Los problemas sexuales más comunes en hombres y mujeres

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Problemas sexuales más comunes en hombres y mujeres

A pesar de que aún sigue siendo un tabú, los problemas sexuales son más comunes de lo que se piensa. La buena noticia es que no estás solo y, además, muchas veces tienen solución.

Problemas sexuales según su etiología

Si atendemos a sus causas, los problemas sexuales pueden deberse a:

  • una condición médica, como es el dolor en las relaciones sexuales por una infección o debido a la sequedad vaginal que puede ocasionar un cambio hormonal tras un embarazo o en el climaterio y la menopausia.
  • un origen psicógeno, como tener miedo a no dar la talla en las relaciones sexuales, el estrés excesivo de la vida cotidiana, una relación afectiva conflictiva o intentar controlar la respuesta sexual.

Problemas sexuales más comunes según los sexos

Estas dificultades, problemas o disfunciones sexuales pueden manifestarse según:

  • La intensidad: como leves, moderadas o graves.
  • El momento biográfico de aparición: primarias, si ocurren ya desde la primera vez, tras alcanzar la madurez sexual; o secundarias o adquiridas.
  • La manifestación contextual: situacionales, cuando tienen lugar solo con una pareja determinada, en épocas de mucho estrés…; o generalizadas, pues ocurren en todos los contextos.

En todo caso, son recurrentes y persistentes en el tiempo, de tal modo que generan un malestar significativo en la persona.

Si atendemos a los sexos, algunos de los problemas sexuales más comunes son específicos para cada sexo, y otros, en cambio, son comunes a ambos.

A continuación se exponen de forma sintética los más representativos.

Problemas sexuales más comunes a ambos sexos

Problemas sexuales más comunes a ambos sexos

Bajo de deseo sexual

Se trata de una disminución significativa o ausencia de motivación para las relaciones sexuales que suele ir acompañada de una disminución en las fantasías eróticas.

Si bien los estereotipos de género llevan a pensar que es un problema más femenino que masculino, en la consulta de sexología se observa un aumento de la prevalencia en hombres. Muchos de los retos actuales de los estándares sociales para una “buena práctica sexual” pueden ser disuasorios para ambos sexos.

En el deseo interfieren también, de forma negativa, la mala comunicación, las disputas y malos entendidos frecuentes con la pareja, el estrés en la vida cotidiana, el temor a fracasar, los estados de ánimo depresivos o la aversión al sexo entre otros; aspectos que son comunes a hombres y mujeres y que afectan de forma peculiar a cada persona.

Cuando la falta de deseo se refiere solo a la pareja, las causas pueden ser una pérdida del atractivo o el desamor, el resentimiento o el enfado hacia la pareja por conflictos no resueltos.

Entre los aspectos orgánicos que interfieren en el deseo se encuentran las enfermedades crónicas, las alteraciones hormonales, la fatiga y determinados fármacos, por citar algunas causas.

Dificultades en el orgasmo

En el hombre, las dificultades en el orgasmo se manifiestan en la eyaculación retardada y en la aneyaculación fundamentalmente.

La eyaculación retardada tiene una definición compleja, pues ¿quién determina cuál es el tiempo de latencia eyaculatoria adecuado? En este sentido, existe una gran variedad de preferencias entre hombres y mujeres.

Algunos autores consideran que el tiempo ideal está comprendido entre los 3 y 13 minutos. No obstante, es importante destacar que las expectativas de cada miembro de la pareja tendrán una gran influencia en la satisfacción. Quizás, el núcleo de la cuestión está en la percepción subjetiva que lleva a cada cual a emitir el juicio de “demasiado corto” o “demasiado largo” o "en su punto".

La aneyaculación consiste en la imposibilidad de eyacular tras un periodo de estimulación adecuada. No obstante, algunos hombres pueden tener una sensación orgásmica sin eyacular y algunos otros pueden eyacular sin tener una sensación orgásmica. Si bien en el hombre se han unido orgasmo y eyaculación, en realidad son dos fenómenos diferentes.

La prevalencia de estas dificultades es baja, y los estudios al respeto escasos. No obstante, en nuestros días, en las consultas de sexología se está observando un aumento de casos.

En el caso de la eyaculación retardada las causas suelen ser de origen psicógeno. Entre los factores psicológicos se encuentran el miedo al embarazo, los conflictos con la pareja, dificultad para dejarse llevar durante el encuentro erótico, la creencia de no ser un buen amante, un estilo de apego evitativo y, como factor mantenedor además de otra posible causa, la ansiedad de ejecución y la dificultad de concentrarse en el encuentro erótico manteniendo la mente dispersa.

