Gestalt

Por: Charo Moronta González
También conocida por: Psicología de la Forma · Psicología de la Gestalt
Resumen:

La terapia Gestalt considera al síntoma un aliado valioso en vez de un enemigo, puesto que nos avisa de algo que necesita ser resuelto, una vez que la causa que lo originó haya sigo solucionada, el síntoma desaparecerá.

El punto de partida del trabajo terapéutico está en el presente y no en el pasado, nos centramos en lo que está ocurriendo en la vida de quien viene a la consulta, y ayudamos a que se dé cuenta de lo que hasta el momento le pueden haber pasado desapercibidas, permaneciendo en un nivel no consciente.

En vez de rastrear la causa de las dificultades actuales en algún acontecimiento del pasado, ayudamos a la persona a que se observe y tome conciencia de cómo hace que las cosas sucedan y se repitan en su vida, porque esto le ayudará a cambiar lo que desee cambiar por insatisfactorio o dañino y a asumir con plena responsabilidad las elecciones realizadas.

A. MaslowGestalt es un enfoque terapéutico perteneciente a la psicología humanista impulsada por A. Maslow. La psicología humanista tiene de novedoso que enfatiza las potencialidades que todo ser humano encierra, poniendo el foco en la capacidad de actualización y autorregulación del individuo y evitando una mirada exclusivamente puesta en lo que no funciona o funciona mal. Traducido, esto significa que trabajamos para sacar a la luz las energías creativas de la persona en vez de centrarnos en lo disfuncional o patológico.

Antes del surgimiento de esta corriente, que ya cuenta con más de cincuenta años de existencia, existían dos escuelas dominantes en el ámbito de las psicoterapias, por un lado la corriente psicoanalítica fundada por Sigmund Freud y por otro, la psicología cognitivo-conductual o conductista, desarrollada por Albert Ellis.

La terapia cognitivo-conductual,  a mí modo de ver, se centra en combatir el síntoma y propone pautas para corregir lo que dificulta al paciente funcionar dentro de unas pautas de normalidad. Es un enfoque que no busca la causa o raíz de los problemas sino que se centra en cambiar las conductas disfuncionales. Suelen ser tratamientos cortos y dirigidos estrictamente al motivo de la consulta.

El psicoanálisis de Freud y sus sucesores en cambio busca ahondar en el subconsciente, hace un viaje al pasado y se centra en la transferencia del paciente hacia el terapeuta para encontrar las causas de los problemas presentes, que para esta corriente siempre tienen su causa en algún acontecimiento de la infancia. La duración de los procesos terapéuticos suele ser muy larga, de muchos años, y requiere una alta frecuencia de encuentros entre el paciente y el terapeuta.

Lo que estos dos enfoques tienen en común es que el terapeuta se mantiene en una posición aséptica y no se involucra de manera personal en el proceso terapéutico.

El enfoque de la terapia Gestalt

La terapia Gestalt se diferencia de las dos anteriores en varios aspectos.

Del enfoque cognitivo conductual se diferencia en que no trata directamente de eliminar el síntoma, porque el síntoma no es el verdadero problema, sino que nos está avisando de algo que ocurre a un nivel más profundo. Por tanto, como ocurre en la medicina, si combatimos el síntoma y lo hacemos desaparecer, esto no significa que lo que lo originó esté resuelto y seguirá actuando internamente hasta que se manifieste de alguna otra manera.

Por el contrario la terapia Gestalt considera al síntoma un aliado valioso en vez de un enemigo, puesto que nos avisa de algo que necesita ser resuelto, una vez que la causa que lo originó haya sigo solucionada, el síntoma desaparecerá.

A diferencia de la terapia psicoanalítica, en Gestalt el punto de partida del trabajo terapéutico está en el presente y no en el pasado, nos centramos en lo que está ocurriendo en la vida de quien viene a la consulta, y ayudamos a que se dé cuenta de lo que hasta el momento le pueden haber pasado desapercibidas, permaneciendo en un nivel no consciente.

En vez de rastrear la causa de las dificultades actuales en algún acontecimiento del pasado, ayudamos a la persona a que se observe y tome conciencia de cómo hace que las cosas sucedan y se repitan en su vida, porque esto le ayudará a cambiar lo que desee cambiar por insatisfactorio o dañino y a asumir con plena responsabilidad las elecciones realizadas.

La terapia Gestalt tiene en común con la cognitivo-conductual que promueve cambios en la manera de actuar y funcionar de la persona, pero la diferencia es que estos cambios no se establecen a priori, sino que es el individuo quien, tras darse cuenta de lo que hace para obtener ciertos resultados no deseables, puede elegir cambiar esta manera de funcionar mediante ajustes creativos y adaptar la acción a la consecución de lo que está necesitando.

En Gestalt el terapeuta es su propio instrumento de terapia, trabajamos incluyendo las sensaciones de cada parte con respecto a la otra y la relación entre ambas. A la vez que esto sucede, el cliente es el responsable de sí mismo y el artífice de los cambios y acciones que emprenda, tanto en la terapia como fuera de ella. Por tanto el terapeuta no se coloca en un nivel superior de experto que prescribe, sino en un plano horizontal, para propiciar que el consultante genere sus propios recursos, no dándole el pez, sino colaborando en que aprenda a pescarlo, pues, como afirmó Fritz Perls, aprender es darse cuenta de que algo es posible.

Ser consciente de lo que está sucediendo en el aquí y ahora de la relación terapeutica, es una base importante del proceso, porque lleva a darse cuenta de lo que ocurre en otros ámbitos de la existencia, ya que nuestra manera de actuar solemos repetirla en escenarios diferentes, como el actor que representa su papel en distintos teatros.

Esta cuestión trae a colación otro importante instrumento de la terapia, que es el experimento. El hacer, probar, buscar alternativas y actuarlas, es una de las ventajas que ofrece el marco de la terapia, porque permite realizar ensayos sin riesgo, y verse a uno mismo en distintas tesituras que no son las habituales, promoviendo el ajuste creativo, es decir un cambio que ayuda a la obtención de resultados más satisfactorios en los aspectos problemáticos de la existencia. El trabajo motriz y corporal forma parte fundamental de la eminentemente experiencial manera de trabajar que se sigue en la clínica gestáltica.

Atención al lenguaje corporal en GestaltAdemás, la experimentación dentro de la consulta conlleva la resolución de conflictos y cuestiones inconclusas en la vida del consultante, que de esta manera puede pasar página y seguir adelante sin el lastre de un pasado que continuamente mina sus fuerzas y le impide seguir adelante con total disponibilidad de su energía y potencial.

En la terapia, los encuentros entre consultante y terapeuta no se limitan a un intercambio verbal, sino que el terapeuta pone especial atención al lenguaje corporal, para ayudar al cliente a hacer explícito lo que se mantiene oculto, y escuchar no solo las construcciones verbales-mentales, sino a la totalidad del organismo que incluye además del pensamiento racional, las emociones y las pulsiones. De esta manera la terapia tendrá como resultado la convivencia coherente entre pensamiento, sentimiento y acción, propiciando la integración de estos tres aspectos constitutivos de la personalidad. Esta coherencia, si se logra, conlleva una sensación de estar centrado que aporta confianza, autoestima y adecuación que se traduce en un mayor grado de felicidad, lo cual es en definitiva el objetivo de la terapia.

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