Terapia Sexual

Por: Gemma Sánchez Pérez
Resumen:

Las diferentes maneras de vivir la sexualidad a lo largo del tiempo hicieron que fueran surgiendo diferentes “patologías” sexuales. La cultura y el modelo sexual imperante en cada época histórica tiene mucho que ver el desarrollo de estas patologías. Hasta la aparición de la píldora anticonceptiva, y por lo tanto, el control de la natalidad por parte de la mujer, la sexualidad estaba muy ligada a la reproducción. Una vez controlado el tema de la reproducción, la sexualidad podía vivirse para el placer.

Es aquí, cuando empiezan a surgir las patologías sexuales, puesto que la mujer demanda placer y el hombre se siente en la obligación de proporcionárselo. En los hombres empiezan a surgir problemas como la eyaculación precoz, los problemas de erección, la falta de deseo y la eyaculación retardada. En las mujeres, la falta de deseo, la anorgasmia, el vaginismo y la dispareunia, entre otros.

La terapia sexual consiste en un conjunto de técnicas para hacer frente a los problemas sexuales de este tipo.

Alfred KinseyLas primeras investigaciones sobre patología sexual empezaron a investigarse junto con las patologías de la reproducción, durante todo el S.XIX. Hasta el S. XX no empezaron los estudios sobre comportamiento y fisiología sexual, y es en la segunda mitad de este siglo donde se realizaron importantes estudios sobre comportamiento sexual humano.

Los estudios estadísticos de Alfred Kinsey y los estudios fisiológicos de Masters y Johnson son los referentes de las investigaciones posteriores sobre Respuesta Sexual Humana.

Las diferentes maneras de vivir la sexualidad a lo largo del tiempo hicieron que fueran surgiendo diferentes “patologías” sexuales. La cultura y el modelo sexual imperante en cada época histórica tiene mucho que ver el desarrollo de estas patologías. Hasta la aparición de la píldora anticonceptiva, y por lo tanto, el control de la natalidad por parte de la mujer, la sexualidad estaba muy ligada a la reproducción. Una vez controlado el tema de la reproducción, la sexualidad podía vivirse para el placer. Es aquí, cuando empiezan a surgir las patologías sexuales, puesto que la mujer demanda placer y el hombre se siente en la obligación de proporcionárselo. En los hombres empiezan a surgir problemas como la eyaculación precoz, los problemas de erección, la falta de deseo y la eyaculación retardada. En las mujeres, la falta de deseo, la anorgasmia, el vaginismo y la dispareunia, entre otros.

La terapia sexual consiste en un conjunto de técnicas para hacer frente a los problemas sexuales de este tipo.

Los profesionales habilitados para realizar este tipo de terapia deberán ser licenciados en medicina o psicología y con formación de postgrado en sexología o terapia sexual. Dependiendo del profesional, ejercerá la terapia de una forma u otra. Así pues, los licenciados en medicina podrán efectuar un diagnóstico y terapia médica para algunos de estos tipos de problemas. El psicólogo podrá ejercer la terapia a través de técnicas psico-pedagógicas, consistentes en un reaprendizaje de los modelos sexuales y de las técnicas sexuales vividas.

Cuando se da un problema de este tipo, es conveniente buscar a un profesional que pueda orientar. Una vez descartado el origen orgánico, las terapias psico-pedagógicas obtienen muy buenos resultados, basándose estos, en el nuevo aprendizaje sobre la forma de vivir y experimentar la sexualidad. Además, las técnicas psicológicas permitirán indagar sobre los problemas emocionales y relacionales de la persona o pareja que vaya a acudir a la terapia.

Pareja en un momento romanticoEsta terapia suele realizarse de forma individual, aunque normalmente será conveniente la colaboración y el apoyo de la pareja en algunas de las técnicas. Esto dependerá del tipo del problema. Las consultas en terapia sexual se basan normalmente en el análisis de las causas que influyen en el problema (porqué se ha originado y porqué se mantiene). A través de este análisis, se proporcionará un plan de trabajo para el paciente.

La terapia sexual no solo se realiza en la consulta, sino que la persona seguirá trabajando en su vida diaria las tareas propuestas por el terapeuta. Las técnicas más utilizadas en terapia sexual comienzan por el autodescubrimiento de la propia sexualidad, tanto a nivel anatómico como fisiológico. Se trabajan también técnicas de relajación e imaginación, ya que la mayoría de problemas sexuales provienen de la ansiedad y el estrés.

También se trabaja y fomenta la erotización de la persona o pareja, a través de técnicas de fantasía, búsqueda de estimulación erótica y focalización sensorial.

La información correcta y adecuada sobre fisiología sexual será imprescindible para que el proceso se desarrolle correctamente.

Asimismo y dependiendo del profesional, podrán trabajarse otros aspectos en la consulta, como el aumento de la autoestima o la aceptación de la figura corporal, presente también en muchos problemas sexuales.

Este tipo de terapia tiene una duración media de entre 4 y 9 meses, con excepciones dependiendo del tipo de problema con el que se acuda. Las sesiones suelen ser semanales, y a medida que se van alcanzando los objetivos, pueden espaciarse en el tiempo, aunque dependerá del terapeuta en cuestión.

La terapia sexual proporciona resultados muy positivos. Que una terapia sexual tenga o no tenga éxito dependerá fundamentalmente de la implicación del paciente. La persona que acuda a terapia debe implicarse personal y emocionalmente en la solución de su problema. 

Deberá creer que tiene solución y que ésta está en sus manos. La implicación activa será fundamental para la solución.

Con todos estos factores, la gratificación que supone superar un problema sexual es enorme, ya que la buena sexualidad y los buenos afectos pueden proporcionarnos grandes dosis de bienestar y felicidad.

Gemma Sánchez Pérez. Psicóloga
Terapeuta sexual y de Pareja.

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