La Geobiología: como hacer de nuestro entorno un aliado de la salud

Jorge Boente ha escrito la definición de Biorresonancia

¿Qué es la geobiologia?La Geobiología es un instrumento real y serio que busca minimizar el impacto negativo de perturbaciones ambientales sobre su salud y por lo tanto preservarla. Junto con la Bioelectricidad, el estudio del efecto de los campos electromagnéticos generados por el hombre sobre la salud, constituyen la esencia de la disciplina de la SALUD AMBIENTAL.

Etimológicamente la Geobiología es la materia que estudia « logos » el impacto de nuestro planeta« geos» sobre la vida « bios ». Su objetivo es el estudio del impacto de las radiaciones procedentes de la tierra sobre los seres vivos. La exposición de forma reiterada y duradera sobre estos factores del medio, materia de estudio de la Geobiología, tienen efectos adversos comprobados en la salud de los seres vivos. Se trata de una disciplina a medio camino entre la Geología, la Física, la Biología, la Química y la espiritualidad (al conllevar siempre una búsqueda en la evolución personal que por lo tanto trasciende lo puramente material).

La salud está firmemente ligada al sitio en donde habitamos. Nuestro planeta es un lugar en permanente cambio y movimiento y en su superficie sufrimos el influjo de las radiaciones procedentes tanto del espacio exterior como  de lo que ocurre en su interior.  A estos fenómenos de origen natural y de orden geológico hay que añadir hoy en día y en crecimiento exponencial otras perturbaciones, éstas con origen en la actividad del hombre.

En medicina bioenergética y a través de la Biorresonancia, constatamos la impronta que dejan estas dos fuentes de perturbación sobre los campos de energía  o bio-campos de los seres vivos.

Los equilibrios tanto energético como físico por efecto de esta exposición sufren un desorden según el nivel de sensibilidad del individuo, que se puede traducir en alteraciones como insomnio, migrañas, cansancio, inquietud, dificultad de concentración o pérdidas de memoria, pérdida de ánimo, “algias” localizadas, problemas de  incontinencia en niños o problemas de fertilidad por solo citar algunas. Es crítico cambiar a un emplazamiento neutro al afectado, siempre que nos encontremos pacientes con problemas de esta índole. El cambio hará más lenta la evolución de la enfermedad y permitirá la paulatina recuperación del efecto de estas perturbaciones sobre su salud.

Desde el cosmos recibimos una “lluvia” permanente de radiaciones. Por otro lado desde en interior de la tierra recibimos las consecuencias de la descomposición de materiales radiactivos. En el centro de la tierra, además, un núcleo  sólido y metálico gira sobre si mismo dentro de una capa más externa en estado líquido. Su efecto conjunto de fricción mutua, como en una dinamo, produce un campo electromagnético que explica las redes objeto del peritaje del profesional de la Geobiología. Al modo de red de mayor o menor luz, toda la superficie de la tierra se encuentra recubierta de estas redes que se han conocido como resultado de innumerables experimentos científicos. Estas redes son estructuras perceptibles siempre que nuestra sensibilidad haya sido desarrollada para ello, y afectan el equilibrio de nuestros sistemas neurovegetativo,  endocrino e inmunitario.

Orígenes e Historia

Desde siempre de forma intuitiva o por experiencia el hombre ha fijado su atención sobre las cualidades del entorno antes de instalarse. Hoy en día sin embargo, nos hemos vuelto poco sensibles a lo que pasa bajo nuestros pies, como si la corteza terrestre fuese una superficie homogénea y de energía uniforme. En este error habitual radica el principio de la Geobiología.

Si el desarrollo de la ciencia ha acompañado en mayor o menor medida a la Geobiología, aquella se mantiene cautelosa, incluso desconfiada por lo que se refiere a la Radiestesia o Rabdomancia. Se considera ésta una disciplina pseudo-científica por la incapacidad de explicarla o comprenderla, y sin embargo los zahoríes llevan más de 4.500 años trabajando con éxito en la detección de venas de agua subterráneas e incluso hoy en día empresas de perforación de pozos recurren a ellos. Lo mismo podría decirse de otros fenómenos geobiológicos del subsuelo y en menor medida la polución electromagnética.

