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Hablar de Feng Shui es hablar de la energía o Qi, esa sutil fuerza que nos rodea,
que está presente en todos los lugares donde fijemos la mirada, la
observamos, la sentimos, la estudiamos y la utilizamos para nuestra
conveniencia, buscando su calidez y su apoyo, para encontrar el equilibrio
entre nosotros y la naturaleza.
Para centrar el
concepto de Feng Shui en un terreno más concreto debemos hablar de
las tres suertes o destinos que acompañan nuestra vida:
- La suerte del cielo,
que nos viene dada cuando nacemos, características innatas que no se
pueden modificar, el resultado de nuestra vida anterior reflejado
en el presente, el lugar donde nacemos, la familia que tenemos, el carácter,
la salud, nuestras cualidades, etc., todo ello nos viene entregado al
nacer.
- La suerte del hombre, es
nuestro esfuerzo, nuestro trabajo, nuestra actitud, debemos movernos
y aprovechar las oportunidades que nos presenta la vida, lograr nuestro
objetivo llevando a cabo nuestras decisiones, ser conscientes de nuestra
vida y vivir el presente, debemos conseguir que nuestros pensamientos,
nuestras emociones y nuestro cuerpo anden en línea, dándose la mano,
para dejar así que se exprese nuestra alma.
- La suerte de la tierra,
las formas físicas de nuestro entorno y como nos afectan, el lugar
donde vivimos, nuestra área de descanso, nuestro lugar de trabajo,
sus orientaciones, las emanaciones de la tierra, los vientos, el recorrido
del agua que nos rodea, etc.
Las tres suertes
están conectadas entre sí, el Feng Shui trabaja con la suerte de la
tierra, su labor es conseguir que los ambientes tengan una energía
favorable para nosotros, proporcionándonos salud, vitalidad, buenas
relaciones, dinamismo, equilibrio y armonía, es lo que llamamos Sheng
Qi o energía favorable. En su defecto, un ambiente desequilibrado puede
provocar trastornos en nuestro organismo, en nuestro estado de ánimo
e incluso enfermedades, esta energía sería desfavorable, se le denomina
Sha Qi.
Con el paso de los años han
aparecido distintas escuelas, que a su vez han ido evolucionando adaptándose
a las nuevas formas de vida. Muchos conocimientos y pensamientos se
han ido transformando, desapareciendo y surgiendo de nuevo, aunque las
formas de la naturaleza, nuestra ubicación en ella y los ciclos de
tiempo siguen siendo el fundamento para el estudio del Feng Shui.
El Feng Shui debe
considerar el entorno exterior que nos rodea y cómo nos influye, conocer
las energías propias de la vivienda o negocio, que dependen de la orientación,
de la fecha de construcción, de las aperturas (balcones, puertas, ventanas)
por donde entra la energía y también las emanaciones propias de la
tierra. Para ello utiliza distintas herramientas, como pueden ser: la
brújula (Luo Pan), la geobiología para detectar posibles geopatías
como venas de agua subterráneas, fallas, líneas Hartmann, Curry, contaminación
electro-magnética, etc., las matemáticas para calcular el mapa energético
del lugar (estrellas volantes) y la astrología con el Ki de las
nueve estrellas y los cuatro pilares del destino.
El Feng Shui se
utiliza actualmente en muchos países, en Hong Kong un consultor de
Feng Shui debe firmar los planos de un proyecto antes de su construcción.
Arquitectos mundialmente conocidos, utilizan el Feng Shui de forma habitual
y muchas empresas lo utilizan en beneficio propio y de sus empleados.
Por lo tanto,
podríamos decir que el Feng Shui es un compendio de arte, ciencia y
filosofía, que nos ayuda a mantener el equilibrio en nuestras vidas,
y de éste modo proporcionarnos salud, bienestar y armonía.
Feng Shui Vida
- Consultores
Anna Colomer y
Benjamín Ibáñez
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