El tiempo y el silencio no solucionan nada

Jordi Ysàs
29 Nov 2025 lectura de 8 minutos
El tiempo y el silencio no solucionan nada Recomendado

Consecuencias del abuso sexual infantil

Abigail Sibauti, psicóloga y Analía Verónica, Doctora en Psicología, han publicado su estudio sobre las consecuencias que tiene el abuso sexual infantil. Su investigación es estremecedora. El trabajo realizado tiene la finalidad del estudio de las consecuencias psicopatológicas que pueden presentar las personas que fueron víctimas de abuso sexual en la niñez o adolescencia.

Los efectos negativos del abuso sexual infantil en niños, niñas y adolescentes son severamente graves, por ello, hay que hacer hincapié, en todos los ámbitos sociales, desde padres, familia, centros educativos e instituciones, para divulgar esta información sobre ese daño que, de alguna forma, la sociedad sigue ignorando, escondiendo, eludiendo o silenciando con la frase:

Con el paso del tiempo, conforme vayan creciendo, ya se solucionará.

Lo primero que nos llama la atención es que el 20% de las niñas, 1 de cada 5, sufrirá a lo largo de su infancia o adolescencia, algún periodo de acoso o abuso sexual.

El abuso sexual es una violación de los derechos humanos, definido como cualquier contacto sexual directo e indirecto hacia un niño, niña o adolescente con el objeto de obtener gratificación.

Puede ser directo, mediante el contacto, tocamientos, penetración, etc. O de forma indirecta como el exhibicionismo, mensajes sexualizantes, captación de imágenes, palabras y gestos obscenos, para satisfacer o gratificar sexualmente a un adulto o grupo de adultos.

El estudio remarca que ese abuso indirecto es de igual gravedad para el menor niño, niña que el acto sexual consumado.

Representación de violencia física en un niño

En sus inicios en las investigaciones sobre el maltrato infantil se focalizó sobre el daño físico. Ahora sabemos que cuando se abusa de un menor no solo hay daño físico, sino que generalmente existe también una secuela psicológica.

Este abuso suele ejercerse por alguien conocido por el menor, algún familiar directo o conocido de la familia y del entorno del niño, niña. Cuando es practicado por un familiar consanguíneo se conoce como incesto. Otra forma es por un agresor desconocido, denominándose ataque sexual. Hay todavía un tercer tipo, la explotación sexual, en la que el niño, niña son utilizados como objetos comerciales. Pedofilia, tráfico de niños para turismo sexual, pornografía con presencia del niño, niña o a traves de Internet. También se puede dar en el interior de la familia.

El abuso sexual a niñas, niños y adolescentes es, tal vez, el secreto mejor guardado por las familias de las víctimas, como detalla la Psicóloga infantil A. V. Losada (2011).

Existe una relación desigual entre quienes participan, el abusador, en una situación de autoridad y poder que se utiliza para someter al niño, niña o adolescente a las actividades sexuales.

Además, el abuso sexual es entendido como un evento traumático, deja marcas profundas. Entre sus efectos, las niñas describen comportamientos que denotan la situación traumática, como aislamiento, retraimiento, miedo, siendo estos descritos como marcas posteriores a la situación abusiva vivida.

Representación de un niño sufriendo tumbado en el suelo

La Doctora Rosa Rúa Fontarigo por la Universidad de Vigo, con la tesis Abuso sexual infantil (2021), hace referencia al concepto de vulnerabilidad y expresa que el abuso sexual es una grave forma de maltrato infantil que vulnera el derecho de niñas, niños y adolescentes a su integridad física y dignidad humana impidiéndole un desarrollo pleno, estimándose una prevalencia que oscila entre un 10 % y un 20% en la población de Occidente.

Remarcar que los abusos dentro del ámbito familiar suelen ser más traumáticos, ya que el niño, niña admite emociones opuestas en relación a la protección, la confianza y el cariño que se espera por parte de los familiares. Cada menor presenta un grado de afección y las secuelas son incomparables. Estas consecuencias son físicas, conductuales, emocionales, sexuales y sociales.

Veamos una relación de todas ellas... 

Consecuencias psicopatológicas físicas

A corto plazo, pesadillas y problemas de sueño. Cambio de hábitos de comida. Pérdida de control de esfínteres. Fatiga crónica idiopática. Trastorno de somatización.

A largo plazo, dolores crónicos generales. Desórdenes alimentarios. Problemas gastrointestinales.

Consecuencias psicopatológicas conductuales

A corto plazo, consumo de drogas y alcohol. Fugas. Conductas autolesivas o suicidas. Hiperactividad. Bajo rendimiento académico.

