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Se ofrece «alojamiento» a aquellas parejas que quieran conocer el amor verdadero...
«Para que el sentimiento de amor se geste, para que una atracción química deje de ser algo más que una respuesta pasajera a una inducción hormonal o emocional, se necesita de un observador, de una tercera persona que contemple la posibilidad de que esa chispa inicial prenda y se convierta en una llama...»
¿Por qué siempre que se habla de amor es habitual utilizar la analogía del fuego y no la del agua?

La analogía del fuego responde a la experiencia, hoy común, del enamoramiento y la pasión físico-emocional que éste conlleva; sin embargo, el tema que voy a desarrollar se centra en la expresión del amor como vínculo superior no pasional y lo considera el núcleo de la experiencia vital humana.
Para entender mejor este concepto, el elemento líquido y, más concretamente el [1]agua, es mucho más apropiada que el fuego.
Decía al principio que para gestarse el sentimiento de AMOR entre dos personas, es necesaria la participación de una tercera persona que contemple el inicio de la relación o, lo que podríamos llamar, la condensación alquímica de ese amor. Suele suceder que las personas que están «predestinadas» para el amor (ya que existen grados de compatibilidad que marcan los índices para una mejor convivencia), no necesariamente saben apreciarlo.
La falta de una educación para el amor los hace ciegos a las sincronías que, a modo de señales, aparecen cuando una persona está madura para el amor pues, siempre que una persona esté dispuesta para el amor, en cuestión de poco tiempo, aparecerá en su horizonte personal una pareja compatible con su proyecto evolutivo.
«Y al igual que el oxigeno y el hidrógeno se unen para formar una molécula de agua, la química corporal de estas dos personas proyectada en sus sentidos, empezará a generar una corriente húmeda, una conexión entre sus mentes que, poco a poco, irá condensándose hasta precipitar en forma de lluvia»
Es en este paso donde aparece la tercera persona cuya función es la de ser el espacio donde la humedad se condensa y hace posible la precipitación. La pareja puede no darse cuenta de que es observada y son muchas las parejas que han iniciado su proceso de formación sin saber que fue la mente de una tercera persona la que posibilitó la relación.
Pues basta con que un compañero de trabajo, vecino o amigo les vea en una animada conversación y observe lo que es, a todas luces, una pareja compatible, para que el proceso de condensación-enamoramiento empiece a desarrollarse…
Por lo general, la persona que observa suele comunicar su impresión a otras personas, incluso a la propia pareja o a uno de sus miembros y es entonces cuando el proceso inicial de condensación empieza a precipitar en forma de pequeñas gotas que, poco a poco, conforme la pareja multiplique sus impresiones y vaya afianzando su imagen de pareja, se convertirá en una lluvia torrencial que les dejará calados hasta los huesos, empapados el uno en el otro, con el sentimiento íntimo y embriagador de haber encontrado al compañero ideal.
En este momento, el proceso de amar está en su fase inicial y la pareja se aloja en la mente de la persona o personas que creen en ellos como pareja.
El problema es que los observadores de este amor no se toman en serio su labor y, una vez que la pareja inicia su andadura formal, se desentienden de su evolución lo que deja a la pareja suspendida en el aire y expuesta a todo tipo de corrientes sentimentales.
En la siguiente fase, en cuanto una pareja deja de ser novedad, su relación «se instala» en la mente de familiares y amigos y pasa a ser observada por estos.
Y, el manantial que se formó en el transcurso de las primeras semanas, cuando su amor todavía era auspiciado por el primer observador o gestor inicial, se desparrama por los espacios de familiares y amigos que «les pronostican en función de su propia trayectoria como pareja». Y este suele ser el «trágico» destino de infinidad de parejas que, tras un periodo de inicio en el que «el clima» les era propicio (las lluvias abundantes y el terreno fértil), pasan a un periodo posterior, donde la sequía les hace considerar el AMOR (sentimientos-agua) como un bien escaso que hay que comprar, mendigar o incluso robar.
Algunas parejas sobreviven excavando un pozo y extrayendo con gran esfuerzo las aguas subterráneas que de él manan. Estas son las parejas que viven alojadas en las mentes de sus hijos y sobreviven mediante el rol de padres, siendo el vínculo con los hijos el que da sentido a su existencia como pareja.
¿Cómo lograr que el AMOR prospere sin esfuerzo, que la lluvia empape la tierra hasta fluir en un manantial, éste se transforme en un arroyo, posteriormente en un río caudaloso y cierre su ciclo llegando al mar? ¿Qué se necesita hacer o tener?

