Liberar emociones, ¿es eficiente la catarsis?

Recomendado lectura de 11 minutos
...
La catarsis alivia pero no tiene por qué ser eficiente

La Catarsis alivia a la persona y ofrece un escape, pero no cambia la Forma (1) ni el Movimiento. Un movimiento espontáneo y natural no significa nada a menos que esté respaldado con una práctica sistemática. Stanley Keleman (2)

Vaya por delante, el máximo respeto por todas las maneras de trabajo que existen en el mundo de las Terapias, tanto de las Naturales como de las Clínicas. Mi intención con este artículo es plantear una reflexión y abrir un espacio de debate sobre la catarsis. El punto de vista que voy a adoptar es el de la Integración Somato-Energética, Terapia Natural No Sanitaria que manejo con más asiduidad y que bebe de las fuentes de la Psicología Somática de Stanley Keleman, quien aboga por no permitir la Catarsis, por no considerarla de utilidad. Defiende el creador de la Anatomía Emocional que lo idóneo es cortarla de raíz (con profesionalidad y respeto, claro está). Indicar que Keleman, a su vez, tiene influencia de los enfoques terapeúticos de Lowen y Reich.

Veamos el porqué de esta defensa del corte del proceso de Catarsis. El Dr. Stone, creador de la Terapia de Polaridad decía que el cuerpo siempre está formando algo y se despliega a su manera. Es decir, más allá de nuestro pensamiento, nuestras ideas, de todo eso que nuestro cerebro no para de carburar constantemente, también hay una inteligencia que toma decisiones para poder evolucionar físicamente de manera constante. Es decir, frente a la catarsis, que Keleman considera como un mero desahogo, hay una inteligencia superior que siempre está formando algo.

El cuerpo siempre está formando algo

En el artículo "La Forma, implicaciones emocionales de nuestra constitución corporal", exponía las bases sobre las que trabaja Stanley Keleman, y sobre las que también me apoyo yo para ayudar a las personas que acuden a mi consulta. Las resumo muy brevemente, y si te parecen interesantes, te invito a que leas el artículo completo:

William Sheldom estableció 3 tipos de constituciones corporales, cada una de ellas con importantes implicaciones en nuestra manera de ver y reaccionar antes las circunstancias de la vida. Estos son los 3 extremos, dramatizados. Obviamente, todos tenemos algo de los 3. En mi experiencia suele ser una relación de 60-30-10.

  • Ectomorfos: personas de extremidades largas, muy mentales. Los estrategas por excelencia. Su máxima aspiración es encarnarse, ya que muchas veces, metafóricamente, tienen la cabeza despegada del cuerpo.
  • Mesomorfos: les gusta la acción. Lo suyo no es ni pensar ni relacionarse, sino simplemente hacer, hacer y hacer. Muy musculosos y de constitución ósea ancha.
  • Endomorfos: con predominancia en la zona abdominal, cuyo prototipo es el cuerpo con forma de pera, son grandes aglutinadores de emociones, comida y relaciones.

En la infancia, si recibimos el amor de nuestros padres de manera disfuncional (sobreprotección, exceso de exigencia, etc), Stanley Keleman establece que se pueden producir 4 tipos de desequilibrios estructurales. Desequilibrios que se plasman en nuestro cuerpo y comportamiento, tanto en la infancia, como en la posterior etapa de adulto:

  • Estructura Colapsada o Débil: de estructura corporal débil, buscan que otros les amparen y resuelvan sus problemas, porque de pequeños fueron desatendidos o se abusó de ellos.
  • Estructura Hinchada: de cuerpo voluminoso, buscan fagocitar al otro, incorporarlo en sí mismos para que les dé Forma, porque de pequeños les hicieron sentir especiales, y quieren ser siempre el centro de atención.
  • Estructura Densa: pétreos, con una coraza a prueba de bombas, impiden que el otro entre, para que no les pueda hacer daño. El origen está en una falta de respuesta paterna a sus demandas, sobre todo emocionales.
  • Estructura Rígida: educados para cumplir las normas, son personas muy controladoras, muy competitivas, incapaces de expresar sus sentimientos.

