Planta cara a las emociones tóxicas: Crecimiento personal

Curso/Taller · Presencial

En este taller aprenderemos a gestionar estas emociones cuando se vuelven tóxicas así como los pensamientos adaptativos para superarlas.

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Detalles del evento

Este evento se ha realizado anteriormente en: Madrid.

¿Quién no ha sentido alguna vez la fuerza de la frustración, los celos, la culpa, la vergüenza, la angustia o la ansiedad?

Un conjunto de emociones que pueden volverse tóxicas y hacernos perder el control, aprender a detectarlas es el primer paso para sanarlas.

Todas las emociones tienen una función adaptativa, es decir, nos transmiten un mensaje. Hay que saber escucharlas y entender lo que nos quieren transmitir.

Cuando la emoción se vuelve nociva

  • Frustración. “Estar frustrados nos permite hacer nuevos descubrimientos”, la clave consiste en tolerar la frustración, es decir, tener la fortaleza para aceptar que hay cosas que voy a tener en la vida y otras que no.
  • Celos. Se trata de un miedo a perder que siempre es tóxico.
  • Culpa. “Es una deuda imaginaria que se paga con dolor”, si es fruto de un error real es terapéutica y reparadora, pero si nos sentimos culpables y no hemos hecho nada malo es tóxica.
  • Vergüenza. “Mientras que la culpa emerge porque hice algo malo, en la vergüenza yo soy malo”. Nace al pensar que tenemos un defecto que si otros detectan, caerán en la cuenta que no valgo. “Puede provocar desde timidez hasta fobia social”.
  • Angustia. “una sensación de estrechez en el pecho” resultado de la falta de alternativas y la impotencia ante una situación. Para disminuirla no debemos pensar en por qué nos ha sucedido algo sino qué hacer frente a ello y construir alternativas.
  • Ansiedad. Se trata de “una cadena de preocupaciones exageradas y persistentes por uno o varios temas”, apunta el psicólogo, quien precisa que esta emoción no es mala porque es una fuerza. Se convertirá en tóxica si nos bloquea y hace que veamos una única opción en lugar de activarnos para que evaluemos y escojamos las que más nos convienen.
  • Rechazo. “Es la sensación de que no valgo para otro”. Merma la autoestima de la persona, implica frustración y rechazo hacia los demás para evitar ser rechazado de nuevo. Puede derivar en dos conductas nocivas.

En este taller aprenderemos a gestionar estas emociones cuando se vuelven tóxicas así como los pensamientos adaptativos que nos ayuden a superarlas.

Taller dirigido por psicólogo licenciado M-23284, especialista en el tratamiento de la ansiedad y el estrés y terapeuta de pareja y familia con amplia experiencia.