Las personas que lo han logrado son las depositarias de este milagro y lo considero milagroso por lo extraordinario de su logro, ya que son muy pocas las personas que pueden decir que han conseguido amar y ser amadas hasta el final de sus días. Por lo general, estas personas mueren sin ser conscientes de su fortuna y, por tanto, no han podido transmitir las claves de su experiencia.
Para hacer conscientes estas claves se necesita una educación para el AMOR.
- En esta educación para el amor se contempla la figura de la persona que aloja o alberga a la pareja que se forma.
- Tradicionalmente, esta figura era requerida por la propia pareja cuando se decidían a formalizar su unión ante su tribu o poblado y solía ser una figura de respeto o autoridad. Después, la pareja respondía ante ella de cualquier incidencia o problema que surgiera y a cambio eran albergados como pareja estable por la comunidad.
De hecho, la unión sólo se aprobaba si era considerada apropiada por las figuras de autoridad lo que garantizaba el éxito de la misma. Con el tiempo, al hacerse más compleja la sociedad humana, la figura de autoridad destinada a albergar o fijar el vínculo de pareja se trasladó a la figura paterna dentro del ámbito familiar y al juez o sacerdote (registro civil) en el ámbito social. Pero el carácter sagrado del vínculo se ha ido perdiendo al carecer los encargados de ejecutarlo de la capacidad real de OBSERVAR el inicio, desarrollo y evolución del vínculo amoroso.
El desarrollo del AMOR es un proceso en el tiempo y en el espacio:
- Como proceso temporal nace, crece, se desarrolla y se transforma adecuándose a las distintas etapas de la vida. Es una experiencia evolutiva.
- Como proceso espacial, necesita de unas coordenadas que le fijen al entramado de la sociedad en la que se desarrolla y evoluciona.
En un mundo ideal, deben de ser los padres, más concretamente la madre, la que OBSERVE el tiempo de inicio de un posible amor y, una vez gestado, dicho amor deber depositarse en la unidad familiar compuesta por el padre y la madre, cuya experiencia del amor se convierte en la mejor garantía de futuro.
He de aclarar que el ritual cívico o religioso no tiene valor alguno sin unas coordenadas de tiempo y espacio en las que dicho amor pueda evolucionar, etapa tras etapa. De hecho, muchas personas celebran públicamente sus rituales de compromiso: matrimonio, bodas de plata, de oro, etc. pero mueren sin haber conocido el verdadero amor, la íntima comunión en cuerpo y alma.
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[1]¿QUÉ ES EL AGUA? Si existe un elemento que, a lo largo de millones y millones de años, ha unido a todos los seres vivientes de nuestro planeta es el agua. El agua nació en el Universo cuando el oxígeno, creado en las estrellas, se unió al hidrógeno, la materia más vieja del Cosmos. En ciertas condiciones de temperatura y presión, un átomo de oxígeno y dos de hidrógeno se unen para formar una molécula de agua, que los químicos representan como H2O.
Cuando se formó, hace cuatro mil quinientos millones de años, la Tierra era una bola de magma en fusión con cientos de volcanes activos en su superficie. El magma, cargado de gases con vapor de agua, emergió a la superficie gracias a las constantes erupciones. Luego la Tierra se enfrió, el vapor de agua se condensó y cayó nuevamente al suelo en forma de lluvia: así comenzó el ciclo del agua. La lluvia llenó las depresiones del planeta y creó los océanos. Mil millones de años después, en los océanos se reunieron las sustancias químicas que darían origen a la vida: metano, hidrógeno y agua.Desde entonces, la misma agua ha circulado una y otra vez en el planeta, originando y conservando la vida. Gracias al ciclo del agua, que constantemente purifica a este valioso elemento, hoy disfrutamos de la misma agua que bebieron los dinosaurios. En una gota de agua hay trillones de moléculas, que no están sólidamente unidas entre sí. Cuando el agua fluye, las moléculas se deslizan unas sobre otras. Por ello el agua líquida no tiene una forma definida.En cambio, las moléculas del agua sólida se disponen en forma de pequeñas pirámides. Quedan sujetas unas a otras y no se pueden mover. El hielo es más liviano que el agua líquida, pero ocupa un volumen (espacio) mayor porque la moléculas están más separadas. Por eso, una botella de vidrio llena de agua puede estallar al congelarse. El vapor de agua es agua en estado de gas. El agua calentada hasta los 100 grados Celsius se evapora y se hace invisible, pues las moléculas pierden toda conexión. Si la temperatura disminuye, el vapor se condensa en gotitas. A veces el hielo se transforma en vapor sin pasar por el estado líquido: es la sublimación. El agua es el único elemento que se encuentra en la naturaleza en estado gaseoso, líquido y sólido…
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