En la infancia, si recibimos el amor de nuestros padres de manera disfuncional (sobreprotección, exceso de exigencia, etc), Stanley Keleman establece que se pueden producir 4 tipos de desequilibrios estructurales

Como idea adicional, cabe señalar que el citado Keleman establece que no podemos estar constantemente lamiéndonos las heridas por lo que nos hicieron nuestros padres. Ya que, según él, tuvimos la oportunidad de reaccionar de una u otra manera, pudiendo así adoptar una u otra estructura corporal. En cualquier caso, si ahora mismo no vivimos nuestra mejor versión, es interesante tener en cuenta esta información de somatotipos y estructuras disfuncionales para verter un poco de luz y comprender nuestro pasado, afinar el presente y disfrutar de un futuro pleno.

El cuerpo se despliega a su manera

Mentalmente, responderemos a las nuevas situaciones que nos presente la vida, como mejor sepamos / podamos. Corporalmente, de igual manera, también responderemos. Formaremos una respuesta motórica. También como buenamente podamos. Como muchas veces se ha dicho, la realidad es algo neutral (aunque puede ser muy dolorosa, pero no por ello deja de ser neutral). Y ante ello, cada cual responde como puede y desde donde se encuentra.

Así por ejemplo, ante un incendio:

  • habrá quien se haga un ovillo y espere que alguien le venga a rescatar
  • también habrá quien se lance a lo loco a salvar a todo el mundo, sin pensar demasiado en los riesgos ni en las alternativas
  • Y por supuesto, también habrá quien valore qué implica cada una de las posibles acciones que se pueden llevar a cabo antes de lanzarse a la que le parezca más juiciosa

Cada uno, según su morfología, su preparación, su momento emocional y mental, etc., responderá como pueda. Permitirá que el cuerpo se despliegue a su manera, desde la Forma que en ese momento tenga y de los recursos que tenga disponibles.

Por dar algo de luz al tema de las Formas, en el ejemplo anterior, tendríamos en primer lugar la Forma de ovillo, pánico, bloqueo, fácilmente reconocible por todos... En el segundo caso, tendríamos delante a Bruce Willis, en la Jungla de Cristal, que no piensa en el peligro, simplemente va hacia delante, hacia los malos. Y en el tercer caso, estaríamos más cercanos a una figura tipo Hannibal Smith, del Equipo A, que siempre actuaba con un plan bajo el brazo.

Siguiendo con las Formas, por tratar de ayudar en la comprensión del artículo, tendríamos por ejemplo, la de una persona depresiva (todo el cuerpo caído, sin energía, mirada vacía y hacia el suelo). Cristiano Ronaldo y su aparente estampa de poderío, soberbia, arrogancia, llamémosle como queramos (mentón y todo el cuerpo en general, tirando hacia arriba), la figura de la mamma italiana, oronda, amable, cariñosa a la vez que ruidosa y mandona, y clueca, para recoger a todos sus polluelos bajo sus plumas, para protegerlos. Otras Formas fácilmente reconocibles son un guerrero, el Sargento de Hierro, Rainman, Marilyn Monroe, etc.

El cuerpo fuera de control

Por lo tanto, parece claro que dejando a un lado la mente y las emociones, el cuerpo físico tiene su propia manera de funcionar, tus propias reglas. Está en constante evolución, y está listo para responder siempre de alguna manera. De modo que para lograrlo, una de sus máximas es el hecho de tener la mayor cantidad de energía disponible en todo momento. O lo que es lo mismo, al cuerpo no le gusta realizar desgastes metabólicos innecesarios. Y, precisamente, cuando estamos fuera de control, en plena catarsis, por ejemplo, el cuerpo está quemando recursos con auténtico frenesí, y sin aparente finalidad, más allá del mero desahogo.

Por lo tanto, desde el punto de vista de la Psicología Somática de Stanley Keleman podemos afirmar que cuando entramos en catarsis, estamos funcionando en contra del cuerpo:

