Sobre la calvicie y la regeneración capilar

Sobre la regeneración capilar de la calviciePuede ser de diverso origen pero la más común es la alopecia androgénica con más del 90% de los casos, provocada por hormonas masculinas sobre la raíz del cabello, de ahí que la mayoría se dé en varones.

En las alopecias no cicatriciales aunque se haya perdido el pelo, es folículo está intacto, por lo que el proceso puede ser reversible, es importante tomar medidas antes de haber perdido totalmente el cabello pues su progresiva miniaturización concluye con una atrofia completa y fibrosis.

La alopecia difusa es la más fácil de tratar y de revertir pues la “alopecia areata” si está provocada por procesos o enfermedades autoinmunes como la diabetes mellitus T-1, la artritis reumatoide o la enfermedad celíaca ha de tratarse previamente el proceso que la provoca.

La importancia del origen de la pérdida

Mi recomendación es que el médico determine el origen de la pérdida, dermatosis, alopecias virales, enfermedades neoplásicas, alopecias bacterianas, etc. y decida si es oportuno reforzar el tratamiento con la colaboración del terapeuta para potenciar su resultado.

En fases tempranas de alopecia difusa, cuando es provocada en gran medida por el estrés, aunque coexistan factores hereditarios u otros, se obtienen muy buenos resultados estimulando el área con técnicas de masaje de tejido conjuntivo para ayudar a la regeneración capilar venoso-linfática, con el fin de que lleguen a esas zonas más nutrientes y el flujo de recogida de deshechos celulares sea más eficaz.

Técnicas para estimular la regeneración capilar

Las sesiones, no mayores de media hora, pueden ser reforzadas con una loción basada en hierbas y aromaterapia y finalizadas con drenaje linfático manual, que estimula la regeneración de canales pre-linfáticos y ayudan a la eliminación de los deshechos celulares por las cadenas ganglionares del cuello hasta “terminus” (zona de vertido linfático a sangre) a ambos lados del cuello en las venas subclavias izquierda y derecha.

Después de haber dejado de generar cabellos, cada vez más cortos y delgados, el folículo sigue vivo, con lo que es posible que vuelva a generar pelo siempre que se estimule debidamente y se corrijan los factores que lo desencadenaron (que estén en nuestra mano) como mejorar la alimentación, gestionar el estrés, hábito de vida, etc.

El patrón de pérdida típico es desde la frente (entradas) hacia la coronilla, casi nunca en la zona temporal ni occipital, casualmente estas zonas están más pobladas de vasos sanguíneos y linfáticos quizás por el diario masaje (involuntario) contra la cabecera de la cama cuando dormimos. No es que en la parte alta del cráneo no haya de estos capilares, pues todas las células del cuerpo son visitadas por estas redes de suministro de nutrientes y recogida de deshechos, pero son canales más débiles y el aporte no es tan fluido como en otras regiones del cuerpo.

Dice el Dr. Bruce H. Lipton en su magnífico libro “La biología de la creencia” que cada célula es un ser vivo, que se alimenta, excreta, siente, tiene memoria y produce diversas sustancias y que en definitiva no somos mas que una asociación de células con un interés mayor como comunidad que el de la sola célula, por lo tanto estamos en deuda con ellas, con cada célula de nuestro cuerpo y hemos de darle atención física y emocionalmente, con una adecuada alimentación, hábitos saludables, masajes y mimos, no olvidemos que ellas sienten.

Artículo publicado por el 23 Mayo 2016. Última modificación el 23 Mayo 2016.
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