EMDR

Por: Thaïs Ribó Andorrà
Resumen:

EMDR se basa en el modelo del Procesamiento Adaptativo de la Información que considera que todas las personas somos capaces, en las condiciones adecuadas, de gestionar situaciones traumáticas.

Según este modelo los recuerdos se archivan en redes neuronales interconectadas entre si, pero en caso de situaciones traumáticas, la intensa reacción fisiológica de estrés y terror, bloquea el procesamiento de la información del suceso y la información queda fragmentada en el sistema nervioso. De ese modo pensamientos, imágenes, emociones y sensaciones relacionadas a la situación, pueden activarse ante estímulos internos y externos, y continúan influyendo en nuestra conducta y personalidad en el presente.

Los ojos de una persona
EMDR es el término que se utiliza para designar un novedoso y efectivo abordaje terapéutico de aspecto integrador. Este método esta preferiblemente indicado para trabajar acontecimientos traumáticos.

Cuando hablamos de traumas podemos diferenciar dos tipos: Traumas (con T mayúscula) y traumas (con t minúscula).

  • Los traumas “T” es lo que tradicionalmente definimos como trauma, una sola experiencia terriblemente dolorosa y que fácilmente hace reaccionar a la persona ante una situación similar o algún aspecto que le recuerde la vivencia. Ejemplos de este tipo incluirían atentados, robos, accidentes de coche, experiencias de una batalla, abusos sexuales o físicos.
  • Los traumas “t” se refieren a las situaciones perturbadoras consistentes en el tiempo, ninguna de la experiencia en sí misma fue traumática, pero si que fueron suficientemente repetidas como para que el efecto acumulado sea tan impactante como un trauma “T”. Ejemplos de este tipo son el rechazo de los padres, la exigencia excesiva de un profesor o el desprecio de los compañeros de clase. Según la experiencia en la aplicación del método, parte de las dificultades actuales de los demandantes parece estar relacionada con sucesos angustiosos sufridos en la infancia que han quedado bloqueados y siguen influyendo no solo en la conducta del individuo, sino que también en la gestión de situaciones traumáticas posteriores.

EMDR se basa en el modelo del Procesamiento Adaptativo de la Información que considera que todas las personas somos capaces, en las condiciones adecuadas, de gestionar situaciones traumáticas.

Según este modelo los recuerdos se archivan en redes neuronales interconectadas entre si, pero en caso de situaciones traumáticas, la intensa reacción fisiológica de estrés y terror, bloquea el procesamiento de la información del suceso y la información queda fragmentada en el sistema nervioso. De ese modo pensamientos, imágenes, emociones y sensaciones relacionadas a la situación, pueden activarse ante estímulos internos y externos, y continúan influyendo en nuestra conducta y personalidad en el presente. Cuando se reactiva alguno de estos aspectos la persona puede experimentar, entre otros aspectos, pesadillas, flashbacks y/o algún tipo de respuesta fisiológica como la ansiedad, en situaciones en que considera que no debería sentirse así (sobresaltarse por un portazo como si fuera un disparo o entrar en pánico ante la presencia de un perro).

Situar las cosas del pasado en el pasado y vivir el presente con más libertad

El protocolo de aplicación de EMDR pone en funcionamiento el mecanismo mediante el cual la información del trauma se reestructura, dando lugar a un funcionamiento adaptativo, es decir, favoreciendo la regulación emocional en el presente y facilitando el cambio a nivel de pensamiento (“el portazo no es un disparo” o “el perro no es una bestia feroz”).

La aplicación del proceso incluye la estimulación bilateral alternada (considerando la parte derecha e izquierda del cuerpo, se promueve que reaccionen alternamente primero una y luego la otra), mediante el movimiento ocular, “tapping” (golpecitos en las rodillas o en las manos) o a nivel auditivo. Este procedimiento estimula los dos hemisferios, favoreciendo la comunicación entre estos y desbloqueando la información contenida en el sistema nervioso. Así todos los aspectos que habían quedado fragmentados por la situación traumática, se vuelven a estructurar y se integran adecuadamente a nivel neuronal, pasando a ser parte de los recuerdos, es decir, dejan de activarse en el presente y causarnos perturbación. El sentimiento de miedo consecuencia de los hechos pasados desaparece y se logra un sentimiento de seguridad.

Origen y evolución del método

Francine ShapiroEn 1987, Francine Shapiro, psicóloga e investigadora en el Mental Research Insitute de Palo Alto (California) se dio cuenta mientras paseaba por el parque como ciertos pensamientos que antes le provocaban ansiedad, dejaban de causarle malestar. Quiso investigar como se había dado este proceso y observó que cuando un pensamiento perturbador le venia a la mente los ojos se movían de una manera determinada y el malestar desaparecía.