Radiestesia: detección redes telúricasEsta percepción extrasensorial permite también a los radiestesistas percibir las radiaciones  energéticas llamadas redes telúricas procedentes de la tierra. El término radiestesia, formulado por el religioso francés Bouly a principios del siglo pasado, está formado por la palabra latina “radium” o radiación y la griega “aisthesis” percepción: el arte de hacer perceptible o consciente un fenómeno natural oculto de índole energético.

Los orígenes de la Geobiología son lejanos. Civilizaciones milenarias como la India (tratados del Vastu Shastra) y la China, le dieron enorme importancia. El Feng Shui chino tenía en cuenta estos fenómenos; aunque hoy esta disciplina oriental parece haberse quedado hoy en occidente relegada a la orientación y la decoración, dejando a un lado un aspecto ya entonces esencial: “las venas del dragón” en referencia a estos fenómenos subterráneos. Ya hemos hecho referencia a Hipócrates en la antigua Grecia. Lo mismo podemos decir de los etruscos, druidas o galos y después los romanos en Europa; estos últimos emplazaban las carreteras sobre las venas de agua subterráneas antes de emprender sus construcciones. Otro tanto ha ocurrido con los indios de Norteamérica, que observaban donde se reunía el ganado antes de emplazar sus tiendas o sus construcciones. La detección de los fenómenos geobiológicos hoy en día en lugares de culto construidos en el pasado (edificios incas, dólmenes, menhires) permite igualmente concluir que los antiguos tenían un conocimiento profundo de la existencia de estas redes.

“La salud es el lugar, el aire y los alimentos”; de la obra “De los aires, aguas y lugares” de Hipócrates, aproximadamente 430 a c.

Siglos más tarde, los templarios fueron expertos geobiólogos, como atestiguan las iglesias de esta época: en el emplazamientos originales del altar coincidían normalmente cruces de venas de agua y de la red llamada sagrada de origen cósmico: ¡la consagración se hacía así curiosamente en el lugar donde el ministro estaba en perfecta resonancia cosmotelúrica con el creador! Los templarios nos dejaron también indicado en algunas construcciones el emplazamiento de las venas de agua subterránea usando cruces de Malta. Con la evolución del cristianismo este saber se perdió pues las mancias en general resultaron perseguidas.

Evidencias científicas de la Geobiología

1. Venas de agua subterránea y fallas

Muchos autores hacen referencia al impacto de los fenómenos geobiológicos en la salud. En su obra “Le rayonnement de la Terre et son influence sur la vie” (Ed. Au Signal, Lausana 1987) Robert Endros y Karl Ernst Lotz cuantifican el efecto de la permanencia prolongada sobre un curso de agua subterráneo sobre las distintas glándulas del sistema endocrino: se da un aumento de actividad de las glándulas suprarrenales y de la tiroides, mientras que baja la de las restantes, la epífisis, la hipófisis, el timo, el páncreas y las glándulas genitales. En efecto, en la vertical de los bordes de un curso de agua subterráneo se detectan diferencias de potencial de entre 10 y 100mV y una disminución del campo magnético terrestre (Yves Rocard, “La science et les sourciers”).

Estos cursos de agua circulan en donde hay discontinuidades del terreno. Estas “fallas del terreno”, aunque aquí no nos referimos lógicamente a la falla en sentido geológico, son  lugares de menor resistencia de éste por donde fluye gas radón y radiación gama del interior de la tierra. Aunque esta radiación sea de baja intensidad, su peligrosidad no es despreciable.