En general, la eyaculación retardada suele ser primaria o de toda la vida. Cuando es secundaria suele tener relación con la ingesta de fármacos, o con un periodo de estrés intenso o por haber perdido la atracción erótica hacia la pareja, entre sus diversas causas. En relación a esta dificultad es importante destacar que, con la edad, tiene lugar un aumento del periodo refractario y ello puede incidir en la latencia de eyaculación.

Entre las causas orgánicas de la aneyaculación se encuentran, entre otras, la obstrucción de las vías seminales o la pérdida o disminución de motilidad de éstas, lesiones medulares, determinados fármacos y drogas o problemas hormonales como la hiperprolactinemia. En el caso de una aneyaculación secundaria las causas por lo general suelen ser orgánicas.

Estas dos dificultades sexuales no implican un problema de erección ni tampoco de la excitabilidad de la persona.

Por otro lado, existen muchas prácticas sexuales que permiten un encuentro erótico satisfactorio en caso de eyaculación retardada y aneyaculación; por eso, muchos hombres no acuden a la consulta de sexología hasta que deciden tener hijos. En otros casos, será debido a una insatisfacción personal o de la pareja con relación al modo en que interfiere esta dificultad en la satisfacción del encuentro erótico.

En la mujer, como en el caso de los hombres, las dificultades en el orgasmo implican que o bien el orgasmo no tiene lugar o que se requiere un tiempo elevado hasta conseguirlo, a pesar de una estimulación y excitación adecuadas.

Diversos estudios indican que entre el 50 y el 75 por ciento de las mujeres no alcanzan el orgasmo solo con estimulación coital. Y es que para muchas mujeres ésta no es la estimulación más adecuada para alcanzar el orgasmo.

Las dificultades en el orgasmo pueden ser primarias, cuando la mujer nunca ha tenido un orgasmo, o secundarias cuando una mujer que ha tenido orgasmos durante su vida sexual deja de experimentarlos. En general es importante saber en qué situaciones se dan estás dificultades para alcanzar el orgasmo, ya que hay mujeres que mediante la estimulación del clítoris no tienen problema alguno, mientras que en la estimulación coital sí; o hay mujeres que en la autoestimulación no presentan dificultades mientras que ante su pareja se sienten bloqueadas o cohibidas.

Entre las causas de origen orgánico se encuentran entre otras las lesiones medulares, la ingesta de diversos fármacos y el consumo de drogas, alteraciones endocrinológicas y alteraciones vasculares perigenitales. Sin embargo, la mayoría de las dificultades en el orgasmo son de origen psicógeno.

Entre las causas y factores de origen psicológico se encuentran el aburrimiento en las prácticas sexuales que se llevan a cabo, creencias y cogniciones negativas acerca de la capacidad para alcanzar el orgasmo, estados depresivos, una educación negativa hacia la desnudez y el erotismo o el placer sexual, sentimientos de culpabilidad acerca del hecho de tener relaciones sexuales, hostilidad hacia la pareja, miedo a perder el control o dificultad para abandonarse al placer por vergüenza o temor de la reacción de la pareja.

Problemas sexuales más comunes en las mujeres

Problemas sexuales más comunes en las mujeres

Vaginismo

Se trata de la contracción involuntaria de los músculos que rodean la vagina en su tercio más externo. Es un espasmo que la mujer no controla y que tiene lugar cuando se intenta la penetración vaginal, haciéndola en ocasiones incluso imposible. Según diversos estudios, aproximadamente el 25 % de las mujeres en la población general sufre algún tipo de vaginismo.

El 90 % de los casos es debido a un vaginismo primario, generalmente de origen psicológico. Para Kaplan se trata de una fobia por ser una respuesta condicionada a un estímulo temido intensamente, el coito. En ocasiones su origen puede ser de tipo orgánico como un himen rígido e hipertrófico, la endometriosis o la estenosis de la vagina.

El 10 % de los casos es debido a un vaginismo secundario que puede sufrir la mujer a raíz de una lesión orgánica, desavenencias conyugales, tras sufrir una violación o debido a las secuelas de una cirugía, entre otras causas.

El vaginismo puede ser total o parcial. En este último caso se puede penetrar un poco ya que el espasmo no es completo, aunque el resultado es una penetración dolorosa. Cuando es total, la penetración es imposible y el hombre refiere toparse con una barrera infranqueable.

Los factores precipitantes del vaginismo son el miedo y el dolor. Suele ser el miedo lo que provoca el dolor, y estos dos factores se retroalimentan agravando la situación.

Muchas parejas mantienen relaciones satisfactorias sin penetración, y la búsqueda de ayuda suele iniciarse cuando la pareja decide tener un hijo o uno de los dos miembros siente que su sexualidad no es plena.

Dispareunia o dolor genital

Se trata de un dolor genital recurrente y molesto asociado al coito.

