Sistemas energéticos
A partir del existencialismo en la Europa occidental, se ha producido un cierto vacío de contenido que puede exponer al individuo anclarse o aferrarse en algún sistema de creencias o de procedimientos poco fiables. Se ha puesto en crisis cualquier referente que no haya construido uno mismo.
Esto al final es absolutamente imposible en una sociedad humana, empezando porque el código que utilizamos es heredado, como el propio lenguaje. Pero si representa una idea en el horizonte que tiene que ver mucho con la idea de “constrúyete a ti mismo“.
Esta es una clase de empoderamiento, bien recomendable, pero un gran desafío para el individuo, si no se sostiene en una base del conocimiento al que la humanidad ha accedido hasta ahora. Construirme a mí mismo, sin ladrillos, cementos, viga y un proyecto diseñado, va a ser harto difícil. Necesito elementos anteriores, aunque después yo aprenda a construir sin ladrillos. Pero para saber que yo construyo sin ladrillos tengo que conocer qué es un ladrillo y saberlo manejar.
En otros artículos, he hecho referencia a que la falta de conocimiento no nos hace más libres y puede hacernos más torpes, sobre todo cuando nos hemos desvestido de cualquier creencia anterior esto ha provocado muchísimos fenómenos y en el que me centro ahora es en el acercamiento espiritual y/o energético pertenecientes a la Nueva Era como una de las variantes que han aparecido.
Curiosamente, el conocimiento y la práctica en la que se sustentan, esto acercamientos son ancestrales. Sin embargo, cuando llegan al individuo desvestido de conocimiento, aquel que presenta el sistema energético puede confundir, manipular al receptor.
En este breve artículo intentaré explicar muy brevemente uno de los sistemas energéticos que más sea popularizado, que es el sistema japonés llamado Reiki.
Lamentablemente, y como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, el Reiki, que nos llega a través de Estados Unidos y por el norte de Europa, ha necesitado incluir elementos pseudocatólicos o metafísicos para presentarse, para resistir la idea norteamericana de posguerra de que los japonés siempre entraña peligro.
Sin nada que ver, Europa recibe igualmente un Reiki vestido de blanco cuando los profesores japoneses que hemos encontrado después visten de negro. El blanco en oriente, particularmente en Japón, es símbolo de luto o de desafío a muerte y para nada tiene que ver con la pureza. La maestra Takata es quien, recibiendo el encargo de su maestro, Chugiro Hayashi de expandir Reiki por occidente, con la mala fortuna de que muy poco tiempo después lo japonés se convirtiera en enemigo para Estados Unidos y quizás para los aliados.
Años después decidió como he dicho, vestir Reiki de Blanco y algo cercano al cristianismo. La verdadera historia de Reiki no nace no sea cristiano para nada, pero así nos ha llegado y es a la sazón un elemento que ha confundido, ejemplo de lo que explico en este ensayo.
Aclarado el punto en el que quiero diferenciar este sistema energético de cualquier tipo de creencia, Reiki se basa particularmente en una práctica en tres grandes niveles.
En el primero que es el más popularizado, se utilizan las manos como medio directo para la transmisión de una cosa que recibimos de fuera, que llamamos Energía, Fuente o Rei, que es una energía sin tiempo ni lugar que sostiene la realidad tal como la conocemos.
En el segundo, el practicante, comprende que la energía trasciende completamente sus manos y no tiene nada que ver con el espacio y el tiempo, y que, por lo tanto, dentro de la realidad en que nos movemos la energía, puede manejarse a distancia temporal y físicamente
En el último grado y no necesariamente equivalente a los grados de las titulaciones ( hablo de grados evolutivos en este sistema), el individuo aprende a sintonizar a otras personas en el método, y a enseñarlo.
Pero lo importante de cualquiera de los niveles, tanto del que enseña como del que está practicando en la camilla, con sus manos, es la comprensión de una humildad operativa, que consiste en comprender que solo eres un instrumento para la energía original, no un practicante peudocatólico o metafísico, ni un mago. Yo le llamo humildad operativa porque implica que en realidad uno solo se ha prestado a colaborar, pero no es ni emisor ni participante activo, sino más bien pasivo, como si se tratase solo de un tubo de paso de esta energía.
En cualquier sistema energético, que es el asunto que me ocupa, si el que lo practica toma relevancia, importancia o protagonismo, provocará el desgaste del individuo a nivel personal. Porque la otra diferencia importante en cualquier sistema energético es comprender que hay energías fuera de ti y hay energías dentro de ti. Las energías que hay en ti les llamamos Chi o ki en japonés. Si yo soy solo un instrumento la energía exterior pasa por mí y alguien la recibe. Pero si yo cojo relevancia en las prácticas energéticas desgastaré mi propia energía que quedará mezclada con la exterior. Eso va a provocar cansancio como primer elemento observable.
Estas pocas observaciones que he hecho sobre el fenómeno Reiki intentan explicar que no tienes sistema de creencias en concreto y que hay que practicarlo para saber qué eficacia puede tener y resolver cómo lo vas a aplicar en tu vida o la de los demás si te lo permiten.
Pero más allá de eso, una vez hemos enmarcado el existencialismo y la pérdida de otros referentes, la entrada de uno nuevo como este, no debería ser contradictorio en ningún caso con aquello que yo haya decidido y con aquello que yo haya creído previamente. Si en mi vacío personal la entrada de una nueva práctica que intenta llenar parte de este vacío sintiera que contradice o me pone en una situación de riesgo, debería prevenirme de la misma y no dejarme llevar.