Los geobiólogos experimentados saben como la incidencia de los casos de cáncer es mayor en la vertical de estos puntos si se permanece en ellos de forma prolongada, por ejemplo si es el lugar donde se encuentra la cama en la que se ha dormido durante muchos años: esas radiaciones podrían contribuir a la proliferación de radicales libres asociada al cáncer. Permanecer sobre estos puntos provoca cansancio, ahogo, sueño poco recuperador, etc. Este efecto se hace también sentir por la vegetación: un  árbol se inclina para evitar su efecto, crece menos o acaba muriéndose si se planta sobre un curso de agua. De igual modo en las construcciones a la vertical de un curso de agua subterráneo es más probable que aparezcan grietas en la pintura y cemento o losas o azulejos rotos. Se hace pues de vital importancia recomendar un cambio de emplazamiento de la cama, ya que en estos lugares permanecemos prácticamente sin movernos un tercio de nuestras vidas. Esta mayor permanencia, normalmente donde dormimos o en nuestra mesa de trabajo, es la que hace estos efectos particularmente peligrosos.

2. Chimeneas cosmotelúricas

Son zonas en forma de círculo, que en la naturaleza suelen aparecer según el caso como zonas en las que la hierba crece de forma diferente o con diferente espesor e incluso con apariencia quemada, aunque pueden aparecer en cualquier lugar. Se les llama así al entenderse que son puntos en los que hay un flujo cíclico de energía ascendente (telúrica) seguido de energía descendente (cósmica), ciclos que duran unos minutos en cada sentido. Estos cambios de ciclo son nefastos para el hombre si permanece en ellos mucho tiempo (lugar de descanso o trabajo) ya que estos fenómenos hacen sentir sus efectos atravesando las construcciones, tanto sus muros como sus plantas.

3. Las redes telúricas y su impacto en la salud

En torno a 1950 el Dr. alemán Ernst Hartmann pone en evidencia la existencia de esta red que ahora lleva su nombre. Supone una cuadrícula de orientación cardinal (N-S y E-O) , de paredes de unos 20 centímetros, alejadas entre sí de 2 a 2 ½ metros y según algunos científicos tridimensional. Parece ser de naturaleza eléctrica ya que se podría verse modificado ligeramente por efecto de campos eléctricos y se desplazaría igualmente por “efecto de punta”: ¡una cama con dosel de unos 2 metros de altura por ejemplo incluso siendo de madera, atrae frecuentemente a sus cuatro ángulos los nudos Hartmann!

Más o menos al mismo tiempo el alemán Dr. Curry pone en evidencia la existencia de otra red, que lleva su nombre. En este caso se trata de una cuadrícula de orientación diagonal respecto a la anterior, de paredes espaciadas unos cuatro metros y de unos 40 cm de espesor. Parece ser de naturaleza magnética, ya que se puede desplazar ligeramente con masas ferromagnéticas.

Otra red de origen telúrico, naturaleza eléctrica y disposición oblicua, con paredes finas de unos 3cm y a unos 36 metros de distancia entre sí es la Red Gran Diagonal. Estos tres fenómenos parecen ser los más importantes desde un punto de vista de impacto sobre la salud.

Existen otras redes telúricas que llevan el nombre de los científicos que las han puesto en evidencia como la red Palm (cardinal 4,5 a 5,5metros de distancia entre paredes) , la red Peyre (cardinal de 6,5  a 7 metros de distancia entre paredes), la red Wissmann (oblicua de 10 metros de distancia entre paredes). De la misma forma muchos autores (el suizo Georges Prat, el francés Stéphane Cardinaux entre otros) , parecen asociar estas redes a los distintos metales predominantes en la tierra ; así la red Hartmann se correspondería al níquel, la red Curry al hierro,  y habría una red correspondiente al cobre, al aluminio, al oro, y así sucesivamente.

La presencia de la red Hartmann parece reforzar la nocividad de aquellos fenómenos a su paso, venas de agua o fallas, pero no parece tener en si un efecto nocivo. Un cruce de la red Curry puede ser origen de migrañas, depresiones, anemias, dolores intensos… La coincidencia de un cruce de ambas redes será todavía más perturbador de los órganos que se encuentren a su vertical. El cruce de paredes de la red Gran Diagonal podría responder a la presencia de angiomas, AVC o muerte súbita del neonato, por lo que se refiere a nuestro cuerpo, y la multiplicación del tronco de los árboles que se encuentran a su paso.