A largo plazo, intento de suicidio. Consumo de drogas y alcohol. Trastorno disociativo de identidad. Trastornos de la conducta alimentaria. Trastornos en el sueño y el dormir.

Consecuencias psicopatológicas emocionales

A corto plazo, miedo generalizado. Agresividad. Culpa y vergüenza. Aislamiento. Depresión, baja autoestima, sentimientos de estigmatización. Rechazo al propio cuerpo y estrés postraumático.

A largo plazo, depresión ansiedad. Baja autoestima.

Consecuencias psicopatológicas sexuales

A corto plazo, conocimiento sexual precoz de la edad. Masturbación compulsiva. Exhibicionismos. Comportamientos sexuales agresivos. Ausencia de deseo sexual.

A largo plazo, fobias sexuales. Disfunciones sexuales. Falta de satisfacción sexual.

Consecuencias psicopatológicas sociales

A corto plazo, déficit de habilidades sociales. Retraimiento social y conductas antisociales.

A largo plazo, problemas de interacciones sociales. Aislamiento y mayor probabilidad de sufrir revictimización.

Niño pidiendo ayuda

Para el Catedrático de Psicología de la Sexualidad Félix López Sánchez (2005), expresa ¿Por qué las niñas sufren más abusos que los niños? Hay una razón que parece evidente y es que los abusadores son casi siempre varones y la mayoría de la población es heterosexual. En todo caso, la mayor parte de los niños víctimas de abusos lo son también por parte de varones homosexuales o heterosexuales, no por parte de mujeres. Las niñas sufren más abusos intrafamiliares que los niños. En España, por ejemplo, el 4% de los abusos sufridos por los chicos fueron por familiar, mientras que en el caso de las chicas llega hasta un 16%5 (López Sánchez, 2005).

Bien, el informe no deja a nadie indiferente, sobre todo en las familias donde el lobo, el depredador, está dentro de la familia.

El estudio remarca que la familia debe ser el lugar de seguridad de los niños y niñas, para que crezcan seguros y confiados, y al mismo tiempo remarca que es el lugar donde se sufren un mayor número de abusos sexuales.  

Para Gabriela Fuentes (2012) educadora de servicios sociales, describe el perfil de familia abusiva y menciona que existen algunas características que se repiten en las dinámicas relacionales del circuito de abuso como la historia de violencia familiar.

Los grupos primarios en situación de incesto son familias que han vivido historias de violencia y abandono a través de las distintas generaciones. Es decir que existe la tendencia a repetir crónicamente comportamientos abusivos y violentos sobre los hijos, quienes a su vez podrán transformarse en un futuro en padres abusivos.

El secreto de la situación de abuso: en el caso del incesto, podemos hablar de un secreto compartido, es decir, que es un secreto que conoce toda la familia, pero se mantiene oculto del mundo exterior. Estos secretos nunca se discuten, y los miembros de la familia no solo aparentan desconocerlos ante los extraños, sino también entre sí.

Niño en un sofá con las manos en la cara

Cómo son esas familias

En el caso de las familias en situación de abuso se puede observar que las amistades, las relaciones laborales o escolares y las relaciones comunitarias son escasas. Son familias cerradas, aisladas, con poco contacto social y sin redes relacionales. Y, la confusión de los roles familiares: donde el significado de las relaciones puede adquirir un significado confuso, haciendo que en las familias en situación de incesto los roles también lo sean. En el plano sexual, ocurre lo mismo ya que la representación del acto sexual no tiene nada de sagrado y privado (Fuentes, 2012).

Un porcentaje menor de los abusos se registran en el ámbito externo, es decir, por parte de personas que no pertenecen al núcleo interno de la familia, como, por ejemplo, conocidos, autoridades de alguna institución, religiosos, docentes, entre otros.

Las niñas que son víctimas de abusos sexuales no tienen prácticamente ninguna posibilidad de convertirse en abusadoras, mientras los niños que han sufrido abusos tienen más probabilidad de convertirse en perpetradores de abusos y otros delitos sexuales que el resto de los varones. Dicho de otra manera: es mucho más probable que esta conducta sea aprendida y repetida por los varones que por las mujeres (López Sánchez, 2005).

Madre consolando al niño

Dar luz, dar voz, dar visibilidad a todo este submundo, que traumatiza a nuestros niños, niñas y adolescentes es un grito de auxilio y de alerta.

Sirva este artículo para dar información y formación sobre algo que durante siglos se ha ocultado, con la creencia de que en el transcurrir del tiempo y el silenció lo solucionara.

Ahora ya sabemos que el tiempo y el silencio no solucionan nada, es más, cronifican el trauma con trastornos crónicos.