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TEMA: Cultivar la felicidad y la alegría

Cultivar la felicidad y la alegría hace 1 día 9 horas #9955

  • Sebastián Porrúa
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Los dos pasos del camino: atención plena y cultivo de las cualidades del corazón

La meditación nos ofrece un camino hacia la felicidad y la alegría que consiste de dos pasos.

El primer paso es la atención plena (mindfulness), darnos cuenta de lo que está sucediendo. El segundo paso consiste en dirigir nuestra atención hacia aquello que nos llena de alegría, de manera que nuestra mente se alegre y veamos la belleza y la bondad del mundo.

La atención plena nos ayuda a tomar conciencia de nuestros patrones de pensamiento, y a fortalecer nuestra capacidad para observarlos sin reaccionar a ellos ni juzgarlos. Así, aprendemos a no creernos todos los pensamientos que tenemos, a no considerarlos descripciones exactas de nuestra situación vital.

Y también aporta sabiduría a cómo nos relacionamos con nuestras emociones. Al permitir que las emociones ocupen su lugar, al entrar en un contacto más íntimo con ellas, podemos darnos cuenta de que el miedo es un mecanismo de supervivencia, de que intenta protegernos del daño. Así, empezamos a dejar de culparnos por sentir miedo y lo aceptamos como parte de la humanidad.

Podemos entender que la tristeza por las personas que hemos perdido, por las cosas que han terminado, muestra la profundidad de nuestro amor por esas personas, por esas cosas.

Podemos entender que gran parte de la rabia que sentimos es nuestra responsabilidad y que todos cometemos errores, somos a veces egoístas o codiciosos. Podemos reconocer que a veces nosotros también hacemos daño a otros, y adoptar una perspectiva más amplia, compasiva, y entender que estamos todos en el mismo barco.

La atención plena pues nos libera de reaccionar de un modo automático a todo lo que sentimos y nos permite no creernos todo lo que pensamos. Una vez liberados de esos enganches podemos inclinar la mente hacia las cosas que nos hacen sentir alegría y felicidad.

Para cada persona puede ser un poco distinto, pueden ser miembros de su familia, padres, hijos o hermanos, o una mascota. O el mar, la montaña, bailar, escuchar música, escribir, meditar, ver una película, oler una flor o tomar un baño. Al no ser arrastrado por nuestros pensamientos y emociones podemos ahora prestar más atención y saborear todos esos momentos de alegría y felicidad que ya hay en nuestras vidas.

Cuando ocurra algo bonito, algo bueno, detente por unos momentos, nota como se siente esa alegría al ver a niños jugar, ese amor hacia un ser querido, esa expansión ante nuestra propia generosidad. Percibe el sentimiento, hazle espacio, notalo en el cuerpo, disfrutalo.

Abriendonos a todo lo positivo de nuestras vidas conseguimos mostrar gratitud y agradecimiento, y eso cambia radicalmente cómo nos sentimos con respecto a nuestra vida.

Los estados que nos aportan más felicidad interna, son estados de apertura, de bondad, de generosidad y lo que sorprende a más de una persona es que podemos cultivar estos estados de forma intencionada. Practicando ciertas meditaciones y poniendo intención podemos sentir más amor, ser más generosos, tener más bondad.

Podemos proponernos ser amables y generosos al despertarnos, en distintos momentos del día o antes de encontrarnos con alguien. Podemos practicar la meditación del amor bondadoso, de los brahma viharas, el perdón, la gratitud, la compasión. La paradoja es que el modo de sentirnos mejor con nosotros mismos, es ser buenos con los demás, ser generosos, ver la bondad de otro, compartir, escuchar.

Ahí está la felicidad. Recuerda pues durante el transcurso de tu día a prestar atención a todas las cosas que te gustan, y cultiva tu generosidad, tu amabilidad. Hay una tendencia de la mente a centrarse en los problemas y las dificultades que tenemos que contrarrestar.

Así, cuando hagas algo que te gusta hacer, o veas algo bonito, presta atención a lo que sientes, hazle espacio. Si sientes un impulso generoso, amable hacia alguien, detente por unos momentos y saboréalo, deja que ocupe espacio en tu interior, siéntelo en el cuerpo. Al prestar atención a las cosas que nos traen felicidad y alegría y hacerles espacio, al detenernos en ellas para saborearlas, para sentirlas plenamente, poco a poco vamos sintiendo más y más felicidad y plenitud en nuestras vidas. Ya teníamos momentos con potencial de hacernos felices pero no los estábamos viendo por la tendencia de la mente a la negatividad. En lugar de andar todo el tiempo perdidos en pensamientos sobre nuestros problemas y todo lo que nos falta para estar bien, podemos así sentir cada vez más la alegría y felicidad que ya hay en nuestras vidas.
Última Edición: hace 8 horas 46 minutos por Sebastián Porrúa.
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