Entendiendo al ludópata

La adicción empieza por ganar en el juego

Hace no muchos años, cuando mencionábamos la palabra "ludópata" nos venía a la cabeza la imagen de una persona de clase social baja, que se pasaba las horas muertas en el bar, que más bien era un "sinvergüenza" que jugaba sin cesar a una máquina tragaperras porque era un vicioso.

Actualmente, ya se ha estudiado mucho acerca de este problema y está más que constatado que es un trastorno adictivo sin sustancia, pues así se recoge en el DSM-V.

Estamos hablando, pues, de una adicción, pero aún con toda la información que hoy tenemos al alcance, cuesta mucho entender cómo alguien que creíamos sensato y racional ha podido meterse en esto.

El perfil de los afectados de ludopatía ya no es sólo ese "hombre de bar", ahora vienen a terapia tanto hombres como mujeres, jóvenes y mayores, de menor y mayor nivel cultural... al fin y al cabo, todos estamos expuestos a "engancharnos". El juego está al alcance de todos, podemos jugar desde casa, en pijama, desde el teléfono, todas las comodidades son pocas. Hay juegos para todos los gustos, desde las tradicionales máquinas, loterías, bingos y casinos hasta las apuestas deportivas, que son las preferidas por los más jóvenes.

Nadie genera una adicción el primer día que juega, pero si las primeras veces nos toca un premio, hemos tenido muy mala suerte... ya hay más probabilidad de pensar "que yo soy muy inteligente, que a mí esto se me da muy bien... y anda, aquello que me preocupaba tanto se me había olvidado totalmente....". No hay nada de malo en jugar de vez en cuando, el peligro empieza cuando sin darnos cuenta, la frecuencia aumenta, y cómo de entrada, no es algo nocivo, por qué habría que plantearse que hay que parar, tampoco estamos haciendo daño a nadie....

El afectado ya puede empezar a tener una ligera sospecha de que algo no va bien cuando ya se ha planteado no jugar ese día, y finalmente, jugó; cuando se da cuenta de que ha gastado más dinero en este tiempo del que pretendía... pero a quién le va a contar esto... es muy vergonzoso y esto no le puede estar pasando, es demasiado inteligente como para ser ludópata, así que habrá que salir del lío como sea, y aquí no ha pasado nada. ¿Problema? La única solución que se les ocurre debido al alto nivel de ansiedad, que no les permite pensar de forma adecuada y organizada, es continuar jugando, y así recuperar lo perdido. Evidentemente, empiezan las deudas, los préstamos y demás, hasta que por fin alguien externo se percate de lo que está sucediendo y juntos busquen soluciones.

Este es el proceso, así de sencillito, la persona no es realmente consciente hasta que no está metida hasta el cuello, y desde ahí es más difícil salir... así que si crees que estás abusando, coméntaselo a un amigo, a tu pareja, a un familiar, a quien quieras, pero hazlo ya!! Hasta que no expreses en voz alta, que algo está pasando, no lo podrás abordar.

Artículo publicado por Mª Del Puerto Campos Ginés el 4 Agosto 2014. Última modificación el 7 Diciembre 2016. Valoraciones: 4.6 de 5 en 12 votos.