja y te muestre afecto en respuesta a lo bueno que recibe de ti. Es posible incluso que la frecuencia de las discusiones y el enfado disminuyan.

Se trata de dar espacio a algo que ya está en ti pero que ha quedado nublado por lo negativo y sus molestias.

3. Reserva tiempo de calidad en pareja y ocio compartido satisfactorio para ambos

Un rasgo fundamental de las parejas que funcionan es que comparten todo el tiempo que pueden para divertirse y relajarse juntos. ¿Quiere decir esto que no tienen problemas? No. Quiere decir que, a pesar de sus problemas, saben que para construir y mantener una relación de pareja unida y feliz estos momentos son sagrados.

Divertirse y relajarse en pareja favorece una cercanía afectiva, una mayor intimidad y mejora la felicidad y bienestar de ambos.

En realidad no se trata de estar bien para compartir momentos agradables, sino todo lo contrario, de asegurarse de que cuando estéis juntos haréis que sea un momento agradable. ¿Por qué? Porque no es infrecuente que tras un tiempo sin salir juntos, cuando finalmente se consigue una cena romántica prometedora, uno de los dos (o los dos) se lanza ya en el entrante a plantear un problema insidioso que transformará la promesa de una velada romántica en una discusión desagradable.

Comparte con tu pareja tiempo de calidad, actividades, aficiones.

El tiempo de calidad es un tiempo para relajarse y disfrutar de y en compañía del otro, pero no la oportunidad de entrar en reproches, exigencias y planteamiento de problemas. Si queréis hablar de problemas, lo que es muy habitual, podéis pactar un tiempo para ello al margen de esos momentos de disfrute en común.

Es esencial respetar la calidad de los momentos de ocio en común, ya que si han sido divertidos, relajantes y agradables tenderéis a repetir; pero si han sido una fuente de malestar, discusiones y reproches, huiréis del tiempo en común con la pérdida que ello implica para vuestra unión y bienestar e, incluso, para la mejor disposición de resolver vuestros problemas.

4. Entrena la buena voluntad hacia tu pareja

La buena voluntad significa querer lo mejor para el otro aún en la adversidad y el desacuerdo, y luchar para conservar la confianza a pesar del malestar que pueda generar un conflicto. La confianza y la buena voluntad son fundamentales para construir una relación afectiva exitosa, gratificante y plena.

La disposición de buena voluntad te lleva a valorar a tu pareja en lo que es y a prestar atención amorosa a sus cualidades, así como a tolerar la diferencia –e incluso, el deseo de ser diferentes- en la confianza de que habrá un punto de encuentro entre ambos.

La buena voluntad te incita a ser activo en tus manifestaciones de amor, a tomar la iniciativa de hacer las paces, de dar cariño, apoyo y comprensión… y la gran ventaja es que la buena voluntad es contagiosa.Practica con tu pareja la buena voluntad

¿Cómo es para ti actuar con buena voluntad con tu pareja? ¿Te apetece poner en marcha alguna de las ideas que has dado como respuesta a la pregunta anterior? Si la respuesta es sí, no esperes a mañana.

Cultivar la buena voluntad es un valor de la pareja que puede fortalecer una relación incluso ya debilitada.

5. Reformula la idea destructiva “somos incompatibles” en la idea constructiva “somos complementarios”

La incompatibilidad, y ese fatídico “es que no tenemos nada en común”, genera desunión, distanciamiento, frustración, desesperanza, malestar, rabia, sensación de fracaso… Pero ¡siempre hay diferencias entre las personas! Y por ello siempre se requiere una dosis de habilidad y buena voluntad para encontrar el encaje amoroso en la relación.

La expectativa de encontrar a la pareja ideal, sin defectos y plenamente adaptada a satisfacer nuestras necesidades es una quimera. El coste: si te concentras en las diferencias preferentemente y te obcecas en erradicarlas, perderás la unión con tu pareja, la complicidad y el exquisito placer de ser unos buenos aliados.

Por el contrario, si convertimos las diferencias en un valor que aporta equilibrio y complementariedad a la relación, los resultados serán la adaptación del uno al otro, respetando las diferencias inevitables, para crear algo compartido. Por ejemplo, imaginemos que ambos tenéis una idea diferente de cómo manejar vuestras finanzas y ello os genera un conflicto y mucho estrés a la hora de decidir vuestros gastos.

Desde el enfrentamiento de las diferencias uno considerará al otro un derrochador que pone en peligro las finanzas, mientras que el otro pensará que su pareja es una persona tacaña incapaz de hacer un uso generoso del dinero para el bienestar de la familia. Y ésta es solo una de las posibilidades del enfoque de la diferencia del tipo “o sólo tú criterio o solo mío”, lo que puede llevar a grandes desencuentro y peleas.

Las diferencias en la pareja pueden ser positivas, aportando complementariedad

Sin embargo, desde la complementariedad y la creación de un modo compartido y cooperativo de manejar los gastos puede alcanzarse un modo más equilibrado de manejar las finanzas.

Es posible que el miembro con tendencia al ahorro acceda a un viaje de placer y disfrute de ello mientras el miembro menos ahorrativo a cambio se compromete a separar una cantidad mensual para la jubilación. Trabajar en crear espacios y actividades compartidas suele dar buenos beneficios a la relación.

Desde la complementariedad se potencia la unión y las soluciones creativas; desde la diferencia destructiva y la rigidez de criterios se favorece el distanciamiento, la discusión, la desconfianza y la perpetuación del conflicto.

El punto de mira y la actitud importan mucho

Para terminar te propongo un salto cualitativo, si es que no lo practicas ya, de la perspectiva del reproche y la negatividad que se resume en esta frase: “Si mi pareja hiciera esto que deseo o superáramos este problema tan molesto… seríamos felices”, a la perspectiva positiva y constructiva siguiente: “Cuando somos felices juntos, manejamos nuestros problemas con más facilidad”.

Recuerda…

…el problema y el conflicto es inherente a toda relación humana y lo que marca una diferencia significativa es el modo en que los gestionamos.

Bibliografía

Page, S. (1997). La pareja armónica. Cómo la iniciativa de uno logra el cambio deseado. Barcelona: Ediciones Folio.