¿Cuántas veces hemos oído la expresión “mal vale malo conocido que bueno por conocer”? ¿Cuántas personas se mantienen en puestos de trabajo en los que no se sienten realizadas o siguen atrapadas en relaciones tóxicas que les perjudican y que les causan infelicidad y sufrimiento?
¿Qué hay detrás de todo ello? ¿Por qué esa resistencia al cambio y a probar cosas nuevas? La mayoría de las personas contestan que es por miedo a lo desconocido, por pereza a embarcarse en nuevos proyectos o por costumbre. Son personas que se quejan constantemente de su situación, pero que no hacen nada para cambiarla, manteniéndose en un papel de víctima. En Análisis Transaccional, decimos que se mantienen en un Estado del Yo Niño Sumiso de queja constante sin pasar a la acción. Todo cambio lo ven como una amenaza y un posible peligro que pone en riesgo su seguridad.
En terapia utilizamos el concepto de zona de confort para referirnos a aquella zona en la que nos sentimos seguros, porque nos es conocida y nos resulta previsible. Es un estado mental que nos lleva siempre a pensar, a decidir y a actuar de la misma manera, sin atrevernos a probar cosas nuevas, a hacer actividades diferentes o a arriesgarnos. En Análisis Transaccional, esta actitud corresponde a un Estado del Yo Padre rígido con unas creencias muy limitantes y unes barreras mentales que nos mantienen siempre en las mismas rutinas y en los mismos patrones de conducta y relacionales aunque nos sintamos desdichados.
Un edema es un aumento de líquido en el espacio intersticial o tisular, normalmente por insuficiencia venosa o linfática, aunque también puede producirse por otros factores como son la insuficiencia renal, la insuficiencia cardíaca, la cirrosis hepática, la desnutrición, el embarazo o la hipoproteinosis.
Este artículo se centrará en el linfedema de la mujer gestante. Esta es una dolencia muy común que experimenta este colectivo de personas a partir del segundo trimestre del embarazo, ocasionada por numerosos factores físicos, biológicos, hormonales que interfieren en la correcta circulación linfática y venosa del organismo. Entre los motivos por los que se produce destacan el aumento del volumen sanguíneo, los cambios en la permeabilidad vascular y la dificultad circulatoria de la embarazada.
Así pues, podríamos decir que la mujer embarazada tiene entre un 40 y un 45% más de líquidos que una mujer que no lo está. Las causas principales son:
A causa de los cambios hormonales que se producen en el embarazo, los vasos sanguíneos se vuelven más permeables y esto facilita que en las partes más distales del cuerpo, se estanque el líquido, produciendo hinchazón y sensación de cansancio y pesadez, ya sea con o sin rampas asociadas. Esta dolencia, llega a afectar al 70% de las mujeres embarazadas en el tercer trimestre y al verse agravada por el calor, hace que las mujeres que esperan a su bebé para finales de verano o principios de otoño, la sufran especialmente.
¿Te sucede que, por mucho que lo intentes, siempre acabas cometiendo los mismos errores o sigues teniendo los mismos problemas? Puede ocurrirte en las relaciones de pareja, en el trabajo, con las amistades, con la familia,... y te genera mucha insatisfacción y frustración porque no sabes cómo cambiar estas situaciones.
¿Por qué hay personas que consiguen con gran facilidad todo lo que se proponen y en cambio otras que, aun con mucho esfuerzo, fracasan en sus intentos? ¿Qué es lo que hace que tengamos o no éxito en nuestras vidas?
La Catarsis alivia a la persona y ofrece un escape, pero no cambia la Forma (1) ni el Movimiento. Un movimiento espontáneo y natural no significa nada a menos que esté respaldado con una práctica sistemática.
Stanley Keleman (2)
Vaya por delante, el máximo respeto por todas las maneras de trabajo que existen en el mundo de las Terapias, tanto de las Naturales como de las Clínicas. Mi intención con este artículo es plantear una reflexión y abrir un espacio de debate sobre la catarsis. El punto de vista que voy a adoptar es el de la Integración Somato-Energética, Terapia Natural No Sanitaria que manejo con más asiduidad y que bebe de las fuentes de la Psicología Somática de Stanley Keleman, quien aboga por no permitir la Catarsis, por no considerarla de utilidad. Defiende el creador de la Anatomía Emocional que lo idóneo es cortarla de raíz (con profesionalidad y respeto, claro está). Indicar que Keleman, a su vez, tiene influencia de los enfoques terapeúticos de Lowen y Reich.
Veamos el porqué de esta defensa del corte del proceso de Catarsis. El Dr. Stone, creador de la Terapia de Polaridad decía que el cuerpo siempre está formando algo y se despliega a su manera. Es decir, más allá de nuestro pensamiento, nuestras ideas, de todo eso que nuestro cerebro no para de carburar constantemente, también hay una inteligencia que toma decisiones para poder evolucionar físicamente de manera constante. Es decir, frente a la catarsis, que Keleman considera como un mero desahogo, hay una inteligencia superior que siempre está formando algo.