A medida que la Dra. Shapiro siguió investigando este efecto consideró que, a veces, el movimiento ocular, no era suficiente para lograr el efecto deseado y desarrolló un procedimiento estructurado para aplicar el método. En 1989 informó de la utilidad de este método en víctimas de trauma en el Journal of Traumatic Stress.

El tiempo y la experiencia han permitido adaptar el protocolo básico, suficiente para tratar a personas con Trastorno por Estrés Postraumático, a otro tipo de demandas y patologías.

Actualmente desde las Asociaciones de EMDR se sigue investigando para el desarrollo, la formación y la promoción del modelo.

Que se puede tratar con EMDR

EMDR es un método terapéutico útil para aliviar el malestar y ayudar a las personas a cumplir su potencial de crecimiento, en el espacio de tiempo más breve posible y con efectos profundos y duraderos.

EMDR esta validado como tratamiento para:

  • Sintomatología postraumática
    • Fobias Ataques de pánico
    • Ataques sexuales
    • Víctimas de catástrofes
    • Trastorno por estrés postraumático
  • Duelo complicado
  • Trastornos de ansiedad
  • Depresión
  • Estrés agudo
  • Temas de autoestima
  • Imagen corporal negativa
  • Disfunciones familiares y de pareja
  • Adicciones
  • Problemas somáticos y somatoformes
  • Obtener mejor resultado en deportistas y ejecutivos

 

¿Cómo se realiza el trabajo con EMDR?

El procedimiento para la aplicación del método consta de ocho fases:

  1. Recogida de datos y establecimiento del Plan de Tratamiento
    En todo procedimiento terapéutico es importante recoger la historia del paciente, características propias de este, el momento que se encuentra, su predisposición y el motivo de consulta, para considerar si EMDR es el procedimiento de elección de tratamiento.
    Una vez establecido, el siguiente paso es seleccionar el objetivo a trabajar (aspecto de la memoria traumática, problema significativo o disparadores presentes de las dificultades existentes)
  2. Preparación
    Antes de empezar a trabajar es crucial establecer una relación de confianza y facilitar recursos que nos pueden ayudar más adelante. Se facilitan técnicas de estabilización y gestión de la ansiedad como el lugar seguro, relajación, técnicas de respiración, autohipnosis, etc.
  3. Evaluación
    En este punto se decide, conjuntamente, que experiencia se trabajará. Y se establece la imagen de la situación elegida, las creencias, las emociones y las sensaciones físicas relacionadas. También es importante que el cliente elija la cognición positiva (la creencia sobre si mismo) que le gustaría asociar con la experiencia.
  4. Desensibilización
    Se pide al consultante que focalice su atención en la experiencia a trabajar y en los elementos asociados a esta, localizados en las fases anteriores, y se inicia la estimulación bilateral alternada. Este tipo de estimulación promueve el reprocesamiento de la información asociada a la situación traumática de manera que puede cambiar las emociones, las sensaciones, las cogniciones, etc.
    Se realizan varias tandas de estimulación bilateral hasta que el recuerdo de la situación traumática sea por lo menos neutra, es decir, este desensibilizada y no nos cause perturbación.
  5. Instalación
    A continuación, cuando la situación traumática esta desensibilizada, se prosigue reforzando la cognición positiva. Se pide al consultante que recuerde el evento traumático y piense en la cognición positiva elegida (por ejemplo, “soy capaz”) y evalúe en que grado le parece verdadera en relación a la situación traumática, en una escala del 1 al 7.
    Se estimula nuevamente de forma bilateral hasta que la validez de la cognición llegue como mínimo al seis en esta misma escala.
  6. Valoración de las sensaciones corporales
    En este punto se solicita al cliente que se centre en su cuerpo, mientras se piensa en la situación traumática y la cognición positiva. Si existe algún tipo de tensión se procesa mediante estimulación bilateral.
  7. Cierre
    El objetivo de esta fase es establecer el equilibrio emocional y recordar que es probable que siga procesando información entre las sesiones y que es importante que lo escriba y lo traiga a la siguiente sesión.
  8. Reevaluación
    Al inicio de cada sesión se valorará la situación trabajada en la anterior sesión para comprobar si queda algún aspecto pendiente o si se mantienen los efectos.

Para poder aplicar el procesamiento en las condiciones adecuadas es importante haber realizado la formación pertinente, facilitada por la Asociación EMDR, yseguir la supervisión adecuada.

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