También hay redes y sus correspondientes nudos cuya presencia es favorable y benéfica; es el caso de la red sagrada, con paredes de unos 3 cm de espesor y espaciadas entre 25 a 30 metros de energía de naturaleza cósmica. Sus cruces son zonas de refuerzo inmunitario, que favorecen la meditación o el trabajo intelectual. Encontramos en ellos árboles de tamaño y belleza excepcional.

Bioelectricidad: campos eléctricos y magnéticos. Polución electromagnética.

En paralelo al progreso tecnológico y a la creciente industrialización es cada más denso y no exento de peligro el “caldo” electromagnético en el que vivimos inmersos. A las agresivas ondas de origen natural se suman ahora los campos eléctricos y magnéticos de nuestro entorno, así como las hiperfrecuencias (las radiaciones de alta frecuencia en un espectro que va desde los 0,9 a los 10 GHz de la telefonía móvil,  los Wifi, Wlan o los radares). Se acuñó para definir este fenómeno el término “electro-smog”: del inglés “smoke” humo, junto a “fog” niebla, que da una idea de la percepción que de este se tiene. La progresión del electro-smog dobla su intensidad cada cuatro años, por lo que representa una amenaza a mi entender superior a la contaminación química.

Para hacer un estudio lo suficientemente completo del hábitat, el geobiólogo de hoy debe medir los campos eléctricos y magnéticos a bajas frecuencias (50 Hz en Europa, 60Hz en América) generados por corrientes alternas en la vivienda u oficina peritada y muy especialmente en aquellas zonas de mayor permanencia, de forma que éstos no sobrepasen determinados valores de seguridad. Al igual que para las alteraciones de origen natural, es en camas, zonas de juego o trabajo, donde la incidencia de estos fenómenos puede traer peores consecuencias.  Cables mal apantallados enchufes demasiado cercanos al cabecero de las camas, televisores de tubos catódicos, radio-despertadores a corriente alterna, lámparas de mesilla de noche con variadores o con interruptores no bifásicos si no se respetan la correcta polaridad de la instalación, pueden ser verdades quebraderos de cabeza y nunca mejor dicho. No solamente el encendido hace peligrosas las instalaciones por los campos magnéticos generados; instalaciones apagadas liberan cargas eléctricas al medio generando campos eléctricos que pueden superar los niveles tolerables.

La toma de tierra de una construcción no es solo una medida de seguridad antes la posible descarga de una instalación o electrodoméstico, sino que es también una medida que contribuye, cuando instalada convenientemente, a la salud de sus habitantes. Una toma de tierra contribuye a despejar en mejor o peor medida hacia fuera de la vivienda o lugar de trabajo las cargas eléctricas procedentes de las instalaciones de su interior y que podrían ser perjudiciales para sus habitantes.

Lo mismo hay que decir para los campos electromagnéticos de alta frecuencias (frecuencia >0,1 GHz): antenas y aparatos de telefonía móvil, Wifi, radares, bases de telefonía fija y un largo etcétera. Los campos eléctricos o magnéticos de corriente alterna, resistencia de tomas de tierra o las hiperfrecuencias pueden medirse hoy en día con muy poco margen de error con aparatos de medición bastante fiables y coste razonable que deberán encontrarse en el maletín de cualquier geobiólogo. Igualmente se podrán dar recomendaciones que puedan ser implementadas de un modo fácil para disminuir el impacto de estos fenómenos, referentes a la instalación eléctrica o de telefonía (para reducir el impacto de los campos generados en el interior de la vivienda) y a la decoración (pinturas, cortinas, persianas que pueden disminuir el impacto de las hiperfrecuencias procedentes del exterior de la vivienda)