  1. No tenemos Forma “útil”, nos hacemos un ovillo, bajamos la cabeza... y sin estructura, sin poder controlar nuestro entorno, no podemos avanzar hacia ningún lado. Es como un blandiblú; un juguete de los años 80 que era una masa viscosa, gelatinosa, que se te escapaba entre los dedos, pero que no tenía ni forma ni estructura concreta, por lo no había un auténtico control sobre el siguiente paso. Era una inestabilidad muy disfrutable. Pero una Forma poco útil para encarar los retos de la vida, en los que hace falta sentar unas bases sólidas para poder tirar para adelante, sopesar, tomar decisiones y posteriormente ejecutarlas.
  2. Durante la catarsis consumimos muchos recursos metabólicos, porque gritamos, lloramos desconsoladamente, nos sentimos impotentes, nos lamemos las heridas, nos regodeamos en nuestro propio dolor, no podemos salir de él... y al finalizar el proceso nos quedamos “hechos un trapo", sin energías, aunque aliviados.
  3. En este proceso en el que no tenemos Forma y en el que además gastamos muchos recursos, normalmente no buscamos (ni encontraremos, claro) soluciones al hecho que nos ha llevado a la catarsis.

Según la Psicología Somática de Stanley Keleman podemos afirmar que cuando entramos en catarsis, estamos funcionando en contra del cuerpo

Catarsis y salvadores

A estos 3 puntos que acabamos de señalar, debemos sumar algo que suele ocurrir con algunos terapeutas que usan la catarsis como principal sistema de trabajo para tratar temas emocionales, realizar desbloqueos de infancia, etc.: encumbra al terapeuta, que se convierte en el salvador. Te abraza, te reconforta, te hace sentir bien... Sin embargo, normalmente, poco habrá cambiado para ti, poco habrás avanzado, casi nada habrás solucionado de tu "tema". Habrás llorado, sí, y te habrás desahogado, pero tu cuerpo no habrá sumado nuevos recursos, no habrá adoptado nuevas Formas con las que poder enfrentar al mundo y a los nuevos retos que se te presenten. Antes bien, como decíamos antes, metabólicamente estarás más bajo, te sentirás “como si te hubiese pasado un camión por encima”.

Sin embargo, si cuando el cliente entra en catarsis, con respeto, de manera suave pero firme, se corta, esto hará que la persona no baje el mentón y la mirada, controle su llanto, sea capaz de recomponerse, de mantenerse en su Forma... Y desde ahí, teniendo presente la historia que vino a trabajar, sí podrá crear, avanzar en su proceso, encontrar soluciones. Keleman utiliza para ello el proceso de “el acordeón” o los 5 pasos, en el que se identifica la situación, se localiza muscularmente, para así poder intensificarla, desintensificarla, dejar que se desarrolle una Forma nueva, para finalmente testarla en la próxima ocasión en la que un reto similar se nos presente.

Es decir, al contrario que la catarsis, que te deja deshecho, sin Forma, “hecho un guiñapo”, el objetivo de Keleman en su trabajo de consulta individual es crear Formas nuevas que a la persona le resulten de utilidad. Dotarla de nuevos recursos para enfrentarse a situaciones similares en el futuro.

Y, por supuesto, uno de sus principios de trabajo es dar su debido reconocimiento a aquellas Formas que aunque ya no le valen a la persona, le sirvieron en su momento porque eran el mejor recurso que conocía / tenía disponible para salir de aquella situación en aquella ocasión. Formas, que tal vez en un futuro pueda volver a necesitar, pero que, a día de hoy, no son las más eficientes para encarar los actuales retos que le presenta su vida.


Notas:

  • (1) Forma vs forma. A lo largo del artículo, identificaremos como Forma (con F mayúscula) a la Constitución de la persona, unida a su estado muscular y emocional. Ej: Cristiano Ronaldo tiene una Forma de imbatibilidad, poderío, que resulta aún más evidente cuando marca gol. Y podemos identificar la Forma de una persona deprimida porque va con la cabeza gacha, andares sin garbo y de pasos cortos, sin ganas de hablar, comunicarse, todo el cuerpo en general tirando hacia abajo, etc...
  • (2) Stanley Keleman. El Amor, una visión somática. Pág 81. Ed. Desclée de Brouwer. ISBN: 978-84-330-1566-2.

Bibliografía consultada:

  • Stanley Keleman. Anatomía Emocional. Ed. Desclée de Brouwer. ISBN: 978-84-330-1207-4.
  • Stanley Keleman. El Amor, una visión somática. Ed. Desclée de Brouwer. ISBN: 978-84-330-1566-2.

¿Te gustó el artículo?

Vota para ayudarnos a destacar y recomendar los mejores artículos:


Artículo publicado por Fernando González de Zárate Alonso el 25 Agosto 2018.