¿Qué es la Terapia Corporal Integrativa (TCI)?

Miguel R. Gonzalez
20 Feb 2019 lectura de 4 minutos
¿Qué es la Terapia Corporal Integrativa (TCI)?

La Terapia Corporal Integrativa (TCI) es un método psicológico integrativo y original, diseñado por Antonio Pacheco Fuentes, de aplicación individual o grupal, que se inspira en diferentes fuentes de conocimiento procedentes de la filosofía, tradiciones orientales espirituales, psicología, psicoterapia, terapias corporales, partiendo de las cuales, elabora un método terapéutico en el que se integran y utilizan técnicas derivadas del Análisis y la Psicología Humanista, así como de expresión corporal, psicodanza, meditación, teatro, técnicas de atención, técnicas respiratorias y de bioenergía...

El nombre de Terapia Corporal Integrativa se debe a que el cuerpo es el templo de la psique, donde coexisten nuestro ego o personalidad y nuestro ser esencial que se manifiestan a través de nuestros pensamientos, emociones y acciones como una unidad funcional.

Desde esta perspectiva, se considera al ser humano en su totalidad y para ello en el trabajo sobre sí se abordan los siguientes aspectos:

  • Trabajo corporal: para ser más consciente de nuestras sensaciones e impulsos y para disolver tensiones y bloqueos con el fin de ponernos más en contacto con nuestra vida emocional e instintiva y tener nuestra energía disponible para crear nuestra vida de una forma más consciente y creativa.
  • Trabajo emocional: para ser consciente de nuestras emociones y ver cómo nos pueden llegar a dominar las pasiones (emociones negativas) llegando a ser esclavos de ellas y aprender a canalizar nuestros impulsos y emociones de una forma más sana.
  • Trabajo intelectual: mediante el análisis y comprensión de nuestros pensamientos, roles, sistema de creencias, nos ayuda tanto al conocimiento de nosotros mismos y de los demás como al proceso de integración de nuestras propias experiencias.
  • Trabajo espiritual: que nos puede llevar a recuperar el contacto con nuestro ser esencial y que podamos desarrollar las potencialidades dormidas que todos llevamos dentro (amor, creatividad, espontaneidad/libertad de ser y el verdadero conocimiento).

En nuestro crecimiento vital como seres humanos (proceso de enculturalización), vamos creando al mismo tiempo la coraza intelectual y la coraza corporal. Estas corazas nos permiten “sobrevivir” ante un mundo (nuestra familia, entorno, cultura) que nos dice qué podemos mostrar, qué está bien visto, y qué debemos esconder (“no llores tanto”, “sonríe más”, “si es que este niño/a es un desastre”). Y desde nuestra mirada infantil (donde todo es blanco o negro), aprendemos que tal y como somos no valemos, y procuramos adaptarnos a nuestro entorno para que nos quieran.

La creación del Ego es nuestro primer acto de amor para con nosotros, pero estas corazas se generan desde la neurosis, desde el miedo a ser nosotros mismos, por lo que se convierte en una jaula que nos oprime y a la vez que nos “protege”, nos limita para expresar lo que realmente somos. Es el precio que inconscientemente pagamos. Nos identificamos con ese EGO, creamos que somos eso y se nos olvida quienes somos realmente, qué impulsos esenciales guardamos dentro.

Objetivos de la TCI

El objetivo de la TCI es, por tanto, realizar un trabajo sobre si de toma de conciencia y aceptación donde se conjuga el trabajo terapéutico de ir “sanando la neurosis” con el cultivo de nuestro ser esencial. Al conectar con nuestro ser esencial y darle expresividad a nuestro verdadero impulso vital, le iremos dando significado a nuestra vida, haciendo que esta sea satisfactoria.

Se trata de poner luz a todo aquello que escondemos por miedo, por represión, dejando espacio para toda la potencialidad que somos y que también hemos escondido. Tal y como decía Antonio Pacheco:

No se trata de "dejar de", sino de "empezar a".
Antonio Pacheco

La TCI está indicada para:

  • Personas que quieren realizar un proceso de autoconocimiento y crecimiento personal.
  • Personas con estados depresivos o que conviven con estados de tristeza.
  • Personas con ansiedad, angustia, estrés.
  • Personas con problemas de control, de ira o con excesiva preocupación.
  • Personas que conviven con inseguridades, celos.
  • Personas que están atravesando un periodo de separación, divorcio o pérdida.
  • Personas que afrontan nuevos retos: proyectos laborales, inicios de relaciones, crianza de los hijos, etc.