Liberación Somato-Emocional

Por: Virginia Moreno Bastida
También conocida por: LSE
Resumen:

Ser librados de una atadura cuando se está padeciendo un sufrimiento que produce ansiedad o angustia es comenzar de nuevo con serenidad al indagar en un pasado y sacar a la luz energía que se retuvo en nuestro organismo, resistiéndose siendo arropada por diferentes capas y quedando atrapada en nuestra psique.

El concepto de Liberación Somato-Emocional fue creado por el Dr. John E. Upledger, quien en 1975 confirmó científicamente la existencia del sistema Cráneo- Sacral ofreciendo así al paciente un tratamiento global de curación. Este proceso está destinado a liberar el cuerpo y la mente de efectos nocivos producidos por traumatismos y experiencias negativas en nuestra vida.

Ser librados de una atadura cuando se está padeciendo un sufrimiento que produce ansiedad o angustia es comenzar de nuevo con serenidad al indagar en un pasado y sacar a la luz energía que se retuvo en nuestro organismo, resistiéndose siendo arropada por diferentes capas y quedando atrapada en nuestra psique.

Dr. John E. UpledgerEl concepto de Liberación Somato-Emocional fue creado por el Dr. John E. Upledger, quien en 1975 confirmó científicamente la existencia del sistema Cráneo-Sacral ofreciendo así al paciente un tratamiento global de curación. Este proceso está destinado a liberar el cuerpo y la mente de efectos nocivos producidos por traumatismos y experiencias negativas en nuestra vida.

El ser humano puede considerarse una unidad cuerpo-mente. Las emociones, pensamientos y sentimientos son creadas por el cerebro, se encuentran presentes en nuestras células y forman parte de nuestro sistema nervioso. El mal funcionamiento de cualquier parte en nuestro organismo puede ser la causa de diferentes trastornos físicos y psicológicos.

Con emociones fuertes los tejidos se contraen y dentro se quedará esa energía emocional y mental que provocará una contractura. Esas emociones atrapadas en esos tejidos van formando nuestra personalidad a la vez que van alimentando nuestros traumas, y tendrán una u otra energía dependiendo de nuestras emociones vividas y reprimidas.

El sufrimiento es un conjunto de emociones que con facilidad se puede somatizar y asentarse quedando registrado en diferentes componentes del organismo como pueden ser los músculos.

Las energías provenientes de traumatismos psicológicos son a veces tan fuertes que no se pueden liberar. Esta energía encarcelada a veces sale a la superficie en situaciones inesperadas y perturba la realidad. Nuestra realidad, manera de entender las cosas está directamente relacionada con nuestras energías internas, nuestras experiencias anteriores y nuestra personalidad, afectando así nuestro presente.

La fuerza física de un trauma bien sea creado por abuso, un accidente o una lesión queda dentro del cuerpo y si desde un primer momento los mecanismos de autorregulación no advierten esta anomalía en forma de energía física, dicha fuerza quedará retenida en el interior de la persona, en su psique. Es entonces necesaria una adaptación a esa anormalidad y lo que hace nuestro cuerpo es aislar o encapsular la fuerza anormal formándose lo que el Dr. Elmer Green denominó quiste energético.

El origen de esta especie de masa energética en el momento del traumatismo determinará el día a día de quien tuvo la mala fortuna de padecer tan negativa experiencia. Las áreas de disfunción en su organismo tendrán que hacer un esfuerzo superior a otras que no vean alterado su funcionamiento. Se fomentan entonces sentimientos negativos como el miedo, rencor, agresividad, etc., que quedaron retenidos cuando tuvo lugar el incidente. El proceso desarrollará una energía anormal que quedará en interior y podrá provocar una enfermedad de no advertirse a tiempo.

En un principio se trata de ignorar el problema y buscar soluciones alternativas sin descubrir el verdadero origen del mismo. Cuando no es posible seguir con la adaptación que se seguía manteniendo aparecen síntomas serios, ya no se puede seguir ignorando la existencia de unas disfunciones físicas o somáticas, o de ambas. Es entonces cuando las preocupaciones surgen y se busca ayuda quedando bloqueada la personalidad creando confusión y perdiendo el verdadero sentido de la existencia.

Una vez descubiertos y liberados los sentimientos negativos, la disfunción corporal y sus síntomas abandonan el cuerpo y permiten a la mente descansar. Durante el proceso de Liberación Somato-emocional se estimulan los aspectos positivos de la mente y el cuerpo del paciente ayudando así a que recuerde y reviva el hecho traumático y lo exteriorice, dejando de guardarlo dentro de él. Esta facilitación es posible gracias a la Terapia Cráneo-Sacral, localizando zonas corporales donde se encuentran guardados recuerdos, sentimientos y traumas. El complejo cuerpo-mente es un sistema espontáneamente autoorganizado que, al recibir la información correcta de su propio desequilibrio, tiene la capacidad de equilibrarse por sí mismo.

Objetivos de la Liberación Somato-EmocionalEl verdadero objetivo de la Liberación Somato-Emocional es ayudar al paciente a que se libere del quiste energético que le está alterando a nivel físico y/o emocional y así liberarse de esa angustia que le oprime. Cuando el paciente expresa miedo, dolor, resentimiento, rabia, angustia, etc. durante una sesión y re-experimenta los aspectos negativos del problema es una señal de que el cuerpo ha liberado el trauma emocional.

El trastorno emocional alteró nuestro cuerpo físico creando nudos tisulares asociados a daños físicos o traumas pasados. Los pensamientos distorsionados y los defectos psicológicos entraron en un círculo haciéndonos confundir la realidad, manteniéndonos en el pasado en una situación ficticia de agrado y cerrándonos la ventana al presente. Las energías se perpetuaban a si mismas, confundiendo la mente, alterándola, alimentando aquel miedo, terror, egoísmo, soberbia, depresión, etc., que estaba dentro de lo más profundo de nuestro yo.

Es difícil cambiar y resulta imposible eliminar la sensación de ahogo que existe dentro de alguien que hizo un gran esfuerzo por resistir a una situación que se prolongó en el tiempo y cambió su dinámica. Las personas no cambian porque tienen miedo, miedo a tener que encontrar una nueva estabilidad, a tener que sufrir un proceso de adaptación; no se sienten seguras con la posibilidad de nuevos acontecimientos que desmonten la película que han creado, escuchan poco y si lo hacen es adaptándolo a sus ideas. Esto ocurre porque la habituación hace que el esfuerzo sea menor y de igual forma el gasto de energía sana.

La Liberación Somato-Emocional hará que este cambio se consiga de manera racional haciendo al paciente consciente de su problema creado en un momento inesperado, en una etapa de su vida para el que no estaba preparado, liberando emociones y partes de cuerpo que han soportado un sufrimiento innecesario. Con la colaboración de la Terapia Craneo-Sacral el paciente liberará las tensiones y se liberará de la energía que antes utilizaba para mantener la contracción. Al aumentar nuestro nivel de energía saludable, el buen funcionamiento que estaba limitado y las restricciones que originaban problemas dejan de existir.

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