La dispareunia puede ser:

  • vaginal, cuando afecta al conducto de la vagina
  • superficial, cuando afecta a la vulva
  • y profunda, cuando el dolor es ocasionado por el empuje del pene sobre el fondo de saco vaginal

El dolor puede aparecer al inicio de la penetración, decreciendo conforme sigue la actividad sexual gracias a la lubricación y la excitación; durante todo el coito; o posteriormente, cuando la mujer siente escozor y una sensación dolorosa al finalizar.

Entre las causas orgánicas están una falta de lubricación, infecciones o alergias en la zona genital, la endometriosis o la enfermedad inflamatoria pélvica. De ahí la importancia de consultar al ginecólogo siempre que haya dolor. En cuanto a las causas psicológicas son similares a las mencionadas para el vaginismo, además de una educación sexual restrictiva, el rechazo a los genitales, haber padecido un abuso sexual o no dedicar el tiempo suficiente a alcanzar un buen nivel de excitación previo a la penetración.

Según diversos estudios, el dolor genital puede variar con la edad: el 34 % de las mujeres han sufrido dolor genital antes de los 30 años, mientras que en mujeres postmenopáusicas el porcentaje aumenta al 45 % aproximadamente.

Uno de los grandes problemas asociados a la dispareunia es que, si bien la mujer puede tener relaciones sexuales con penetración, ésta es dolorosa y el balance final del encuentro erótico es poco satisfactorio; lo que puede incidir en el deseo y en la imagen que la mujer tiene de sí misma, así como favorecer la aparición de sentimientos de vergüenza, culpabilidad o inadecuación.

Problemas sexuales más comunes en los hombres

Problemas sexuales más comunes en los hombres

Eyaculación precoz

En la actualidad no existe una definición unitaria de eyaculación precoz. Desde un punto de vista práctico, según el sexólogo Koldo Seco, el hombre con eyaculación precoz eyaculará siempre o casi siempre apenas introduzca el pene en la vagina, generalmente en menos de dos minutos.

Los estudios indican que el porcentaje de hombres con eyaculación precoz varía ente el 15 y el 40 por ciento entre la población masculina, aunque solo el 25 % de los afectados busca ayuda profesional especializada.

La etiología puede deberse a aspectos orgánicos -como alteraciones prostáticas, la ingesta de determinados fármacos…- y a aspectos psicológicos. La eyaculación precoz puede surgir a partir del condicionamiento de una experiencia de eyaculación rápida no deseada, y mantenerse ante la ansiedad que genera un posible fracaso o el intento de controlar el tiempo de latencia eyaculatoria.

Problemas en la erección

Según el DSM-V, el trastorno eréctil se caracteriza por experimentar uno de los tres síntomas siguientes entre el 75 y el 100 por ciento de las veces:

  1. “dificultad marcada para conseguir una erección durante la actividad sexual”,
  2. “dificultad marcada para mantener al erección hasta finalizar la actividad sexual”,
  3. “reducción marcada de la rigidez de la erección”.

La prevalencia de los problemas de erección aumenta con la edad. Entre los 40 y 70 años de edad, el 52 % de los hombres padece algún grado de disfunción eréctil o dificultad en la erección.

La tendencia es que antes de los 50 años el origen suele ser psicológico, como ansiedad de ejecución, el miedo al fracaso, la autoobservación, un estado de ánimo depresivo o el comportamiento de la pareja; mientras que a partir de los 50 años la posibilidad de que sea de origen orgánico se incrementa. Entre las causas orgánicas se encuentran el déficit de testosterona, la hipertensión, la diabetes y la ingesta de determinados fármacos y drogas.

Este es uno de los problemas sexuales que más preocupa a los hombres.

Es importante saber que…

La mayor parte de estas dificultades sexuales comunes tienen solución con el tratamiento adecuado. La terapia sexual o sexológica, con la hipnosis clínica o la terapia EMDR como coadyuvantes, permite obtener buenos resultados en los problemas de origen psicógeno; mientras que los tratamientos médicos y farmacológicos permiten abordar la intervención cuando se trata de problemas sexuales debidos a una condición médica.

Finalmente, no olvides que cuando sientas dolor es importante consultar con el médico para descartar una enfermedad y tratar la causa orgánica de forma adecuada, así como realizarse chequeos periódicos.

Abrir el infográfico sobre problemas sexuales más comunes


Bibliografía:

  • Arancibia, G. (2002). Placer y sexo en la mujer. Madrid: Biblioteca Nueva.
  • Asociación Americana de Psiquiatría (2014). Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM-5. Arlington, VA, Asociación Americana de Psiquiatría.
  • Cabello, F. (2010). Manual de sexología y terapia sexual. Madrid: Editorial Síntesis.
  • Seco, K. (2009). Eyaculación precoz. Manual de diagnóstico y tratamiento. Madrid: Editorial Fundamentos.

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Artículo publicado por Georgina Burgos Gil el 15 Febrero 2018. Última modificación el 16 Octubre 2018.