La normativa que rige los límites máximos de seguridad en cuanto a campos electromagnéticos es bastante laxa.  La mayoría de estas normas nacionales se basan en las recomendaciones de la Comisión Internacional de Protección contra la Radiación no Ionizante (ICNIRP). Esta organización no gubernamental, reconocida  por la OMS, evalúa los resultados de estudios científicos realizados en todo el mundo y basándose en un análisis en profundidad de todas las publicaciones elabora  directrices en las que establece límites de exposición recomendados. Para la toma de tierra por ejemplo, la guía BT-18 del ministerio de industria no da valores máximos de resistencia, sino simplemente valores máximos de tensión de contacto (masa-tierra) para cada tipo de suelo. Los siguientes valores máximos se dan como sugerencia. Se ha  tenido en cuenta que distintos individuos pueden reaccionar de diferente modo antes estos fenómenos y que pretendemos hacer una labor preventiva. El número de individuos electro-hipersensibles está en crecimiento.

Fenómeno Frecuencia Niveles máximos
Ambiente Cabecero
Campo Eléctrico alterno <10e8 Hz 8 V/m ** 4 V/m
Campo Magnético alterno 150nT /1,5 mG* 20 nT /0,2 mG*
Campo Electromagnético >10e8 Hz 0,2 V/m** -
Resistencia de la toma de Tierra   7-12 Ohm 2-7 Ohm

*: Unidades en nano Teslas o mili Gauss.
**: Medido en unidades de tensión en Voltio por metro.
Fuentes:Bio-Resonance according to Paul Schimdt, Dietmar Heimes, Ed. Spurbuchverlag (Alemania, 2004), Votre santé en lieu sûr, Alain de Luzan Ed. Le courrier du livre (Francia 2008)

Los efectos de la contaminación por campos electromagnéticos van del insomnio a la leucemia y se constatan cada vez más desórdenes de tipo fisiológico y psicológico relacionados con ella.

Un estudio realizado en Suecia sobre 450.000 habitantes, ha permitido establecer después de un seguimiento de 15 años los siguientes hechos: el riesgo de leucemia en el niño aumenta 2,7 veces cuando su exposición media al campo magnético es de al menos 2mG y unas 3,8 veces si es de 3 mG (fuente: estudio Feychting).

Conclusiones

  • El geobiólogo no es un terapeuta, pero puede detectar fenómenos de extraordinaria importancia para la salud en relación con el sitio en el que se vive por lo que su intervención puede ser pues enormemente útil.
  • La geobiología está en constante evolución. Aunque parece claro que el hombre es sensible al entorno e intuitivamente podamos hacer aseveraciones en este sentido, mucho queda por hacer en el estudio científico de su impacto sobre la salud para dotar a esta disciplina de un mayor reconocimiento. Los estudios existentes hasta la fecha son poco numerosos y bastante recientes.
  • A esto se une que, siendo la radioestesia el único medio actual de detección de redes y venas de agua subterránea y no pudiendo ser explicada por la ciencia, resulta difícil este reconocimiento. No obstante, esto no debe impedirnos tener un enfoque científico, perseverando en su estudio para comprender sus mecanismos y dedicándole atención a la investigación y al intercambio entre la medicina y la geobiología, pues se trata de un problema de salud pública cuyas consecuencias obligarían a una atención permanente.
  • En un buen peritaje geobiológico no se resume a un levantamiento de fenómenos que  puedan causar geopatías, sino que se le debe aconsejar al cliente como modificar la  disposición de los espacios de forma a evitar la incidencia e éstas, especialmente para  aquellas actividades de mayor permanencia: lugar de sueño y trabajo. Cualquier utensilio  armonizador disponible en el mercado no debe reemplazar jamás el colocar al cliente en  un lugar seguro para su salud, ya que las zonas patógenas siempre estarán ahí.
  • En cuanto a la bioelectricidad el problema no es el reconocimiento, sino la concienciación de la opinión pública y las autoridades: estudios suficientemente serios avalan la obligada cautela a tener con la contaminación electromagnética, pero es necesario un esfuerzo para hacer frente a los intereses de potentes sectores industriales que por otro lado son creadores de riqueza y empleo.
Artículo publicado por Jorge Boente el 4 Octubre 2012. Última modificación el 7 Enero 2014. Valoraciones: 4.8 de 5 en 5 votos.